Si hablamos de alimentos que han aumentado su popularidad en los últimos años, la burrata es uno de esos productos que ha incrementado su presencia en restaurantes y supermercados. Este queso fresco tiene su origen en Italia, más concretamente en la región de Apulia, en el sur del país.
Allí nació como una forma artesanal de aprovechar la nata y los restos de la elaboración de otros quesos. Además, el término proviene de la palabra italiana burro, que significa mantequilla, una referencia directa a su interior cremoso y suave.
Con el paso del tiempo, la burrata dejó de ser un producto tradicional de consumo local para convertirse en un ingrediente apreciado en la cocina internacional. Su versatilidad en la cocina moderna ha contribuido a su expansión, ya que puede incorporarse fácilmente a múltiples recetas.
Propiedades y beneficios
Desde el punto de vista nutricional, la burrata es un alimento rico en proteínas de alto valor biológico, teniendo alrededor de 15 gramos por cada 100, lo que la convierte en una opción interesante dentro de una alimentación equilibrada.
Uno de sus principales puntos fuertes es su contenido en calcio, un mineral esencial para la salud ósea. El calcio contribuye al mantenimiento de huesos y dientes en condiciones normales y resulta clave en etapas de crecimiento, envejecimiento o en personas con riesgo de pérdida de densidad ósea.
Este queso puede aportar alrededor de 200 a 300 mg de calcio por cada 100 gramos, lo que representa un porcentaje significativo de la ingesta diaria recomendada. Además, este calcio procede de un alimento lácteo, por lo que presenta una alta biodisponibilidad, es decir, el organismo lo absorbe con facilidad, un factor relevante en la prevención de la osteoporosis.
También contiene fósforo, otro mineral que actúa junto al calcio en la formación y mantenimiento de los huesos, así como en procesos relacionados con la producción de energía celular. A ello se suman vitaminas liposolubles como la vitamina A, importante para la visión, el sistema inmunitario y la salud de la piel, que está presente gracias a su contenido en grasa láctea.
Dependiendo de la marca y el proceso de elaboración, también puede aportar pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B, como la B12, implicada en la función neurológica y en la producción de glóbulos rojos. Respecto a la seguridad alimentaria, lo habitual es que la burrata se elabore con leche pasteurizada, lo que garantiza la eliminación de microorganismos potencialmente dañinos.
Contraindicaciones
Aunque es un alimento con numerosos beneficios, no es para todos los públicos. Al tratarse de un queso fresco elaborado a partir de leche, no es apto para personas con alergia a la proteína de la leche. Del mismo modo, tampoco es recomendable para personas que tienen intolerancia a la lactosa.
Por otra parte, su alto contenido en grasas hace que deba consumirse con moderación en personas con niveles elevados de colesterol o riesgo cardiovascular. En último lugar, cabe destacar que es un alimento calórico, por lo que su consumo debe ser ocasional y en cantidades moderadas.