Denuncian que un preso de la cárcel de Zaballa (Álava) murió tras estar tres horas pidiendo asistencia médica, pero, según los funcionarios, solo hubo una llamada

Fuentes penitenciarias explican que la llamada se realizó en torno a las 6:30 de la mañana del 5 de febrero y acudieron el jefe de servicios acompañado de los servicios médicos y ya se lo encontraron muerto

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Entrada del centro penitenciario Álava
Entrada del centro penitenciario Álava (Iñaki Berasaluce - Europa Press)

La asociación Salhaketa ha denunciado la muerte de un preso de 35 años el pasado 5 de febrero en la cárcel de Zaballa, en Álava, y ha atribuido el fallecimiento a una presunta falta de atención médica. Sin embargo, fuentes penitenciarias relatan a Infobae que la víctima solo realizó una llamada que fue atendida al momento, pero no hubo margen para actuar.

Según la versión de la asociación, el interno, vecino habitual de Vizcaya y padre de cuatro hijos, fue hallado sin vida en su celda. La asociación asegura que la familia ha recibido testimonios que indican que el recluso estuvo solicitando asistencia médica a través del interfono durante dos o tres horas antes de morir, sin obtener respuesta, con el argumento de que debía esperar a la apertura de celdas.

Por su parte, las fuentes penitenciarias explican que la llamada se realizó en torno a las 6:30 de la mañana y acudieron el jefe de servicios acompañado de los servicios médicos. A su llegada a la celda, el interno ya había fallecido, y apuntan a que la causa de la muerte fue un infarto.

“No es un hecho aislado”

Desde Salhaketa subrayan en el comunicado que ha compartido, que este episodio “no es un hecho aislado”, y recuerdan que, desde que el Gobierno vasco asumió las competencias penitenciarias en 2021, han tenido constancia de al menos diez fallecimientos por causas no naturales en las cárceles de Euskadi. “Lo que se repite una vez más no es solo la muerte en prisión, sino el silencio institucional que la rodea”, han criticado, al tiempo que han denunciado la “insuficiente” atención sanitaria en los centros penitenciarios.

Ante esta situación, Salhaketa ha exigido a la Administración penitenciaria vasca que establezca y haga públicos “protocolos oficiales, claros y obligatorios” de actuación y comunicación inmediata en caso de fallecimiento de una persona privada de libertad. Asimismo, ha reclamado a la Fiscalía que investigue y haga públicas “las causas reales y estructurales” que, a su juicio, están detrás de estas muertes, y que se depuren las responsabilidades correspondientes.

Por último, la asociación ha convocado una concentración este viernes en la plaza de la Virgen Blanca, en Vitoria-Gasteiz, para exigir el fin de las muertes en prisión y denunciar lo que consideran un “silencio institucional”.

La prisión de Zaballa

La cárcel de Zaballa, oficialmente denominada Centro Penitenciario de Álava, es la principal infraestructura penitenciaria del territorio alavés y una de las más modernas del País Vasco. Inaugurada en 2011, está situada en el municipio de Iruña de Oca, a unos diez kilómetros de Vitoria-Gasteiz, y cuenta con capacidad para cerca de un millar de internos. Se trata de un complejo de gran tamaño que sustituyó a la antigua prisión de Nanclares de la Oca y que, junto con las de Basauri (Bizkaia) y Martutene (Gipuzkoa), conforma la red penitenciaria vasca.

La funcionaria del centro penitenciario de Más d'Enric, Francina: "En 6-7 años, el nivel de agresiones se ha incrementado un 300%. Hemos acabado con el asesinato brutal de una compañera. ¿Cómo los trabajadores que estamos a pie de patio con los internos, codo a codo 24 horas, podemos decir que este sistema es un sistema de éxito?'' (Fuente: Europa Press)

Desde el 1 de octubre de 2021, la gestión de la prisión de Zaballa, al igual que la del resto de cárceles ubicadas en Euskadi, corresponde al Gobierno Vasco, tras el traspaso de las competencias penitenciarias por parte del Estado. Esta transferencia, prevista en el Estatuto de Gernika desde 1979, se materializó más de cuatro décadas después y convirtió a Euskadi en la segunda comunidad autónoma, tras Cataluña, en asumir la dirección, organización, supervisión y gestión económica de sus centros penitenciarios, mientras que la legislación penitenciaria general sigue siendo competencia estatal.

El centro alberga a cerca de 945 internos y es de carácter mixto, con módulos diferenciados por sexo. Dispone de talleres laborales y formativos en ámbitos como panadería, cocina, lavandería o jardinería, integrados en los programas de reinserción social que impulsa el Gobierno Vasco a través de la agencia pública Aukerak.