La solución ‘a la ucraniana’ por la que apuesta la UE en vez de enviar buques al Estrecho de Ormuz

Los líderes europeos debatirán esta semana sobre las opciones para reabrir el estrecho de Ormuz, pero la mayoría ya se desmarca de los planes del presidente estadounidense

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Buques cisterna navegan en el
Buques cisterna navegan en el Golfo Pérsico, cerca del Estrecho de Ormuz. (REUTERS/Stringer)

La guerra en Oriente Medio ha entrado en una nueva fase y Teherán ha fijado como objetivo el petróleo. Como respuesta a la operación de EEUU e Israel que acabó con la muerte del ayatolá Alí Jamenei, la nueva autoridad de la República Islámica ha ordenado bloquear el Estrecho de Ormuz y convertirlo en un campo de minas. Los petroleros llevan quince días sin poder cruzar esta ruta marítima, esencial en el comercio global de crudo y gas natural.

Los líderes de la UE coinciden en que es necesario buscar fórmulas para garantizar su navegabilidad, pero todos temen entrar al choque directo con Irán. Pero lo cierto es que están obligados a actuar porque las consecuencias económicas que acarreará este bloqueo ya se han traducido en una escalada de precios en el petróleo, que a su vez ha disparado los precios de los carburantes. El bloqueo amenaza también con interrumpir el suministro de fertilizantes, que provocaría la escasez de alimentos al año siguiente. En la reunión del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la UE celebrado este lunes en Bruselas se han puesto tres opciones sobre la mesa, sobre las que los líderes de los Veintisiete profundizarán en el Consejo Europeo de este miércoles y jueves.

La primera baza es la opción militar que plantea Washington. Donald Trump ha exigido a los europeos que envíen sus armadas porque, advirtió, “la Alianza se enfrenta a un futuro muy malo” si los aliados “no ayudan” a su país en Irán. Las palabras no sentaron bien en Bruselas y fueron rápidamente replicadas por la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, quien le recordó que su misión “no forma parte” de la OTAN. Desde el Gobierno español, que desde el inicio del conflicto se ha posicionado como la voz discordante con Washington, insistió en que la operación llevada a cabo por EEUU e Israel fue, desde un principio, “unilateral” y sin el respaldo de la ONU (por tanto, ilegal).

El 10 de marzo, las fuerzas estadounidenses eliminaron varios buques de guerra iraníes, incluidos 16 minadores, cerca del estrecho de Ormuz.

Incluso Alemania, país que considera la Alianza Atlántica como pilar base de su sentido político, ha dado la espalda a los planes de Trump. “La guerra de Irán no tiene nada que ver con la OTAN”, afirmó el canciller alemán, Friedrich Merz. También Reino Unido se resiste a la intervención militar Reino Unido, considerado por el propio Trump como “el principal aliado de EEUU”. “Es mi deber juzgar qué es lo que más conviene al interés nacional de Gran Bretaña”, afirmó el premier británico, Keir Starmer.

La opción europea: reforzar ‘Aspides’

La segunda opción que planteó Kallas es una misión en clave europea. La UE no tiene poder en política exterior, que solo pertenece a los gobiernos de cada país. Sin embargo, propuso cambiar y fortalecer la misión ‘Aspides’, una operación naval “no ejecutiva” creada para proteger de la piratería a los barcos de carga en el mar Rojo y el Golfo, un área marítima que es el doble del territorio terrestre de la Unión Europea. “Si queremos tener seguridad en esta región, lo más fácil sería ya usar la operación que tenemos en la región y tal vez cambiarla un poco”, afirmó la dirigente estonia.

La misión tiene desplegados actualmente cuatro buques, aportados por Alemania, Italia, Francia y Grecia; mientras que otros 19 Estados miembros, entre ellos España, participan con personal. Pero para ser efectiva contra una amenaza mayor, necesita ser reforzada en todos los sentidos.

Los planes de Kallas han tardado poco en chocar con Madrid, que quiso dejar claro que no tenía sentido enviar militares que añadan “todavía más tensión” a la zona. “España, en lo que está, es en la desescalada. Lo que hay que hacer es que cesen los bombardeos, que cesen los lanzamientos de misiles sobre todos los países de Oriente Medio y que volvamos a la mesa de negociación. La solución puramente militar nunca es realmente una solución”, afirmó el jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se desmarca de la misión de la UE para reabrir el Estrecho de Ormuz.

En una línea similar se ha expresado el ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, que ha opinado que la operación ‘Aspides’ no puede ampliarse al estrecho de Ormuz, entre otras cosas porque es una misión “antipiratería y lo que ocurre con el bloqueo de Irán es una realidad “diferente”.

El presidente francés Emmanuel Macron también ha dado la espalda a Kallas, aunque por motivos diferentes. París aboga por el envío de un contingente de países voluntarios fuera del marco tradicional de la UE. La semana pasada, el jefe del Ejecutivo francés movilizó el portaaviones Charles de Gaulle y una decena de buques hacia el Mediterráneo en una misión para proteger Chipre. Sin embargo, la intención del Elíseo es llevarlo más allá y desplegarlo en Ormuz para escoltar a los buques petroleros. La fragata española Cristóbal Colón acompañó a la misión francesa hasta la isla europea, pero se desmarcó de contribuir a la protección de la ruta marítima.

Kallas evitó comentar su posición sobre esta fórmula, similar a la que ya se formó para ayudar a Ucrania ante la retirada estadounidense. Sí reconoció, no obstante, que era necesario “ver qué podría ser lo más rápido para proporcionar esta apertura del Estrecho de Ormuz”.

Un nuevo “corredor de grano” en Ormuz

Los líderes europeos prefieren la opción diplomática. Kallas propuso crear en el Golfo un corredor similar al del cereal en el Mar Negro, negociado por la ONU, para que los petroleros puedan pasar sin la necesidad de ser escoltados por buques militares europeos. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres estará presente en la reunión de líderes en Bruselas y, según afirmó Kallas, abordarán la viabilidad de esta operación.

La iniciativa del grano fue un éxito cuando Rusia decidió bloquear las principales rutas de exportación de grano en el Mar Negro, lo que provocó que los precios de los alimentos se disparasen en Europa. Ucrania es el mayor productor mundial de semillas de girasol, así como exportador clave de trigo, maíz, cebada, colza y aceite vegetal.

La ONU negoció con Moscú, Ucrania y Turquía para acordar la apertura de un corredor que permitió transportar de forma segura grano, fertilizantes y otros alimentos. Y el acuerdo permitió la exportación de más de 12 millones de toneladas, de los que 2,2 millones fueron a parar a España, principal destino de estas exportaciones marítimas. A través de Naciones Unidas, la UE evitaría negociar directamente con la Guardia Revolucionaria de Irán, considerada por varios estados miembros como una organización terrorista.