Estela Grande enseña su figura 24 horas después de dar a luz: “El cuerpo de la mujer es una auténtica pasada”

La exconcursante de GH VIP ha compartido una imagen de su tripa tras la cesárea con la que dio la bienvenida a sus mellizos, Luca y Liah

Guardar
Estela Grande en una imagen
Estela Grande en una imagen de archivo. (Europa Press)

Estela Grande está viviendo uno de los momentos más intensos y transformadores de su vida. Tan solo un día después de dar a luz a sus mellizos, Luca y Liah, la influencer ha querido compartir con sus seguidores una imagen muy poco habitual en redes sociales: el aspecto real de su cuerpo apenas 30 horas después de una cesárea. Un gesto sincero y valiente con el que ha querido poner en valor la fortaleza del cuerpo femenino tras el parto.

Fue el pasado 20 de enero cuando Estela anunció el nacimiento de sus hijos, fruto de su relación con el futbolista Juan Iglesias, jugador del Getafe C. F. La llegada de los pequeños no fue sencilla. El último mes de embarazo estuvo marcado por diversos problemas de salud y el parto se adelantó, obligando a los médicos a intervenir mediante cesárea. Además, uno de los bebés, Luca, tuvo que ser ingresado en la UCI nada más nacer, lo que convirtió la felicidad del momento en una auténtica montaña rusa emocional.

Estela Grande y Juan Iglesias
Estela Grande y Juan Iglesias junto a sus mellizos en una imagen de redes sociales (Instagram / @estelagrande)

“A las 14:30 vivimos el momento más increíble y feliz de nuestras vidas: conoceros. Después llegó el peor momento de mi vida, cuando solo podía abrazar a Liah y no a mis dos bebés”, confesó Estela en una de sus publicaciones más emotivas. Unas palabras con las que puso voz a la angustia de esos primeros días separados y a la incertidumbre que vivieron como familia.

Uno de los mellizos de Estela Grande necesitó atención médica

Afortunadamente, tras varios días muy duros, la situación se estabilizó y la pareja pudo por fin reunirse con sus dos hijos. Ya en casa y centrada por completo en su recuperación y en el cuidado de los recién nacidos, Estela sorprendió a sus seguidores al mostrar su tripa frente al espejo. “Menos de 30 horas post cesárea”, escribió junto a la imagen, en la que se aprecia una barriga aún inflamada, lejos de los cuerpos idealizados que suelen verse en redes sociales.

Estela Grande unas horas después
Estela Grande unas horas después del nacimiento de sus mellizos. (Instagram @Estelagrande)

Lejos de esconderlo, la creadora de contenido quiso reivindicar el proceso natural del posparto con una reflexión clara y directa: “El cuerpo de la mujer es una auténtica pasada”. Un mensaje que ha sido aplaudido por sus seguidores, que han agradecido su sinceridad y la normalización de una realidad que muchas mujeres viven en silencio.

La cesárea fue la opción recomendada por los médicos debido a una miomectomía a la que Estela se sometió hace dos años. El riesgo de complicaciones hacía inviable un parto vaginal, por lo que la intervención quirúrgica era la alternativa más segura tanto para ella como para los bebés.

La cara más dura de la maternidad

Los primeros días de vida de Luca y Liah no han sido sencillos para Estela Grande y Juan Iglesias. Tras el susto inicial por el ingreso del pequeño en la incubadora, la joven ha ido compartiendo con sus seguidores cómo ha sido ese posparto marcado por la incertidumbre, el cansancio extremo y la necesidad de mantenerse fuerte.

Juan Iglesias junto a Estela
Juan Iglesias junto a Estela Grande y uno de sus mellizos (Instagram)

A través de sus redes sociales, Estela ha puesto palabras a una experiencia que define como una auténtica montaña rusa emocional. “Vivíamos los mejores momentos de nuestra vida y, a la vez, los más aterradores y difíciles”, confesaba, reconociendo que esos días en el hospital se hicieron eternos. Subir y bajar plantas, adaptarse a los horarios médicos y recuperarse de una cesárea reciente se convirtieron en su rutina diaria.

Ahora, ya con sus dos bebés juntos y fuera de peligro, Estela Grande comienza a recomponerse poco a poco, consciente de que ha vivido de golpe la cara y la cruz de la maternidad.