El empleado de un supermercado en Inglaterra es despedido tras impedir que un ladrón se llevara unos huevos de Pascua: “Mi confianza está por los suelos”

El trabajador forcejeó con el ladrón, por lo que la empresa ha considerado que actuó con violencia

Guardar
La cadena Waitrose, en Gran Bretaña. (Carlos Jasso/Reuters)
La cadena Waitrose, en Gran Bretaña. (Carlos Jasso/Reuters)

Walker Smith, de 54 años, trabajó durante 17 años en Waitrose, una cadena de supermercados de Gran Bretaña. Afirma que la empresa “es como mi familia”. “Mis amigos están allí. Yo estuve allí durante casi dos décadas, debí haber estado haciendo algo bien”, añade en el diario The Guardian. En los últimos tiempos, sin embargo, su frustración había ido en aumento por culpa de algo que había empezado a “ocurrir cada hora de cada día”: los robos. Pero en la empresa le habían dicho que no podía intervenir. “No nos está permitido hacer nada”.

En Inglaterra y Gales, los robos en tiendas han aumentado un 5% en el último año, según la Oficina de Estadísticas Nacionales, rozando el máximo histórico. El fenómeno impacta especialmente a los supermercados y ha disparado la preocupación por la protección de empleados y la reacción de las empresas ante estos delitos. Smith destaca en The Guardian —el medio que ha revelado su caso— que la situación se ha vuelto insostenible para muchos trabajadores.

Así que un día se hartó e impidió que un ladrón reincidente se llevara unos huevos de Pascua. “Me dijeron que alguien había llenado una bolsa de Waitrose con los huevos”. Cuando identificó al responsable, agarró la bolsa y se produjo un forcejeo que terminó con los huevos esparcidos por el suelo. Enfadado, cogió un trozo de uno de los conejos rotos y “lo arrojó por frustración” hacia unos carritos. Tras el suceso, recibió una llamada de atención y se disculpó, pero el caso escaló rápidamente. “Cuando llegué a casa, me golpeaba a mí mismo pensando ‘¿por qué hice eso?’”, cuenta Smith.

En una reunión posterior con dos gerentes, intuyó lo que ocurriría: fue despedido. “Intenté mantenerme fuerte y no dije una palabra, pero por dentro estaba llorando. Me sacaron por la puerta trasera, junto a los contenedores. Me sentí desmoralizado”, destaca. El despido ha tenido graves consecuencias personales y materiales: “No tengo claro qué va a pasar ahora. Podría quedarme sin hogar. Mi confianza está por los suelos en este momento”. Walker también menciona que está diagnosticado con ansiedad y que sus superiores estaban al tanto de esa condición.

Cuatro personas han sido detenidas por cometer más de un centenar de robos. Se han realizado tres registros domiciliarios donde se han intervenido más de 12.000 euros, dos vehículos y cerca de 50 piezas de joyería y se han recuperado más de una treintena de coches robados

“No se denuncian suficientes incidentes”

Smith lamenta en el diario británico la falta de apoyo y seguridad en la tienda, señalando que la presencia de guardias se había reducido: no los había ni lunes ni martes porque “no se denuncian suficientes incidentes de robo”. Esto dejaba al personal común en la primera línea del problema.

En febrero, el sindicato Usdaw denunció niveles “inaceptables” de violencia y abusos, y advirtió de que “dos tercios de los ataques contra empleados de comercio minorista son provocados por robos o atracos a mano armada”.

El director ejecutivo de Marks & Spencer, Stuart Machin, reclamó al gobierno y al alcalde de Londres una reacción firme, asegurando que la delincuencia en el comercio minorista se ha tornado “más descarada, más organizada y más agresiva”.

Desde Waitrose, un portavoz subraya a The Guardian: “Nos tomamos la seguridad y el bienestar de nuestros clientes y compañeros increíblemente en serio y, para ello, contamos con políticas que nuestros compañeros conocen y deben seguir”.

Smith concluye con resignación: “No soy una persona mala, violenta o agresiva. Simplemente me frustraba ver esto todos los días”.