El caso de Zoraya ter Beek, un antecedente de Noelia Castillo en la eutanasia por sufrimiento psíquico

La experiencia neerlandesa expone los desafíos legales y éticos que enfrentan quienes solicitan la eutanasia por motivos de salud mental

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Cómo afecta que un ser querido solicite la eutanasia (Canva)
Imagen representativa de la eutanasia (Canva)

El 22 de mayo de 2024, Zoraya ter Beek, ciudadana neerlandesa de 29 años, accedió a la eutanasia tras recibir autorización médica debido a graves trastornos de salud mental, un caso que avivó un debate internacional sobre los límites legales y éticos de esta práctica en los Países Bajos.

Su fallecimiento en Oldenzaal, localidad donde residía, fue confirmado por allegados en redes sociales, quienes destacaron que la joven había cumplido años apenas veinte días antes de la muerte asistida. La historia de Ter Beek vuelve a cobrar relevancia tras el reciente caso de Noelia en España.

En su día adquirió notoriedad porque, pese a encontrarse en condiciones físicas plenas, la gravedad de sus trastornos psiquiátricos la llevó a solicitar la intervención. Según el testimonio de sus amigos, la joven agotó todas las opciones terapéuticas aprobadas, incluidas 33 sesiones de terapia electroconvulsiva, sin obtener mejoría.

Un proceso largo

En agosto de 2020, su psiquiatra le comunicó que no existían tratamientos adicionales ni expectativas razonables de recuperación. Ante ese diagnóstico, Ter Beek formalizó la petición de eutanasia en el Centro de Experiencia de Eutanasia neerlandés, siguiendo un protocolo regulado por distintos comités médicos.

De acuerdo con los testimonios recogidos en la cobertura de este caso, Ter Beek convivía desde la infancia con episodios recurrentes de depresión, ansiedad y un trastorno de personalidad no especificado. A los 21 años recibió el diagnóstico de autismo, aspecto que describió como el mayor desafío de su vida.

El proceso de evaluación para autorizar la eutanasia se extendió más de tres años, durante los cuales se comprobó el cumplimiento de requisitos legales: sufrimiento insoportable, ausencia de expectativas de mejora, voluntad expresa y plena conciencia sobre la decisión.

Zoraya ter Beek luchó contra depresión, ansiedad y un trastorno de personalidad. (Facebook Zoraya Ter Beek)
Zoraya ter Beek luchó contra depresión, ansiedad y un trastorno de personalidad. (Facebook Zoraya Ter Beek)

El procedimiento requirió la intervención de varias instancias, ya que las solicitudes por motivos psiquiátricos en los Países Bajos están sujetas a exigencias más estrictas que las enfermedades físicas. Según los criterios del Comité Regional de Revisión de la Eutanasia (RTE), solo un 10% de las peticiones basadas en trastornos mentales logra la aprobación definitiva.

La normativa neerlandesa, pionera en la legalización desde 2002, permite desde hace varios años la eutanasia en casos de sufrimiento psíquico extremo, siempre que no haya alternativa viable. En 2023, las autoridades ampliaron el rango de edad para solicitar el procedimiento, incluyendo a menores de entre uno y doce años, una medida que hasta entonces compartía únicamente Bélgica.

Debate social y dilemas éticos

Durante los meses previos a su fallecimiento, Ter Beek expresó públicamente su respaldo a los controles neerlandeses sobre la eutanasia, aunque manifestó su oposición a la proliferación de kits de suicidio. “Estoy a favor de la muerte, pero necesitamos ser cuidadosos para proteger a las personas que están en psicosis o deprimidas y no piensan con claridad”, señaló la joven en una de sus últimas declaraciones.

La joven eligió despedirse en su domicilio, acompañada por su pareja, quien intentó, sin éxito, que reconsiderara la decisión y probara otros tratamientos. Según mensajes difundidos en redes sociales, la relación con su madre y sus tres hermanas mayores era distante. Uno de sus amigos anunció públicamente el fallecimiento en la red social X con el mensaje: “Zoraya falleció hoy a las 13:25. O como ella lo veía: se fue a dormir”.

Noelia Castillo Ramos, una joven de 25 años, comparte su historia y su firme decisión de recibir la eutanasia. A pocos días de su muerte programada, explica las razones detrás de su elección para dejar de sufrir.

El caso de Zoraya ter Beek reactivó la discusión social en torno a la eutanasia aplicada a enfermedades mentales, con voces opuestas sobre la extensión de este derecho a personas jóvenes y sin afecciones físicas terminales.

Algunos sectores consideran que el sufrimiento psíquico puede ser tan insoportable como el dolor físico, mientras persisten posturas críticas sobre los riesgos de ampliar este acceso. La historia de Ter Beek expuso los procedimientos, requisitos y dilemas éticos que enfrentan quienes buscan esta opción en el ámbito de la salud mental en los Países Bajos y que ahora son de actualidad en España tras la eutanasia de Noelia Castillo.