Documentan por primera vez depredadores que se comen a las hembras adultas de la procesionaria: podría ser clave para el control de la especie

Hasta el momento se había identificado depredación sobre los huevos, orugas o pupas, pero no sobre las polillas hembras, que transportan alrededor de 200 huevos

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Oruga procesionaria del pino. (Fernando
Oruga procesionaria del pino. (Fernando Losada Rodríguez/Wikimedia Commons)

A medida que se acerca la primavera, la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) comienza a realizar su descenso por el tronco del árbol hasta llegar al suelo, tras haber permanecido durante el invierno en sus refugios de la copa de los pinos. Estas orugas urticantes captan cada año una gran atención, especialmente porque provocan graves reacciones alérgicas tanto en personas como en mascotas.

La presencia de esta especie en los bosques mediterráneos no solo supone un problema sanitario, sino que también tiene impactos a nivel ecológico y socioeconómicos, pues es uno de los principales causantes de la destrucción de los pinares españoles.

Recientemente, un equipo de investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y la Universidad de Huelva ha llevado a cabo un estudio, publicado en la revista Ecosphere, que documenta por primera vez la depredación de mamíferos carnívoros sobre hembras adultas de la procesionaria del pino. Este comportamiento podría tener implicaciones para el control natural de la plaga, según señalan los autores de la investigación.

Grupo de orugas procesionarias. (Canva)
Grupo de orugas procesionarias. (Canva)

La depredación se produce cuando las hembras transportan los huevos

Hasta el momento, numerosos estudios ya habían identificado depredadores de los huevos, las orugas o las pupas de la procesionaria del pino. Sin embargo, esta es la primera vez que se describe que los mamíferos carnívoros consuman polillas adultas, previamente no documentadas como vulnerables a estos depredadores terrestres.

Para llevar a cabo la investigación, se han analizado excrementos de varios carnívoros (el zorro rojo, la garduña, la gineta y el tejón europeo), recolectados entre 2022 y 2024 en distintos espacios naturales de España, como el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, el de Sierra Nevada y el de Aracena.

Los resultados revelaron que una proporción significativa de las muestras de zorro —de media en torno a 1.700 huevos en una sola muestra— y garduña —en torno a 700— contenían huevos de procesionaria y unas pequeñas escamas que las hembras emplean para proteger sus puestas. Esto indica que estos mamíferos habían ingerido las polillas adultas. Los análisis de la gineta y los tejones europeos no muestran evidencias de que estos animales consuman procesionarias adultas, aunque esto no implica que pueda descartarse.

Nido de procesionaria del pino.
Nido de procesionaria del pino. (John H. Ghent/Wikimedia Commons)

Jacinto Román, investigador de la EBD-CSIC y primer autor del estudio, señala que esto probablemente ocurre porque “las hembras adultas de la procesionaria tienen una movilidad limitada. Tras aparearse, hemos observado que a veces caminan por el suelo del bosque para poner los huevos. Este comportamiento las vuelve vulnerables a depredadores terrestres oportunistas”. De esta manera, como la depredación se produce durante la etapa ovígera (cuando la hembra transporta los huevos), se multiplica el impacto potencial sobre la población de la plaga.

Los depredadores generalistas, claves en el control de la plaga

Los resultados, por tanto, muestran que este tipo de depredación podría tener implicaciones interesantes para el control biológico de la plaga. Cada hembra de la procesionaria del pino transporta alrededor de 200 huevos, por lo que la eliminación de una sola polilla adulta podría reducir significativamente el número de nuevas orugas.

“Nuestros resultados ponen de manifiesto una vez más la importancia de la conservación de comunidades complejas y bien estructuradas, en las que la presencia de depredadores generalistas es un elemento clave en el control de especies que pueden convertirse en plagas”, señalan los investigadores del estudio.

Florencia Villalba protege a las orugas en su casa de Haedo para que sobrevivan de los depredadores y puedan llegar a convertirse en mariposas

Así, la presencia y conservación de mamíferos carnívoros generalistas puede aportar un servicio ecosistémico relevante para el control natural de la procesionaria del pino. Su integración en estrategias de manejo biológico podría potenciar el control de la plaga, especialmente en áreas donde las poblaciones alcanzar niveles epidémicos.