España es independiente del petróleo venezolano: no recibe nada desde marzo y antes solo representaba el 2% del total

La amplia diversificación de proveedores y la mínima dependencia del crudo venezolano garantizan la estabilidad del suministro energético español

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España es independiente del petróleo
España es independiente del petróleo venezolano, ya que no recibe nada desde la revocación de permisos y exenciones, en marzo de 2025, y antes solo representaba el 2% del total. (Europa Press)

El delicado momento político e institucional que atraviesa Venezuela ha hecho que surjan preocupaciones sobre las importaciones de petróleo del país al exterior. Pero en España podemos estar tranquilos, ya que, en la práctica, no dependemos de ellas. En marzo de 2025, nuestro país dejó de recibir crudo procedente de Venezuela tras la revocación de permisos y exenciones que permitían a empresas como Repsol operar en el país latinoamericano.

Así, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha querido enviar este domingo un mensaje de tranquilidad, insistiendo en que la situación no supone un riesgo para el suministro nacional, que se encuentra “altamente diversificado”. Solo en octubre de 2025, nuestro país recibió crudo de 18 países diferentes, y un año antes, en 2024, la cifra era de 21. Además, antes del escenario actual, entre 2018 y marzo de 2025, las importaciones de petróleo venezolano solo representaban un 2% del total del petróleo recibido por España.

Incluso antes de la suspensión definitiva, las cantidades eran muy reducidas: 299.000 toneladas en enero, 150.000 en febrero y 296.000 en marzo de 2025. Estas cifras, dentro de las cantidades totales, suponen un porcentaje ínfimo para España, ya que en esos mismos meses se importaron más de cinco millones de toneladas de petróleo en total. Es decir, que la participación del crudo venezolano en el suministro nacional de nuestro país era prácticamente testimonial.

Revocación de permisos en un contexto de caída histórica de la producción venezolana

Fue Donald Trump desde Estados Unidos quien, a finales de marzo de 2025, optó por anular los permisos y exenciones que se habían otorgado a varias compañías petroleras. El plazo que se dio desde Washington fue hasta el 27 de mayo del año pasado, día en que entró en vigor. Esta medida, además de a empresas españolas, también afectó a otras compañías internacionales, como la francesa Maurel et Prom y la italiana Eni.

Venezolanos celebran en la puerta del Sol de Madrid lo que consideran que es el "fin del régimen de Maduro", tras los ataques de EEUU y la captura del dictador. (Infobae)

Hay que tener en cuenta, también, que la decisión se tomó en un contexto global en el que la producción venezolana llevaba tiempo disminuyendo de forma sostenida, llegando a alcanzar mínimos históricos en los últimos cinco años. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), el crudo venezolano representa, a día de hoy, aproximadamente el 1% de la oferta mundial.

Diversificación y resiliencia: España reduce su exposición al crudo venezolano

Y, aunque Repsol y otras empresas contaban con permisos para operar en Venezuela, la disminución de la capacidad productiva del país ha hecho que España diversifique su suministro hacia mercados más estables. La combinación de factores internos en Venezuela, junto con las sanciones internacionales, ha hecho que se limite el flujo de crudo, aumentando la importancia de mantener estrategias energéticas flexibles y resilientes.

Asimismo, el impacto económico del comercio con Venezuela también ha sido limitado. Entre enero y octubre de 2025, España importó bienes por valor de 347,2 millones de euros y exportó por 149,8 millones, cifras muy inferiores a las del año anterior, cuando se importaron productos por 1.398 millones y se exportaron por 230 millones.

En comparación con 2024, el comercio entre España y Venezuela se ha reducido en gran medida. Ese año, las importaciones desde el país latinoamericano superarios los 1.390 millones de euros y las exportaciones llegaron a 230 millones. Los datos de 2025 reflejan un descenso marcado en ambos flujos comerciales.