El Mando del Espacio asume el “reto de vigilar 210 billones de kilómetros cúbicos” ante la creciente actividad en órbita: NEMO, una nave de “policía espacial”

Esta “nave policía” es solo uno de los proyectos del MESPA y protegería los satélites españoles, por lo que tendrá capacidad de movimiento y maniobra para cubrir grandes distancias

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El espacio ultraterrestre se ha consolidado como un entorno de interés prioritario para las Fuerzas Armadas españolas. El Mando del Espacio (MESPA) se enfrenta, según resume su director, el general de brigada Isaac Crespo, al “reto de vigilar 210 billones de kilómetros cúbicos”, una zona que abarca desde los 2.000 hasta los 35.786 kilómetros de altitud.

La actividad en el espacio no deja de crecer. Es un entorno clave para las telecomunicaciones, la navegación o la gestión de emergencias. Los servicios espaciales sustentan buena parte de la vida cotidiana, tal y como explica el general Crespo: “Si perdiéramos todos los servicios que vienen del espacio, volveríamos a los años 90″. Actualmente hay más de 32.000 objetos en la órbita terrestre, aunque esto incluye la basura espacial.

El espacio, un dominio operativo militarizado, pero no armado

El espacio se ha convertido en un escenario fundamental para operaciones militares, sobre todo por la coordinación de sistemas y plataformas no tripuladas. El general Crespo recuerda que “el espacio está militarizado desde el lanzamiento del Sputnik en 1957”, aunque matiza que no se trata de un entorno armado y destaca la necesidad de evitar una escalada.

La regulación internacional no ha seguido el ritmo de la actividad, además de que el Tratado de la Luna - un acuerdo que concede la jurisdicción de todos los cuerpos celestes a la comunidad internacional y que supone que todas las actividades deban hacerse conforme al Derecho internacional firmado en 1984 -, carece del respaldo de las principales potencias espaciales. La posición estadounidense quedó clara durante el mandato de Donald Trump, con una orden ejecutiva que rechazaba el concepto de propiedad común y consideraba el tratado un obstáculo para la libre empresa.

Es precisamente la irrupción de empresas como SpaceX o Blue Origin lo que ha transformado el acceso al espacio. “La irrupción de la explotación comercial del espacio ha cambiado el paradigma y lo ha democratizado”, apunta Crespo. España ha reforzado sus capacidades para proteger activos en órbita, en línea con la declaración de la OTAN en 2019 que reconoce el espacio como dominio operativo.

En la estructura del MEPSA figuran el Centro de Vigilancia Espacial (COVE), responsable de monitorizar objetos y amenazas, y el Centro de Sistemas Aeroespaciales de Observación (CESAEROB), que explota los datos orbitales. Entre sus funciones están la elaboración de informes de meteorología espacial y la gestión de reentradas de satélites fuera de control.

El desarrollo tecnológico ha permitido implantar herramientas avanzadas, como el Sistema de Conocimiento y Control de la Situación Espacial (CCSE), fundamental para analizar trayectorias, señales y prever reingresos. El MESPA ha crecido rápido: de un equipo reducido ha pasado a más de 170 personas y prevé ampliar plantilla en los próximos años.

Despega hacia el espacio el nuevo satélite del Ejército español: lanzado con éxito el Spainsat NG I.

NEMO, la policía del espacio

Entre los proyectos destacados se encuentra NEMO, una nave desarrollada junto a la industria nacional y socios europeos, pensada para proteger satélites españoles y neutralizar amenazas en órbita baja. El objetivo es adelantarse a maniobras hostiles y ciberataques, como los realizados por satélites rusos que se aproximan a equipos aliados. Este proyecto se encuentra todavía en fase conceptual.

El Jefe del Estado Mayor del Aire, Francisco Braco Carbó, detalló en diciembre que NEMO se posicionará cerca de los satélites que puedan estar en riesgo, con capacidad tanto disuasoria como de defensa activa. Los primeros estudios apuestan por aparatos pequeños y ligeros, capaces de impedir escuchas o ataques.

Consultado por Infodefensa, el General Crespo explicó que el propósito es defender los satélites nacionales, tanto militares como civiles, frente a interferencias o actividades hostiles. “Estamos elaborando actualmente un estudio de viabilidad previa y tenerlo listo este mismo año para después lanzar una fase de investigación y desarrollo que queremos lanzar este 2026 también, aunque es cierto que estamos sujetos a los procesos de obtención de recursos y de investigación y desarrollo de la Secretaría de Estado de Defensa”, indica Crespo.

El desarrollo de NEMO contempla dos etapas. Primero, se prevé lanzar un demostrador en órbita geoestacionaria, menos saturada y más fácil de controlar. “De ese demostrador empezaremos a aprender a operar para, después, continuar el desarrollo aquí en Tierra, a partir de las lecciones aprendidas, con el objetivo de retroalimentar los primeros satélites ya operacionales en órbita geo”, apunta Crespo. En la segunda fase, la atención se trasladará a la órbita baja para proteger los activos propios. El planteamiento no es llenar el espacio de naves, sino analizar si una basta para proteger los principales satélites o si, por distancia - ya que los satélites se encuentran bastante alejados entre sí -, harían falta varias.

España es el único país que habla abiertamente de “policía espacial”. El objetivo es contar con presencia permanente en el espacio para garantizar derechos legítimos y reaccionar ante cualquier vulneración. En la Tierra, la respuesta puede ser rápida; en el espacio, los sistemas deben estar ya desplegados. No se han revelado detalles sobre las herramientas concretas, pero sí se confirma que NEMO tendría capacidad de maniobra para cubrir distancias entre satélites muy separados. España mantiene conversaciones con otros países para coordinar esfuerzos y lograr una seguridad colectiva.

La existencia de plataformas capaces de generar perturbaciones electromagnéticas que afectan a los satélites de comunicaciones, navegación u observación justifica el desarrollo de estos sistemas. Estas iniciativas se integran en la aportación española al Escudo Espacial Europeo, que busca coordinar la vigilancia y la protección a nivel comunitario.

La importancia de la conciencia del dominio espacial

El jefe del Estado Mayor del Aire subraya la importancia de la Space Domain Awareness (Conciencia del Dominio Espacial, SDA por sus siglas en inglés), un conocimiento situacional continuo del dominio espacial que permite fundamentar las decisiones operativas. Esto incluye entender el funcionamiento de los sistemas, los riesgos, las capacidades de otros actores y poder atribuir acciones hostiles, una tarea compleja por la dificultad de identificar responsables en el espacio.

El MESPA también desarrolla una red nacional de telescopios ópticos para mejorar la vigilancia y el intercambio de datos con socios internacionales, en paralelo al lanzamiento del satélite Paz-2 y los SpainSat NG. La base de operaciones está en Torrejón de Ardoz y el objetivo inmediato es alcanzar el centenar de militares en el equipo central y disponer de un centro de operaciones espaciales completamente operativo. Francia, Alemania e Italia colaboran en tareas de seguimiento, cálculo de trayectorias y actualización de mapas orbitales.

La formación especializada en operaciones espaciales avanza en el Ejército del Aire. El uso de imágenes satelitales ya ha demostrado su utilidad, como sucedió durante la dana en Valencia para planificar rutas de emergencia. El entorno estratégico obliga a una adaptación constante, y la competencia tecnológica y la actividad de potencias como Rusia y China marcan el ritmo de una carrera en la que España busca reforzar la seguridad y capacidad de reacción en el espacio.