En el cuarto de su hermano, el cordón umbilical enrollado alrededor del cuello y con ayuda vecinal: nace la primera niña después de 50 años en un pueblo

Los profesionales sanitarios solo pudieron ayudar por el teléfono

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Nace la primera niña después
Nace la primera niña después de 50 años en un pueblo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dos familias italianas vivieron con pocas horas de diferencia el mismo imprevisto: un parto que no esperó al hospital. En ambos casos, las recién nacidas se llamaban Isabel. Y en ambos, fueron los padres quienes asistieron el nacimiento siguiendo las instrucciones de los servicios de emergencia.

Jetmir Aruci, de 35 años, no estaba preocupado cuando su mujer, Ariola, de 29, empezó a sentir dolor la noche del 8 de marzo. El parto estaba previsto para el día 16. “Las contracciones eran esporádicas”, recuerda al medio Larena. “Nuestro médico nos dijo que mantuviéramos la calma, que no era el momento adecuado”.

Pero todo cambió en minutos. Ariola rompió aguas en la habitación de su hijo mayor, León, de cinco años, al que había ido a tranquilizar. “Llamé al 112 para pedir ayuda, pero mi esposa me dijo que no había tiempo y que la bebé tenía que nacer”, relata Jetmir.

El padre pidió ayuda a los vecinos. Una de ellas asumió el papel de comadrona improvisada mientras el operador telefónico indicaba los pasos a seguir. “Enseguida pensaron que teníamos que ir al hospital, pero luego se dieron cuenta de que teníamos que hacer todo en casa”, explica.

Los riesgos de partos planificados
Los riesgos de partos planificados en casa (Canva)

Un gesto a tiempo

Durante el parto surgió un momento de tensión: el cordón umbilical rodeaba el cuello de la bebé. “Con un solo dedo rodeé el cuello de Isabel y conseguí quitar el cordón justo a tiempo, antes de que saliera todo su cuerpo”, cuenta.

La niña nació en menos de veinte minutos y pesó tres kilos. Cuando llegó la ambulancia, madre e hija estaban en buen estado y fueron trasladadas al hospital de Villafranca, donde permanecieron tres días.

León presenció el nacimiento desde su habitación, entre sus juguetes. “Le explicamos que queríamos que Isabel naciera justo a su lado, para que se sintiera orgulloso”, dice el padre. “León está muy contento y se siente importante”.

La familia, de origen albanés, eligió vivir en Sorgà (norte de Italia) por su tranquilidad. Según los vecinos, es el primer nacimiento en casa registrado en el municipio en al menos cincuenta años.

Pocos días después, a las 2:36 de la madrugada, otra Isabel nació en casa en Morsano al Tagliamento, en la región de Friuli (también al norte). Su padre, Nicola Bertoia, tampoco lo esperaba. Era el tercer hijo de la pareja y el parto estaba previsto para el domingo.

Vanessa Biasin, su mujer, rompió aguas de forma repentina. “Ya en la ducha, se dio cuenta de que el bebé nacería pronto”, relatan. Nicola la acomodó y llamó al 112, pero el nacimiento se adelantó a la llegada de las ambulancias. Guiado por una enfermera de urgencias neonatales por teléfono, asistió el parto. La bebé nació en apenas cinco minutos.

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La voz al otro lado del teléfono

Cuando los equipos sanitarios llegaron (la ambulancia de San Vito en diez minutos y otra desde Pordenone veinte minutos después), la recién nacida, de 3,8 kilos, ya estaba en contacto piel con piel con su madre y comenzando a alimentarse.

“En este caso recibimos formación sobre cómo atender el parto inminente”, explican Giulio Trillò, director de la Sala Regional de Urgencias, y Federico Nadalin, director de enfermería al medio Telefriuli. “El momento más emotivo es cuando se oyen los primeros llantos del recién nacido”. Madre e hija fueron trasladadas al hospital de Latisana, donde se encuentran en buen estado.