Marta Socorro, una española trabajando en Australia: “No vine solo por el dinero, sino también por la vida que quería construir”

La migración de los jóvenes españoles está en auge, buscando vivencias que van más allá de lo económico

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Marta Socorro, una española trabajando en Australia (Instagram)
Marta Socorro, una española trabajando en Australia (Instagram)

La migración de personas jóvenes españolas a otras partes del mundo está en auge. Cada vez son más los que deciden marcharse a buscar un trabajo que les permita ganar una gran cantidad de dinero (comparada con la que ganarían en España), ahorrar, conocer mundo e independizarse. Destinos europeos como Suiza, Alemania o Irlanda son los elegidos, pero también los hay que se van a la otra punta del mundo, como es el caso de Marta Socorro, que vive en Australia.

Esta joven es una española trabajando en Australia que ha conseguido diferentes empleos considerados como “poco cualificados” en los que ha ganado cantidades considerables de dinero, que comparadas con las españolas, que le sirven para ahorrar y viajar. Desde limpiar baños en minas en mitad del desierto, pasando por repartir en bicicleta hasta ser camarera.

Sin embargo, para ella, la experiencia australiana es mucho más que una fuente de ingresos para el futuro. ¿Por qué elegir Australia en vez de otros destinos más cercanos? Ella lo tiene claro: “No vine solo por el dinero, sino también por la vida que quería construir”, explica en uno de sus vídeos de su cuenta de Instagram.

Una experiencia que le ha hecho crecer como persona

Si hay algo en lo que coinciden las personas que emigran es en que no es una experiencia sencilla. Muchas deciden dejarlo y volver a casa, pero lo que consiguen quedarse consideran que, a pesar de ser difícil, es algo enriquecedor. El crecimiento personal que experimentan estos jóvenes es muy grande y es por lo que más agradecidos están.

Marta Socorro es una de esas personas que ha conseguido crear otra versión de sí misma. Como ella misma cuenta, ahora es bilingüe y ya no tiene miedo a hablar inglés, gracias a obligarse al idioma que hablan en Australia. También hace hincapié en las amistades que ha hecho tan diferentes a ella y de distintos lugares del mundo: “He conocido gente de todas partes del mundo con culturas diferentes y hoy son mi familia”.

Declaraciones de la ministra de Sanidad, Mónica García, tras la aprobación del real decreto en el Consejo de Ministros. (Ministerio de Sanidad)

Conocer el mundo es otra de las ventajas que tiene trabajar tan lejos con un sueldo alto y es que es posible viajar a países del sudeste asiático por un precio bastante barato comparado con lo que costaría desde España, sin tener en cuenta la diferencia salarial. “Una semana de trabajo aquí me ha permitido viajar durante las siguientes tres semanas”, explica la joven.

Ligado a esto último, la española hace referencia a uno de sus grandes viajes desde que vive en el país oceánico: recorrer las playas más bonitas del mundo. Esto fue posible gracias a que se embarcó en cinco catamaranes diferentes durante ocho días con 50 personas, a los que ella considera amigos.

Emigrar como sinónimo de independencia y confianza

Si algo está claro es que emigrar es sinónimo de independencia y confianza. Y más si se hace en un país extranjero donde las distancias se cuentan casi en 24 horas con el país de origen. “Aquí no existe el: “Bueno, si no sale me voy a casa que estoy a tres horas de vuelo””. Es una situación que le obligó a crecer, a “espabilar” y a confiar en ella misma para resistir cuando las cosas no eran fáciles.

Esta sensación de independencia y seguridad en sí mismo la quieren experimentar muchos jóvenes de todo el mundo y va más allá de lo económico. Salir de la zona de confort e irse a otra parte del planeta a “empezar de cero” es una decisión valiente y arriesgada, que no es para todos. Además, como la joven explica “para entenderlo tendrías que vivirlo”.