Marius Borg, expuesto por uno de sus mensajes en su tercer día de juicio, con el foco en la presunta violación del sótano: “Borré todo mi teléfono”

“Fue algo que dije para que no temiera que un grupo de policías mirara sus fotos desnuda”, ha declarado sobre el mensaje el hijo de la princesa Mette-Marit

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Marius Borg, en imagen de
Marius Borg, en imagen de archivo (Reuters)

La tercera jornada del juicio contra Marius Borg Høiby, hijo mayor de la princesa Mette-Marit de Noruega, ha mantenido la máxima expectación mediática en el país nórdico. El proceso, que se desarrolla en la sala 250 del Tribunal del Distrito de Oslo ha congregado a un total de 56 medios de comunicación. Sin embargo, en el proceso no se difundirá ninguna imagen del acusado, ya que él mismo se ha acogido a su derecho a no ser fotografiado, permitiéndose únicamente bocetos de los momentos destacados de su declaración.

El juicio, iniciado el pasado martes 3 de febrero, aborda una acusación por 38 delitos, de los cuales Marius Borg se ha declarado culpable de 24, aunque ha rechazado los cargos más graves, entre ellos los relativos a cuatro supuestas violaciones. La situación judicial del joven de 29 años se agrava por el hecho de encontrarse en prisión provisional, tras haber sido detenido en cuatro ocasiones. La situación deja en vilo a la monarquía noruega, especialmente por los recientes escándalos que salpican a la princesa heredera y sus vínculos con Jeffrey Epstein.

Durante este tercer día de un juicio previsto para siete semanas, la sesión se ha centrado en la presunta violación ocurrida en 2018 en el sótano de Skaugum, la residencia oficial de los príncipes Haakon y Mette-Marit. El acusado ha reiterado su negativa a aceptar cualquier responsabilidad por este delito y ha mantenido la misma posición respecto a las otras tres presuntas violaciones.

Un boceto del tribunal muestra
Un boceto del tribunal muestra a Marius Borg (Reuters)

El móvil de Marius Borg

La víctima, que el día anterior relató que descubrió que había sido violada únicamente cuando la policía de Oslo le mostró una serie de vídeos, ha dado paso a un interrogatorio exhaustivo a Marius Borg, quien ha tenido que responder sobre su actividad la noche de los hechos, así como sobre su historial de búsquedas, consumo de pornografía y los mensajes que intercambió con amigos en las horas posteriores.

Una de las cuestiones clave, tal y como ha destacado la prensa noruega, reside en el contenido extraído del teléfono móvil del acusado. El fiscal general del Estado, Sturla Henriksboe, ha sustentado parte de la acusación en el análisis del dispositivo, en una investigación dirigida por Andreas Kruszewski, abogado de la policía del Distrito de Oslo. Marius Borg ha asegurado que no hubiese entregado el aparato si en él existiesen materiales incriminatorios, por lo que el tribunal deberá determinar en qué medida los hechos se corresponden con los cargos formulados.

Marius Borg el hijo mayor de la princesa de Noruega

Los supuestos archivos eliminados

Durante la investigación se han detectado intentos de eliminar contenidos a distancia: según han publicado los diarios VG y Dagbladet, la policía habría constatado dos ocasiones en las que se trataron de borrar archivos utilizando herramientas de cifrado y “carpetas secretas”. Uno de los agentes de la investigación ha ratificado esta información ante el tribunal, confirmando que existen indicios de que se intentó borrar el teléfono de forma remota.

Una pieza relevante del sumario es un mensaje enviado por Marius Borg, un mes después de su primera detención, en agosto de 2024, a una mujer ajena al caso. Según ha leído el ex policía Stig Berg Larsen en la sala, el mensaje decía: “Borré todo mi teléfono antes de que me arrestaran”. El acusado, al explicar este mensaje en el tribunal, ha defendido: “No hay nada de cierto en eso, que yo recuerde, que hubo algo borrado. Fue algo que dije para que no temiera que un grupo de policías mirara sus fotos desnuda. No se borró nada entonces”.

Petar Sekulic, en el juicio
Petar Sekulic, en el juicio de Marius Borg (Reuters)

El testimonio de la víctima

La sesión ha finalizado con el testimonio de dos mujeres que participaron en la fiesta posterior a los hechos y dos antiguos guardias de seguridad de la residencia real, quienes estuvieron de servicio en Skaugum durante la noche y la mañana de aquel día de diciembre de 2018. Todos coincidieron en describir el ambiente como distendido y negaron que se consumieran grandes cantidades de alcohol o que alguien estuviera en estado extremo de embriaguez.

En su intervención, la víctima, que el día anterior ya había declarado haber comprendido lo sucedido solo tras ver los vídeos y fotos mostrados por la policía, ha afirmado que los instantes finales de la fiesta se borraron de su memoria, describiéndolos como un “agujero negro”. Al ser interrogada por el fiscal sobre si cree que pudo haber sido drogada, ha respondido: “Sí, lo creo, al cien por cien”.