La Guardia Civil señala que solo uno de los 19 maquinistas de Renfe, Ouigo e Iryo que circularon por Adamuz el día del accidente reportó una anomalía en la vía

Según el informe policial remitido a la jueza, al que ha tenido acceso ‘Infobae’, los testimonios de los maquinistas no aportan indicios concluyentes sobre anomalías previas en la vía antes del descarrilamiento

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Un vagón de tren después
Un vagón de tren después de ser retirado de las vías, tras el mortal descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad cerca de Adamuz (REUTERS/Ana Beltran)

Solo uno de los 19 maquinistas que circularon el 18 de enero por el tramo de la línea de alta velocidad donde se produjo el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), en el que fallecieron 46 personas, comunicó haber percibido alguna anomalía durante el trayecto. El resto de los conductores no informó de “ningún tipo de incidencia o sensación extraña”, según consta en el atestado de la Guardia Civil remitido al juzgado de Montoro que instruye la causa y al que ha tenido acceso Infobae.

El documento, elaborado por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Córdoba, recoge que los investigadores tomaron declaración a 19 maquinistas de las tres operadoras que prestan servicio en la línea —Renfe, Ouigo e Iryo— que circularon ese mismo día por el tramo donde se produjo el siniestro. De todos ellos, solo uno señaló haber percibido “un golpe en el lado derecho”, mientras que el resto no comunicó anomalías durante el paso por la zona.

Las manifestaciones de los conductores forman parte de las diligencias practicadas por los agentes para reconstruir el estado de la infraestructura ferroviaria en las horas previas al accidente y determinar si existieron señales previas que pudieran haber anticipado el descarrilamiento.

Según el atestado, estas averiguaciones se integran dentro de la línea de investigación centrada en la posible existencia de problemas en la infraestructura ferroviaria o deficiencias de mantenimiento, una de las principales hipótesis que manejan los investigadores junto al análisis técnico del material rodante y de la propia circulación ferroviaria.

Declaraciones de los conductores

La Guardia Civil incorporó al atestado las declaraciones de los maquinistas con el objetivo de comprobar si otros trenes habían detectado irregularidades en ese mismo punto antes del accidente. Los testimonios recabados, sin embargo, no han aportado indicios concluyentes sobre la existencia de anomalías en la vía.

El informe señala que las manifestaciones obtenidas no contienen “ningún tipo de información relevante” que permita establecer la existencia de incidencias previas en el tramo investigado, más allá del golpe referido por uno de los conductores.

Miembros del departamento de delitos
Miembros del departamento de delitos de la Guardia Civil trabajan junto a los trenes implicados en el accidente de Adamuz (REUTERS/Susana Vera)

Los investigadores consideran que estas diligencias resultan relevantes para evaluar si existieron señales previas de deterioro en la infraestructura ferroviaria que pudieran haber sido detectadas por los maquinistas durante la circulación. La ausencia de avisos generalizados constituye, por ahora, uno de los elementos que se incorporan a la reconstrucción de lo ocurrido el día del accidente.

Varias líneas de investigación abiertas

El análisis de las declaraciones de los maquinistas se enmarca en una investigación que continúa abierta en distintos frentes y en la que los agentes subrayan que ninguna de las hipótesis puede darse por descartada completamente.

La principal línea de trabajo se centra en la infraestructura ferroviaria, donde los investigadores tratan de determinar si el origen del accidente pudo estar en la rotura de un carril o en un fallo de la soldadura que unía dos tramos de vía de distinta antigüedad. En concreto, se analiza la unión entre un raíl fabricado en 2023, de acero de grado 350, y otro de 1989, de acero de grado 260, así como la documentación técnica relacionada con esos trabajos.

El atestado recoge igualmente que los investigadores examinan el estado general de la vía —traviesas, balasto, carriles, clips y soldaduras— y la documentación relativa a las obras realizadas en la zona y a las empresas que participaron en ellas.

Otra de las líneas de investigación se centra en el tren siniestrado, donde los agentes analizan la posibilidad de que se produjera algún incidente estructural, como la caída de una pieza o un enganche con la infraestructura ferroviaria. En este apartado, los investigadores han solicitado información técnica a las operadoras ferroviarias y están pendientes de la autorización judicial necesaria para extraer los datos de los registradores jurídicos de los trenes implicados, cuya información consideran relevante para reconstruir con precisión lo ocurrido en los momentos previos al accidente.

El atestado señala también que, a falta de los datos técnicos pendientes de análisis, no se han detectado indicios que apunten a una conducción negligente o imprudente como causa del siniestro. Según la valoración provisional de los investigadores, el accidente se produjo de forma “totalmente sorpresiva y sin tiempo de reacción para el maquinista”, una apreciación formulada a la espera de completar las diligencias técnicas en curso.