La fatiga crónica y el cansancio inexplicable son síntomas cada vez más frecuentes en la población general, especialmente entre los adultos mayores. Aunque sus causas suelen ser desconocidas y las alternativas terapéuticas limitadas, una de las opciones más populares es la suplementación con vitamina B12 como una estrategia potencial para contrarrestar estos síntomas.
Las vitaminas del grupo B, en particular la B12, participan activamente en el metabolismo energético, la síntesis de neurotransmisores y el mantenimiento de las funciones neurológicas. Por tanto, no es extraño que su deficiencia se asocie con fatiga severa y desórdenes neurológicos claros. En en estos escenarios donde la suplementación es indiscutiblemente beneficiosa. Así lo sostienen diversos estudios, entre los que destacan uno que vio la luz en la revista Nutrients en 2021.
La revisión, liderada por la Universidad de Zúrich (Suiza), analizó una serie de estudios clínicos aleatorizados y controlados realizados en pacientes adultos sin enfermedades neurológicas avanzadas ni deficiencia grave de vitamina B12, para evaluar el impacto de la suplementación de esta vitamina (sola o en combinación con otras del grupo B) sobre síntomas como la fatiga y el cansancio.
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Los resultados fueron esclarecedores: solamente uno de los estudios incluidos informó resultados directos en relación con la fatiga idiopática (de causa desconocida). Este estudio detectó una diferencia estadísticamente significativa a favor del grupo que recibió suplementos de vitaminas B, pero dicha diferencia ya existía en la línea de base y no pudo atribuirse con certeza a la intervención, limitando notablemente las conclusiones sobre la eficacia real de la suplementación.
En consecuencia, la evidencia científica de calidad disponible hasta el momento es claramente insuficiente para respaldar la recomendación de vitamina B12 como tratamiento eficaz para la fatiga o el cansancio en personas sin deficiencia clara o trastornos neurológicos avanzados.
Aunque en el estudio se reconoce la popularidad de esta vitamina en la práctica clínica y el mercado, los datos actuales no justifican su uso sistemático para mejorar el cansancio sin otra causa aparente. De hecho, esta conclusión resalta la necesidad de investigaciones adicionales, dado el vacío de pruebas sólidas que respalden muchos de los reclamos publicitarios y percepciones extendidas en la población.
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Alimentos ricos en vitamina B12
La vitamina B12 es un nutriente esencial para el funcionamiento del sistema nervioso, la formación de glóbulos rojos y la producción de energía. Su déficit puede provocar cansancio, debilidad, problemas de memoria y anemia, resalta la Clínica Universidad de Navarra. Los alimentos de origen animal son la principal fuente natural de esta vitamina, especialmente las vísceras y algunos pescados y mariscos.
Entre los alimentos más ricos en vitamina B12 destaca el hígado, con un contenido muy elevado, seguido de los riñones y las sardinas. También aportan cantidades importantes las ostras, el foie-gras y los patés, así como carnes de conejo y liebre. En el grupo de los pescados, la caballa, el jurel, la palometa, el atún, el bonito, el salmón y el pez espada son buenas opciones para cubrir las necesidades diarias.
Los mariscos, como los mejillones, también contienen niveles destacados de vitamina B12. Además, algunos productos en conserva, especialmente pescados en aceite o ahumados, mantienen un aporte significativo de esta vitamina. Mantener una dieta equilibrada con estos alimentos puede ayudar a prevenir déficits nutricionales y favorecer un buen estado de salud general.
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