Llenar el depósito en España es más barato que en la Unión Europea tras la rebaja fiscal del Gobierno

Los conductores españoles pagan el litro de gasoil a 1,813 euros de media, muy por debajo de los 2,114 euros de la UE, mientras que la gasolina cuesta 1,553 euros frente a los 1,879 euros de la media europea

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Cartel de precios en una gasolinera, a 4 de marzo de 2026, en Barcelona. 
David Zorrakino / Europa Press
Cartel de precios en una gasolinera, a 4 de marzo de 2026, en Barcelona. David Zorrakino / Europa Press

Las medidas urgentes aprobadas por el Gobierno para mitigar el impacto de la guerra en Oriente Medio sobre la economía doméstica empiezan a dar resultados, especialmente en el ámbito de los carburantes. En la actualidad, a los conductores españoles les resulta más barato llenar el depósito de gasolina o gasoil que a la media de los ciudadanos de la Unión Europea.

Así, el precio del litro de gasoil se ha situado esta semana en España en los 1,813 euros de media, frente a los 2,114 euros de media que se han pagado en la Unión Europea y los 2,159 euros de la zona euro, según los datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea. También la gasolina se paga a menor precio en España; esta semana ronda de media los 1,553 euros el litro, mientras que en la Unión Europea alcanza los 1,879 euros de media y en la eurozona, los 1,949 euros.

Estos precios, sin embargo, aún se sitúan por encima de los que afrontan los conductores de Malta, el país con los carburantes más baratos de la Unión Europea, donde el litro de diésel cuesta 1,210 euros. En el extremo opuesto se encuentra Países Bajos, donde los ciudadanos pagan el precio más elevado, alcanzando los 2,584 euros por litro. En cuanto a las grandes economías de la UE, en Francia, el litro de gasóleo se paga a 2,233 euros de media; en Portugal, a 2,131 euros; en Italia, a 2,092 euros, y en Alemania, a 2,434 euros.

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IVA al 10% y menos impuestos

Los combustibles más baratos en España evidencian el impacto de las medidas aprobadas por el Gobierno el pasado 20 de marzo, recogidas en un Real Decreto-ley que contempla, entre otras iniciativas, la reducción del IVA de los carburantes del 21% al 10% y el ajuste de los impuestos sobre la gasolina y el diésel hasta el mínimo permitido por la normativa europea. Según el Ejecutivo, estas medidas deben traducirse en una rebaja de hasta 30 céntimos por litro —dependiendo del carburante—, lo que supone un ahorro cercano a los 20 euros por depósito para un coche medio, tal y como señaló Pedro Sánchez.

Los efectos de estas medidas se dejaron notar la semana pasada, cuando los combustibles frenaron la espiral alcista que les había llevado a encadenar cerca de diez semanas consecutivas de subidas. Esta tendencia estaba impulsada por la crisis en Oriente Próximo, que disparó el precio del barril de crudo y llevó al diésel a máximos desde mediados de noviembre de 2022 y a la gasolina a niveles no vistos desde principios de octubre de 2023.

Aunque el gasoil ha remontado esta semana, se mantiene junto a la gasolina con unos precios medios por litro inferiores a los de antes de que entraran en vigor las nuevas medidas el 22 de marzo. Así, el gasoil es un 3,71% más barato en su precio medio que los 1,883 euros que se pagaron esa semana, mientras que el de la gasolina es un 10,38% inferior a los 1,733 euros de esas fechas.

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Con el precio que los combustibles han alcanzado esta semana, llenar un depósito medio de 55 litros de gasoil cuesta 99,71 euros, unos 20,5 euros más que hace un año, cuando ascendía a unos 79,2 euros. En el caso de vehículos de gasolina, llenar un depósito medio de 55 litros supone ahora un desembolso de 85,41 euros, unos 2,3 euros más que hace un año, cuando superaba los 85,1 euros.

No obstante, ambos carburantes se mantienen todavía lejos de los máximos que registraron el verano de 2022, en julio, cuando la gasolina alcanzó los 2,141 euros y el gasóleo los 2,1 euros, según recoge Europa Press.

Subidas y bajadas al ritmo del petróleo

El precio de los carburantes depende, entre muchos factores, del coste del petróleo y, por el momento, el oro negro sigue al alza tras el recorte que experimentó el pasado miércoles cuando se anunció el alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán. El jueves, ante las dudas que genera la tregua pactada, el petróleo volvió a remontar en torno al 3,5% al cierre de la sesión bursátil en el Viejo Continente.

El barril de Brent, el crudo de referencia en Europa, repuntó un 3,7% y se pagaba a 98,26 dólares, y el West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, subía un 7,4% hasta los 101,4 dólares.

Minutos después de estas subidas que se registraron al cierre de las sesiones europeas, el precio del crudo se recortó ante el anuncio del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de que su Gobierno iniciará negociaciones directas con Líbano con el objetivo de desarmar al grupo chií Hizbulá y establecer “relaciones pacíficas” entre ambos países.

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El efecto ‘cohete y pluma’ perjudica a los conductores

En un escenario en el que el precio del crudo vuelva a caer, ese descenso no se trasladaría de forma inmediata a los carburantes. Tanto la gasolina como el diésel suelen reflejar estos movimientos con retraso: aunque no existe un plazo exacto, los analistas estiman que podrían tardar entre dos y seis semanas en empezar a abaratarse y entre dos y tres meses en trasladar por completo la caída del petróleo.

Este desajuste se produce debido al efecto ‘cohete y pluma’, que describe un comportamiento muy habitual en los precios de los combustibles: suben rápido como un cohete, pero bajan lentamente como una pluma.

En concreto, cuando el precio del petróleo escala en los mercados internacionales, el coste de la gasolina y el gasoil en los surtidores aumenta casi de inmediato. Sin embargo, cuando el petróleo baja, ese descenso tarda mucho más en reflejarse en el precio que paga el consumidor.

Las causas de esta asimetría son varias. La primera es que las empresas trasladan rápidamente las subidas del crudo porque su coste de reposición aumenta. Es decir, anticipan que reponer el combustible les será más caro. Otro de los motivos que aducen es que cuando el precio baja, ellas tienen existencias compradas anteriormente a precios más altos, por lo que retrasan la bajada. El tercer factor que provoca este desajuste en España es que existen pocas grandes compañías en el mercado y esta escasa competencia hace que tengan menos presión para recortar los precios con urgencia.