El acceso sin control al entorno digital multiplica los trastornos mentales en jóvenes: el 75% de las afectadas son mujeres

Las niñas menores de 15 años son las que más sufren los efectos de las redes sociales

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Las redes sociales tienen un
Las redes sociales tienen un mayor impacto sobre los adolescentes. (Freepik)

La salud mental de los jóvenes se resiente y son ellas las principales afectadas. El informe CyberGuardians 2026, estudio que analiza la relación entre el uso de internet y el aumento de enfermedades mentales en jóvenes, ha mostrado que las niñas y adolescentes representan el 75% de los costes hospitalarios relacionados con trastornos mentales.

Según la organización CyberGuardians, iniciativa sin ánimo de lucro dedicada a apoyar a padres y educadores para ayudar a los jóvenes en el entorno digital, son universalización del acceso a smartphones, internet de alta velocidad sin restricción y las plataformas digitales quienes estarían detrás de esta crisis de salud mental.

El informe presentado este jueves apunta al 2012 como el año en el que los ingresos hospitalarios de menores de 20 años comenzaron a crecer. En aquel momento, al menos el 50% de los hogares del país tenía acceso a internet de alta velocidad. Ahora ya lo tienen el 75%, un incremento que parece haber tenido su contrapartida en la salud mental de los jóvenes.

Con el internet de alta velocidad llegaron también las redes sociales, que dejan entrar sin apenas restricciones, y el abaratamiento de los dispositivos inteligentes (smartphones). Esta expansión ha hecho evolucionar el diagnóstico hospitalario de trastornos de salud mental niños y adolescentes, que habrían crecido un 200% desde 1997.

Las niñas de 11 a 15 años, las más afectadas

Dos personas usan el teléfono
Dos personas usan el teléfono móvil, a 1 de febrero de 2024, en Barcelona. (David Zorrakino / Europa Press)

El documento explora el vínculo entre el aumento en la incidencia de enfermedades mentales y trastornos alimentarios durante la infancia y el papel central que juegan actualmente los dispositivos y plataformas digitales. “No estamos ante un malestar leve, sino ante cuadros graves”, ha afirmado Álex Romero, impulsor de la iniciativa.

En ese sentido, el informe resalta que son las niñas de 11 a 15 años las que más sufren a nivel psicológico. Desde el año 2021, ellas han superado en diagnósticos de trastornos mentales a los chicos de 16 a 20 años, algo que no se había detectado antes. Además, la incidencia sigue creciendo entre niños menores de 10 años tanto en chicas como en chicos y, en el ámbito del suicidio, se ha eliminado la diferencia histórica de género: las chicas igualan a los chicos en efectividad, según Romero.

El psiquiatra Enrique García Bernardo, fundador del Movimiento OFF, ha puesto el acento en la especial vulnerabilidad del cerebro adolescente, que posee “un sistema de recompensa hiperactivo y un control ejecutivo aún inmaduro”. “Es muy vulnerable a las mecánicas de diseño de las redes sociales que buscan atrapar la atención del usuario a toda costa”, ha expuesto el especialista.

La tormenta perfecta de lo digital

Las menores de edad se enfrentan a lo que algunos miembros del equipo definen como una “tormenta perfecta”: un uso temprano e intensivo de los teléfonos móviles combinado con un acceso sin restricciones a internet de alta velocidad y a plataformas diseñadas para pasar en ellas el mayor tiempo posible.

Este escenario crea un “modelo de adicción” y un “círculo vicioso”, según García, con consecuencias negativas sobre la corteza prefrontal y el hipocampo. Estos daños provocan, finalmente, una disminmución en la capacidad de atención, la memoria y la toma de decisiones impulsivas.

A ello hay que añadir el deterioro en la salud emocional: estos patrones propician, tal como indica el informe, un incremento de los niveles de cortisol, la conocida como hormona del estrés; un mayor riesgo de ansiedad y depresión y una percepción distorsionada de la propia imagen. Este último fenómeno fomenta la comparación constante entre jóvenes y se ha relacionado directamente con el auge de trastornos alimentarios.

Desde la Plataforma Control Z, colaboradora del estudio, han advertido sobre la “epidemia y bulimia digital” que exige acción conjunta tanto de las fuerzas políticas como del propio sistema educativo, al que achacan haber facilitado la normalización de este tipo de enseñanza digital “mientras los chavales están construyendo su personalidad”.