Una mujer explica cómo ha perdido 96 kilos en 15 meses, los primeros 80 “antes de empezar a entrenar”: “Es divertido moverse”

La mujer, que pesaba 168 kilos, tomó la decisión en mitad de las fiestas de Navidad

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Una mujer de 41 años
Una mujer de 41 años pierde 96 kilos en 15 meses. (Imagen: Captura Vídeo TV 2)

Cuando Sanne Christensen se iba a dormir en diciembre de 2023, su pensamiento era oscuro: “Ojalá no me despertará al día siguiente”, confesó a su terapeuta. La mujer, de 41 años y originaria de Dinamarca, se encontraba atrapada en un círculo de obesidad extrema, enfermedad renal crónica, hipertensión, artrosis y gota. Pesaba 168 kilos, no podía caminar y había sido hospitalizada seis veces en un solo año.

Un mes después, el 1 de enero de 2024, en mitad de las Navidades decidió que necesitaba un cambio total. Eligió esa fecha porque era “fácil de recordar”. Aquel día se administró su primera dosis de Wegovy, un medicamento para la pérdida de peso diagnosticado a 175.000 adultos en Dinamarca. Quince meses más tarde, el resultado fue radical. Ha perdido 96 kilos, más de la mitad de lo que pesaba al comienzo de su cambio. “Ha pasado extremadamente rápido”, resumió.

Pero, más allá del cambio físico, su decisión para iniciar el tratamiento fue una cuestión de supervivencia. “Sin duda, Wegovy me ha salvado los riñones. Incluso puede que me haya salvado la vida”, afirmó Sanne en una entrevista con el medio danés TV2. Para Sanne, la medicación representó “una oportunidad posible de hacer un cambio de estilo de vida que de otro modo habría sido inmanejable”.

“Perdí 80 kilos antes de empezar a entrenar”

El efecto del medicamento fue inmediato. “Los pensamientos sobre la comida desaparecieron”, explicó. Al comer, rápidamente se sentía llena. Durante los primeros meses, su ingesta diaria rondaba las 500 calorías. “Lo hacía para sobrevivir”, reconoció. El resultado fue contundente: “Perdí 80 kilos antes de empezar a entrenar”, declaró.

Pero la medicación no fue únicamente la protagonista. Sanne introdujo varios cambios en su dieta. “Ahora utilizo jugo de limón para el aliño y la mayoría de productos de mi nevera son light”, sentenció. Antes, el pan y los aderezos grasos eran habituales. Hoy, una sola rebanada le basta para sentirse saciada.

Dentro de la dieta, modificó su forma de comer. “Sirvo la comida en platos más pequeños; así parece que hay más”, comentó. Además, registra cada alimento en una aplicación, primero para no quedarse sin energía y después para mantener el control.

La obesidad severa es una enfermedad crónica, compleja y con una alta prevalencia, que se asocia frecuentemente con otras enfermedades crónicas como la hipertensión arterial, la diabetes o enfermedades cardiovasculares.

“Empieza a ser divertido moverse”

Conforme a su cuerpo se lo iba permitiendo, Sanne fue incorporando una serie de ejercicios. Empezó en un centro deportivo municipal y continuó en casa, en su salón. Hace sentadillas, abdominales y entrena con pesas rusas. Su próximo objetivo es alcanzar los 10.000 pasos diarios. “Empieza a ser divertido moverse”, afirmó.

Sin embargo, el proceso no ha estado exento de dificultades. El aumento de su movilidad la obligó a ajustar de nuevo su alimentación. Tras encontrarse mal en un entrenamiento, una dietista le diseñó un plan para consumir al menos 1.200 calorías diarias. Además, durante las primeras semanas, “sufrí mareos”. “Llevo un tiempo con náuseas y he notado que he perdido un poco de cabello”, relató.

Material de ejercicio de Sanne.
Material de ejercicio de Sanne. (Imagen: Captura Vídeo TV2)

De sentirse observada a recuperar la vida social

A su vez de la mejora física y de salud, la vida social también iba mejorando. Antes, Sanne evitaba salir. En el supermercado sentía que todos miraban su cesta y en el autobús temía que la juzgaran como perezosa. “Me sentía limitada y a menudo me quedaba en casa”, recordó. Hoy, la situación es distinta. Tiene citas, realiza prácticas, se forma y se relaciona con normalidad. “Me siento como una persona sociable de nuevo”, afirmó. “Es increíblemente liberador. Me da espacio mental”.

Y es que, no era la primera vez que intentaba un cambio de la misma magnitud. En 2011 perdió 50 kilos con una dieta estricta, pero acabó recuperándolos. “Quizás sea una ingenua”, admitió, pero “creo que soy más fuerte y estoy preparada para el trabajo que me espera cuando deje de recibir la dosis”. La diferencia, sostuvo, es que esta vez lo ha hecho “con calma”.