
El fenómeno de las lavanderías de autoservicio crece entre pequeños inversores y emprendedores en España. Sin embargo, la experiencia de Marc, propietario de un establecimiento en un municipio de Castellón con unos 3.500 habitantes, revela que el atractivo de estos negocios esconde varios matices importantes.
A primera vista, el modelo presenta ventajas evidentes: permite operar sin empleados, ofrece horarios amplios y, sobre el papel, parece una fuente sencilla de ingresos pasivos. Marc lo confirma, pero matiza que la realidad dista mucho del ideal. En una entrevista en YouTube con Eric Ponce, cuenta cómo abrió su lavandería en agosto de 2024 tras invertir 80.000 euros, un capital destinado fundamentalmente a la compra de maquinaria, la reforma del local y la instalación del gas. Esta última partida, de hecho, le obligó a retrasar la inauguración varios meses por problemas técnicos.
El día a día del negocio es simple y, para muchos, tentador. Según Marc, su implicación se reduce a “media hora al día: abrir, limpiar y recoger el dinero generado”. Esta rutina le permite gestionar la lavandería junto a su familia y continuar con otras actividades. Buscaba, como él mismo afirma, “un negocio que no necesitara que yo estuviera encima todo el día”.
Sin embargo, insiste en que no se trata de una actividad principal, sino de un complemento para diversificar ingresos. Los números son claros: Marc obtiene una rentabilidad anual del 3,75%, lo que se traduce en unos 3.000 euros de beneficio al año. “Tardaré siete u ocho años en recuperar la inversión”, reconoce en la entrevista. Su perspectiva es que, si consigue fidelizar clientela y consolidar el negocio, la rentabilidad podría acercarse al 5% o 6% el segundo año, pero no espera milagros.
“La realidad son muchas facturas y un margen ajustado”
El principal obstáculo, según detalla, está en los gastos fijos. Solo en productos de limpieza gasta 7.000 euros anuales, a los que hay que sumar 600 euros bimestrales en gas durante el invierno, 180 euros de luz al mes, más de 350 euros de alquiler y una cuota de 550 euros mensuales del préstamo solicitado para arrancar. “La gente puede pensar que funciona solo, pero la realidad son muchas facturas y un margen ajustado”, advierte Marc.
El volumen de trabajo no garantiza grandes beneficios. Con unas 4.000 lavadoras al año, el resultado final es un beneficio mensual que ronda los 400 o 500 euros. Marc es tajante: “No se debe tener como un negocio para vivir, sino como algo aparte. No te harás rico ni ganarás mucho dinero”. La lavandería de autoservicio, según él, sirve para complementar ingresos, pero es insuficiente como fuente principal de sustento.
Aun así, el auge de este tipo de negocios no se detiene. Marc atribuye su popularidad a la demanda estable y a la posibilidad de funcionar casi de manera automática, sin necesidad de empleados fijos ni una supervisión constante. Para quienes disponen de capital y desean diversificar ingresos sin atarse a un horario rígido, puede resultar atractivo. Pero insiste en que no existen fórmulas mágicas: la inversión inicial es elevada, los gastos fijos pesan y la rentabilidad es moderada, al menos durante los primeros años.
Últimas Noticias
Llegar tarde cuesta caro: la Justicia rechaza una reclamación de una herencia superior a 157.000 euros por presentarse fuera de plazo
La sentencia ratifica la importancia de reclamar este tipo de derechos antes de que finalice el plazo de cinco años desde la muerte del causante

Las diferencias entre los gatos y las gatas, según la ciencia: ni ellas son más independientes, ni ellos más cariñosos
Los estereotipos de los felinos dejan de tener sentido si son castrados o esterilizados

Estas son las series de moda en Prime Video España hoy
Con estas historias, Prime Video busca seguir gustando a los usuarios en la guerra por el streaming

Una familia con dos hijos se muda a una casa de un dormitorio para ahorrar: “Por la noche, convertimos la sala de estar en su habitación”
Para ellos, vivir con menos espacio se ha convertido en una oportunidad para fortalecer la convivencia y gestionar mejor los recursos

El truco para aprovechar la cortina de la bañera antes de tirarla: conviértela en bolsas de la compra, impermeables o manteles
Al ser de un material plástico, las cortinas de la bañera o ducha son fácilmente reutilizables para proteger enseres del hogar


