Más allá del petróleo, los sectores españoles que se ven afectados por la guerra en Oriente Medio: del automóvil a la ropa o los aparatos electrónicos

La crisis en Oriente Medio ha alterado los principales corredores marítimos y aéreos, encareciendo el transporte y provocando retrasos en la llegada de productos clave para la industria y el consumo en España

Guardar
Vista aérea de un gran
Vista aérea de un gran buque portacontenedores cargado de mercancías, navegando hacia mar abierto tras salir de un puerto industrial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El bloqueo del estrecho de Ormuz -tras los últimos ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, y la posterior respuesta del país persa- empieza a preocupar a los operadores logísticos a nivel mundial, también a los españoles, por el aumento de costes y los posibles retrasos en el transporte marítimo de mercancías claves para la economía nacional. En los últimos días, el conflicto ha afectado de manera directa a sectores que van mucho más allá del energético, como por ejemplo la industria textil, la del automóvil y la electrónica.

La tensión en la región, especialmente alrededor del golfo Pérsico y el puerto de Jebel Ali en Dubái, ha obligado a muchas empresas a buscar rutas alternativas y asumir precios más elevados para garantizar el suministro de productos. Nuria Lacaci, secretaria general de la Asociación de Cargadores de España (ACE), ha explicado a EFE que “más allá del impacto en el mercado del petróleo, otras mercancías, como el textil, los pequeños aparatos electrónicos o los repuestos industriales, entre ellos los componentes del automóvil, se están viendo muy afectadas por la situación en el estrecho de Ormuz”.

El bloqueo de Jebel Ali obliga a desviar rutas

El puerto de Jebel Ali, considerado el cerebro logístico de Oriente Medio, ha visto reducido su tráfico por la amenaza que supone navegar por el estrecho. Este puerto es uno de los pocos en el mundo que puede recibir al mismo tiempo a varios Ultra Large Container Vessels, los portacontenedores de mayor tamaño. “El puerto de Jebel Ali es el cerebro logístico de Oriente Medio”, subrayó Lacaci a la agencia.

Antes del agravamiento de la crisis, muchas empresas españolas optaban por enviar mercancías desde China hasta Jebel Ali, donde redistribuían los productos en barcos más pequeños hacia otros destinos en Asia o África, o bien los trasladaban por avión a Europa, una maniobra que incrementa de forma notable el tiempo de tránsito.

“Esta necesidad de recurrir a la ruta africana alargará al menos en quince días los viajes desde China a Europa, lo que impactará en el precio de los fletes y reducirá la capacidad disponible”, ha advertido Lacaci. La consecuencia inmediata es un encarecimiento de los envíos y una menor disponibilidad de espacio para transportar productos básicos para el comercio español.

Se encarece el transporte y aumenta la incertidumbre

A este escenario se suma la complejidad añadida del cierre del espacio aéreo en varios países del golfo Pérsico. “El cierre del espacio aéreo en varios países del golfo Pérsico se traducirá en vuelos más largos con mayor coste de combustible”, puntualizó la secretaria general de ACE.

Francisco Aranda, presidente de la Organización Empresarial de Logística y Transporte (UNO), coincidió en su valoración sobre la gravedad de la situación. Mediante un comunicado recogido por EFE, Aranda apuntó que “la escalada de tensión en Oriente Medio está impactando de manera directa en el sector al introducir un foco de incertidumbre sin precedentes en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos y comerciales más estratégicos del mundo”.

El estrecho de Ormuz canaliza aproximadamente el 20% del petróleo mundial y una cantidad significativa de gas natural y mercancías industriales críticas. Según Aranda, cualquier alteración en este paso estratégico “genera una volatilidad inmediata en los mercados energéticos y presión sobre los costes operativos”.

El espacio aéreo sobre Irán, vacío tras los ataques de EEUU e Israel (AFP)

Los efectos se sienten en la cadena logística global. El encarecimiento del petróleo y el gas “está teniendo un efecto inmediato sobre los costes del transporte marítimo, terrestre y aéreo”, precisó el presidente de UNO. Además, Aranda alertó de que esta coyuntura “puede derivar en fletes más altos, tiempos de tránsito prolongados por rutas alternativas y congestión en corredores secundarios”.

La incertidumbre sobre la normalización del tráfico en el canal de Suez añade más presión. Este repunte de violencia no ha sido la única crisis, y el corredor aún no se había recuperado de las últimas amenazas de cierre. Además, las rutas secundarias, donde ya se observa una congestión que va en aumento, no ofrecen una solución inmediata a la crisis de abastecimiento.