La camarera de un casino es despedida tras ser acusada de ofrecer descuentos sin permiso y quedarse con 35 euros: gana el juicio y recibirá 11.000 euros de indemnización

Según el tribunal, no pudo comprobarse que hubiera infringido el reglamento

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Una terraza en España. (Reuters)
Una terraza en España. (Reuters)

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha rechazado la apelación presentada por la empresa que despidió a una de sus camareras, a la que acusó de mal uso de descuentos y apropiación de dinero.

En la carta de despido, la empresa acusó a la empleada de “apropiación fraudulenta de cantidades de dinero” y de una supuesta manipulación de descuentos cuyo saldo terminaba en la caja de propinas. Los hechos señalados destacan que metió dinero en la caja de propinas sin acreditar el origen. Las cantidades, en días diferentes, fueron de 2,40 euros, 9,78 euros, 4,55 euros y 19,48 euros. “No queda acreditada la identidad de los pagadores en aquellos días y si disponían o no de tarjetas de fidelización o eran beneficiarios de algún tipo de descuento”, acusa la compañía.

La empresa también afirmó que la trabajadora había ofrecido sin permiso descuentos a diversos clientes. Según las normas internas, existe un procedimiento rígido para aplicar descuentos y beneficios, que obliga a comprobar la condición de los clientes a través de tarjetas de fidelización. Según el recurso, ningún camarero puede hacer descuentos sin pedir autorización explícita a responsables superiores cuando se trata de clientes que no figuran en el sistema. La empresa, por tanto, afirmaba que la empleada se había saltado controles para beneficiar a clientes no autorizados, quedándose ella con la diferencia de dinero.

El caso terminó en los tribunales. La defensa de la trabajadora aseguró que ella siempre actuó siguiendo instrucciones de sus superiores y bajo supervisión. Además, señaló que las sumas ingresadas en la caja de propinas eran habituales, podían rastrearse por cámaras y tickets, y que ningún cliente se quejó en ningún momento. Dos testigos afirmaron: “Aplicábamos descuentos según instrucciones de los superiores a aquellos clientes que la propia empresa decidía, tuvieran o no tarjeta de fidelización. Siempre preguntábamos a los responsables”.

Muchos trabajadores, al ser despedidos, se enfrentan a diversas complicaciones. Los despidos improcedentes son una práctica frecuente y aquí te explicamos los que es.

La empresa no presentó pruebas que demostraran sus acusaciones

La empleada ganó el juicio. Según el tribunal, no pudo comprobarse que hubiera infringido el reglamento, ya que la empresa nunca identificó a los clientes supuestamente beneficiados por los descuentos ni presentó pruebas documentales concluyentes. “No existe identificación alguna de los clientes, no consta si estos eran titulares de la tarjeta de fidelización que permitía el descuento”. Tampoco se consideraron válidas las filmaciones aportadas por el casino, ya que no mostraban ningún acto anómalo.

Por lo tanto, según la Justicia, “no quedó acreditado el incumplimiento por la trabajadora demandante que justifique la imposición de sanción de despido disciplinario por infracción muy grave”.

Un aspecto destacado es que Agustina era delegada del comité de empresa de UGT, lo que otorga protecciones adicionales ante despidos y exige un trato más riguroso por parte del empleador. Aunque la empresa intentó que se declarara que este detalle era irrelevante para el caso, la Sala enfatizó que no podía sancionarse sin pruebas claras de falta grave. El Tribunal insistió en que correspondía a la empresa demostrar el fraude. Como no lo hizo, la vía del despido disciplinario quedaba anulada.

La resolución obliga a la empresa a readmitir a la empleada en su puesto de camarera o abonarle 11.000 euros de indemnización, junto a los salarios caídos desde el despido.