Una anciana de 73 años obligada a vender su casa por no poder pagarla: “Me enamoré de ella cuando la compré hace siete años”

La mujer no es capaz de encontrar un piso de alquiler a pesar de que dos hijas la avalan

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Una anciana de 73 años
Una anciana de 73 años obligada a vender su casa por no poder pagarla. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Josette Gotti tiene 73 años y, en cuestión de días, podría quedarse sin hogar. tras vender la casa donde vivía en Tartas (en el suroeste de Francia), la mujer, jubilada, no consigue encontrar una vivienda de alquiler. El principal obstáculo es su pensión mensual de 1.250 euros, insuficiente para cumplir los criterios que exigen la mayoría de agencias inmobiliarias. Ahora, le quedan apenas 22 días para abandonar la propiedad que acaba de vender.

La jubilada compró la vivienda hace siete años. Sin embargo, con el tiempo, descubrió que tenía un defecto importante. “Me enamoré de esta casa cuando la compré, pero escondía un problema importante del que no era consciente en el momento de la compra”, declaró la septuagenaria al medio francés Actu Landes.

La casa no estaba conectada a la red de alcantarillado público. Con el paso de los años, las obras necesarias se acumularon hasta alcanzar un presupuesto de 10.000 euros , una cantidad que no podía asumir. “No puedo permitírmelo, así que la vendí. Pero ahora me enfrento a otro problema: encontrar una casa de alquiler a mi edad”, explicó.

Además, la vivienda, de 200 metros cuadrados y tres plantas, también empezaba a ser un poco práctica para ella. “Hoy soy muy activa, pero a medida que envejezca, quizá ya no pueda mantenerla”, reconoció.

“Hay que ganar el triple del alquiler”

Una vez formalizada la venta, Josette comenzó a buscar una vivienda más pequeña, con un alquiler de entre 500 y 600 euros al mes y, si era posible, con un pequeño jardín. Sin embargo, pronto se encontró con una barrera habitual en el mercado inmobiliario: la llamada “regla del triple”. Aunque no tiene respaldo legal, muchos arrendadores exigen que los ingresos del inquilino tripliquen el precio del alquiler para reducir el riesgo de impago.

“Pensé que podría alquilar fácilmente una casa pequeña por 500 o 600 euros con un pequeño jardín. Hay que ganar el triple del alquiler; yo tampoco lo sabía”, lamentó. Sus dos hijas se han ofrecido como avalistas, pero ni siquiera eso ha sido suficiente para convencer a las agencias inmobiliarias.

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Cinco gatos y sin carnet de conducir

La búsqueda también se complica por otras circunstancias. La mujer vive con cinco gatos, lo que reduce aún más las posibilidades de encontrar a un propietario dispuesto a alquilarle. Además, no tiene carnet de conducir, por lo que necesita permanecer cerca del centro y de los servicios básicos.

Mi sueño es vivir en una casa pequeña, incluso en una granja pequeña e intacta. Solo para tener un poco de libertad para mis gatos”, confesó. Según datos de la Dirección de Investigación, Estudios, Evaluación y Estadística (DRESS) de Francia, en 2025 aproximadamente uno de cada diez jubilados vivía con menos de 1.217 euros al mes.

Este colectivo es especialmente vulnerable al encarecimiento del mercado del alquiler, con poco margen de maniobra una vez que han dejado de ser propietarios. Pero, sin una solución rápida, el tiempo corre y Josette teme poder quedarse en la calle si no aparece un milagro.