La pareja que se debía casar un día después de la DANA pero lo pasó ayudando a la gente: “Lo recordaremos toda la vida”

Era la víspera del gran día de Lidia Tomás y Alfonso Coloma cuando el mayor desastre de Europa de 2024 paralizó la Comunidad Valenciana

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Una pareja que se casaba un día después del día de la DANA y pasó el 1 de Noviembre en el banco de alimentos. (YouTube/Europa Press).

La noche del 29 al 30 de octubre de 2024, mientras se ultimaban los últimos preparativos de su boda en su residencia de l’Eliana, Valencia, Lidia Tomás y Alfonso Coloma no pudieron dormir. Las noticias que llegaban eran alarmantes: una DANA estaba provocando una riada devastadora en la provincia, dejando barrios sepultados bajo el lodo y destruyendo casas, vecindarios y vidas.

“La verdad es que no pegamos ojo viendo las noticias, porque para nosotros fue un día normal”, recordó Alfonso en Europa Press. La pareja debía casarse el 1 de noviembre en la Masía de San Antonio del Poyo, un enclave del siglo XVIII junto al barranco del mismo nombre.

No obstante, la finca quedó incomunicada y el encargado de la misma, durante horas, no respondió las llamadas. “La masía estaba incomunicada; había un hombre que cuida la finca y no se hacían con él durante un tiempo”, relató Alfonso. La boda, obviamente, se canceló.

“Fue un milagro que no nos pillará allí”

Con el paso de las horas, la magnitud del desastre se hizo evidente: 229 muertos, cientos de viviendas destruidas y municipios enteros bajo el agua y el barro. “Hemos tenido mucha suerte: no cogió a nadie aquí y no cogió a nadie en el camino”, asegura la pareja.

“Si la DANA hubiera sido el mismo día de la boda, habría sido un desastre. Fue un milagro”, insistieron. El recinto donde pensaban casarse quedó arrasado, con el agua alcanzando 1,80 metros de altura en el interior. “La masía arrasada totalmente”, reconoció Lidia, que aún se emociona al recordar aquellos días.

El día después de la dana más devastadora del siglo.

De la cancelación de la boda a la solidaridad

En lugar de lamentarse, Lidia y Alfonso decidieron convertir el 1 de noviembre (el día de su boda) en una jornada solidaria. “Lo pasamos en el Banco de Alimentos de la Pobla de Vallbona ayudando a la gente que lo estaba pasando mal por la barrancada”, explicó Lidia.

“En ese ambiente no creo que hubiéramos sacado esa alegría que nos hacía falta para celebrarla”, admitió Alfonso. “Eran días de volcarse con la gente que realmente lo necesitaba, como eran los pueblos. No tuvimos mucho tiempo para pensar en nosotros. Al revés, pensábamos que éramos unos afortunados”, añadió.

Cadenas humanas con agua, cubos, escobas y otro tipo de productos se movilizan para ayudar a los afectados. (INFOBAE)

Una masía bajo el agua

La Masía de San Antonio del Poyo, joya arquitectónica del siglo XVIII, sufrió daños severos en jardines, accesos y estructuras. Patricia Gabaldón, del departamento comercial de Catering 5, empresa gestora del recinto, recordó el caos de aquellos días. “La DANA obligó a cancelar cinco bodas en el recinto. Nuestro objetivo fue a final de noviembre poder volver a trabajar y así lo conseguimos 26 días después”.

Gabaldón agradece la respuesta solidaria de trabajadores y parejas afectadas. “Estamos muy agradecidos por la confianza mostrada y toda la ayuda recibida. Mucha gente vino a ayudar: voluntarios, compañeros del sector, los propios trabajadores… Fue impresionante”, señaló.

Tras una intensa restauración, el espacio recuperó su esplendor. “Ahora estamos muy contentos porque la verdad es que creo que incluso está más bonita que antes”, concluyó.

Masía de San Antonio del
Masía de San Antonio del Poyo. (Página web de Catering 5)

Seis meses después, una boda con doble ilusión

Seis meses después del desastre, el 18 de abril de 2025, Lidia y Alfonso volvieron a la masía para cumplir su sueño. “Fue como decir: no hemos podido antes, pero esta vez lo vamos a pasar mejor todavía”, contó Lidia. “Creo que incluso lo vivimos con más ilusión y más fuerza”, agregó.

El vestido de novia, que Lidia había recogido el 28 de octubre, permaneció seis meses colgado en un armario. “Lo tuve ahí guardado. De vez en cuando abría el armario, lo veía, lo volvía a cerrar”, admitió, a lo que Alfonso sonrió: “Nunca lo abrí, lo prometí y lo cumplí”.

La pareja mantuvo algunos detalles de la boda original, como los portanillos confeccionados por una amiga enferma que no pudo asistir al nuevo enlace. “Los tendremos siempre con la fecha del 1 de noviembre de 24, que era cuando nos hubiéramos casado”, dijo Lidia.

Aquel 18 de abril fue un día de alegría, emociones y recuerdos. “Fue tal cual como te lo describen: yo estaba como en una burbuja”, confesó Alfonso. “Hemos tenido dos hijas guapísimas y nos hemos casado. Lo volveríamos a hacer mil veces. Ese día lo recordaremos para toda la vida”, sentenció.