Alfredo Molina, veterinario: “Es importante no humanizar a tu perro para respetarlo como animal y poner límites”

El especialista diferencia entre el cuidado real de una mascota y la sobreprotección innecesaria en los animales

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El veterinario Alfredo Molina explica
El veterinario Alfredo Molina explica lo malo de tratar como un humano a tu mascota. (Montaje Infobae)

Muchas personas creen que demuestran mayor afecto a sus perros al tratarlos como bebés. Sin embargo, esta forma de cuidado puede terminar perjudicando al animal, según advierte el veterinario Alfredo Molina. El veterinario, a través de su cuenta de TikTok (@alfredomolinavet), explica que “humanizar a un perro, es decir, atribuirle emociones, necesidades y expectativas propias de una persona, no implica necesariamente un mayor amor por la mascota. Más bien, puede transformarse en una fuente de problemas tanto para el animal como para su entorno familiar”.

Molina sostiene que la tendencia de hablar de los perros como “bebés” y de buscar protegerlos de cualquier frustración tiene consecuencias que van más allá de la intención original. Muchos dueños interpretan el cariño como la obligación de evitar cualquier situación incómoda para el animal, pero esa sobreprotección no ayuda a que el perro se adapte al mundo real. El experto señala que “amar no es evitarle toda frustración, es enseñarle a vivir en un mundo que no gira alrededor de él”.

La diferencia entre querer a un animal y entender sus verdaderas necesidades es fundamental. El amor auténtico hacia una mascota no se refleja en invadir su espacio o satisfacer todas sus demandas, sino en sostenerlo y permitirle desarrollarse como perro. Molina enfatiza que “respetar a un animal es permitirle ser un animal, con normas claras, estructura y seguridad emocional”. El veterinario advierte que muchos problemas de conducta tienen origen en la falta de límites y en la confusión de roles dentro del hogar.

Consecuencias de la humanización de tu perro

Cuando un perro no recibe límites claros ni una educación adaptada a su especie, el resultado puede ser un animal inseguro, ansioso o agresivo. Molina observa que, tras discursos de conciencia y cariño, aparecen situaciones como ansiedad por separación, inseguridad, agresividad, abandonos o perros que no saben estar en su propio cuerpo. Estos comportamientos no surgen por amor, sino por la ausencia de normas y estructura.

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“Un animal que depende completamente de la presencia de su dueño y no ha aprendido a estar solo puede sufrir estrés intenso cuando se queda sin compañía. Además, la inseguridad y la agresividad pueden aparecer en perros que no han aprendido a gestionar sus emociones porque siempre se les ha protegido de cualquier malestar o frustración. Eso nunca nace del amor, nace de no educar y de no poner límites”, explica el veterinario.

Otro problema frecuente es el abandono de animales que no han aprendido a manejar la frustración, ya que, al mostrar conductas problemáticas, sus dueños terminan sin saber cómo actuar. El especialista recalca que detrás de muchos casos de “mascotas cargadas” se esconde la necesidad del propietario de cubrir sus propias carencias emocionales, usando al animal como un refugio o un apoyo emocional sin considerar sus verdaderas necesidades.

El respeto real al animal: cómo educar bien a tu perro

Para el veterinario, el verdadero respeto hacia un perro radica en permitirle comportarse como tal, dentro de un entorno que le proporcione reglas y contención. Molina es claro al afirmar que el amor auténtico “no invade, sostiene”. La clave está en crear un ambiente donde el animal sepa cuáles son los límites, qué puede esperar y qué se espera de él. Esto le brinda seguridad emocional y le ayuda a integrarse mejor en la vida familiar y social.

Un perro necesita límites propios
Un perro necesita límites propios de su especie. (Pexels)

Permitir que un perro sea perro implica reconocer sus instintos, necesidades de ejercicio, socialización y autonomía. También requiere establecer normas claras y ser coherentes en su aplicación, lo que ayuda al animal a encontrar su lugar y a sentirse seguro. Molina insiste en que el respeto empieza por entender la naturaleza del perro y darle el espacio necesario para desarrollarse plenamente.

El mensaje final del veterinario es directo: “Cuidar a un perro va más allá de tratarlo como un hijo. Supone acompañarlo, educarlo y sostenerlo, sin cargarlo con expectativas o necesidades humanas que no le corresponden”.