Los bosques de España están cambiando: la rapidez de crecimiento de los árboles más inflamables aumenta el riesgo de incendios forestales

Mientras que pinos y eucaliptos ocupan cada vez más espacios, otros árboles más resistentes al fuego como el roble o la encina quedan relegados por su lento crecimiento

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Bomberos realizan trabajos de extinción
Bomberos realizan trabajos de extinción para sofocar un incendio iniciado en un pinar, a 10 de agosto de 2025, en Carcastillo, Navarra (España). (Eduardo Sanz/Europa Press)

Los paisajes forestales de todo el mundo llevan décadas modificándose. A veces se debe a la deforestación, otras a los incendios que acaban con todo a su paso, otras a la pérdida de especies por la crisis de biodiversidad que enfrentamos en la actualidad, algunas motivadas por los planes de repoblación en ambientes degradados...

Un estudio reciente publicado en la revista científica Nature Plants —liderado por la East China Normal University y en el que han participado investigadores españoles del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF)— concluye que los bosques a nivel global se están dirigiendo hacia una nueva era; una caracterizada por la homogeneización, la pérdida de biodiversidad y el debilitamiento de los ecosistemas.

Para ello, el equipo científico internacional ha analizado más de 31.000 especies de árboles en todo el mundo con el objetivo de comprobar los cambios que se han producido en los bosques en términos de composición, resiliencia y funcionamiento ecológico.

Hojas de un individuo joven
Hojas de un individuo joven de ailanto, una especie invasora en España de rápido crecimiento. (Philmarin/Wikimedia Commons)

En un comunicado publicado por el CREAF, los expertos señalan que esto es precisamente lo que está ocurriendo en la península Ibérica: mientras que algunas especies se expanden a grandes velocidades, otras de crecimiento lento quedan relegadas a espacios cada vez más pequeños, comprometiendo la biodiversidad de nuestro país y aumentando el riesgo de unos incendios forestales que son cada verano más virulentos.

Más pinos, eucaliptos y acacias

El estudio de Nature Plants ha podido observar que algunas especies cuentan con una alta capacidad colonizadora en ambientes perturbados o degradados. En la zona peninsular, este es el caso del ailanto, un árbol de crecimiento muy rápido que está incluido en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras por constituir una amenaza grave para las especies autóctonas. También se observa con árboles oportunistas —que prosperan rápidamente en entornos perturbados, degradados o con recursos variables—, como el pino, el eucalipto o la acacia.

Aunque esto podría parecer una ventaja, ya que son especies de rápido crecimiento capaces de poblar entornos afectados por causas naturales o relacionadas con la actividad humana, supone serias amenazas: “Esta dinámica tiene consecuencias graves, puesto que incrementa el riesgo de incendios forestales, disminuye la biodiversidad y compromete la capacidad de nuestros bosques para almacenar carbono a largo plazo, un factor clave en la lucha contra el cambio climático”, apunta Josep Peñuelas, investigador del CSIC en el CREAF y coautor del estudio.

Árboles de eucalipto arden durante
Árboles de eucalipto arden durante el incendio, a 12 de octubre de 2023, en Vidal, Trabada, Lugo, Galicia (España). (Carlos Castro/Europa Press)

Este mayor riesgo de incendios se debe a que estas especies de rápido crecimiento son más inflamables que otras como el roble o la encina, que cuentan con una madera más densa con hojas gruesas y raíces fuertes, por lo que crecen lentamente. La velocidad de crecimiento es clave en este sentido, ya que las colonizadoras y las oportunistas (como el pino, con madera menos densa y hojas más ligeras), al desarrollarse más rápido, ocupan los espacios libres con mayor facilidad tras una perturbación como un incendio.

Esto, además, según señala Peñuelas, está motivado por la propia acción humana. Al crecer más rápido, el pino es el elegido generalmente en los planes de repoblación de zonas quemadas, lo que a su vez supone un riesgo por su inflamabilidad. Las plantaciones de eucaliptos, por su parte, se incentivan para la producción de madera.

La amenaza sobre las especies autóctonas

Estos cambios se están produciendo, según el estudio, en todo el mundo: mientras que las especies más amenazadas suelen ser las especialistas de crecimiento lento, casi el 41 % de las arbóreas naturalizadas —no son originarias de una zona, pero ahora crecen de forma silvestre— poseen características como crecimiento rápido y hojas pequeñas. De esta manera, son adecuadas para entornos alterados, pero en general no suelen ejercer las mismas funciones ecológicas que las nativas.

Un hombre trabaja en una
Un hombre trabaja en una zona de bosque quemado tras el incendio, a 16 de octubre de 2023, en Trabada, Lugo, Galicia (España). (Carlos Castro/Europa Press)

El estudio internacional apunta en este sentido que “las actividades humanas están impulsando simultáneamente extinciones nativas y naturalizaciones foráneas, remodelando la diversidad arbórea global con importantes implicaciones para la estructura y función del ecosistema”.

Esta homogeneización es sobre todo destacable en regiones tropicales y subtropicales, que cuentan con “especies altamente únicas” y en donde su “biodiversidad es alta y los ecosistemas están estrechamente interconectados”. Jens-Christian Svenning, profesor y director del Centro de Dinámica Ecológica en una Biosfera Nueva (ECONOVO), del Departamento de Biología de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), señala que “cuando las especies autóctonas especializadas desaparecen, dejan vacíos en los ecosistemas que las especies invasoras raramente consiguen llenar, incluso si son de crecimiento rápido y de alta dispersión”.

Vídeos y fotografías aéreas que muestran las zonas verdes y hectáreas que han sido consumidas por el fuego (Fuente: greenpeace).

El estudio calcula una tendencia a que estas características de los bosques se acreciente, volviéndose las especies de crecimiento rápido todavía más dominantes en las próximas décadas: “Se proyecta que los futuros ecosistemas ricos en árboles estarán cada vez más dominados por especies de rápido crecimiento, alto uso de recursos y rasgos adquisitivos, mientras que las especies de crecimiento lento y conservadoras enfrentan un mayor riesgo de extinción”, apuntan los investigadores.

Con este escenario, desde el CREAF señalan la importancia de limitar la expansión descontrolada de especies exóticas invasoras, como es el caso del ailanto, así como de proteger los árboles autóctonos de crecimiento lento y los que están amenazados. Además, Peñuelas señala que “es fundamental mantener la diversidad funcional entre las especies arbóreas para garantizar la resiliencia a largo plazo de nuestros ecosistemas y para preservar la biodiversidad en un mundo de cambio acelerado”.