
Nervios, ansiedad, estrés, aburrimiento, concentración... Da igual el motivo que lo cause, la respuesta siempre es la misma: morderse las uñas. Al menos, es la estrategia a la que recurre un 30% de la población en esas situaciones, según un estudio publicado en 2016 en PubMed.com.
La onicofagia, más comúnmente conocida como morderse las uñas, es un hábito que muchos han incorporado a su rutina diaria, pero no por ello es inocente. Este desorden tan común puede generar problemas psicosociales, además de complicaciones físicas más allá de las manos o la boca.
Quienes acuden a esta práctica no tienen por qué sufrir un trastorno si no la llevan al exceso, pero los riesgos siguen ahí. Aunque morderse las uñas ayude a relajarse o incluso sea una manera de acicalarse, puede provocar afecciones graves e incluso hospitalizaciones. Así lo advierte el enfermero Jorge Ángel, popular en redes sociales (@enfermerojorgeantel), que insiste en que “esto no es ninguna broma”. “Ha habido varios casos, incluso de gravedad”, asegura el sanitario.
Los peligros de morderse las uñas

Según explica el enfermero, cuando te muerdes las uñas o te arrancas las cutículas (también llamadas pellejos o padrastros) “se forman microheriditas y por esas microheridas pueden entrar perfectamente bacterias, como por ejemplo el estafilococo”.
No es una bacteria menor: “El estafilococo se puede extender a nivel del cuerpo y producir necrosis de los tejidos”, advierte, por lo que asegura que “es mucho mejor, por supuesto, no morderlas”. Estas heridas pueden generar otro tipo de infecciones, como la paroniquia, también conocida como uñero. Se trata de una afección dolorosa que puede llegar a necesitar intervención quirúrgica.
Los riesgos van más allá de las heridas de los dedos: bajo las uñas se esconden bacterias como la E.coli o la salmonela, que terminan en el cuerpo a través de la boca. Esta mala costumbre también deja su huella en la dentadura, pues morderse las uñas con asiduidad puede provocar desgastes o daños en los dientes, incluso haciendo que estos cambien de posición, afectando a la oclusión dental o la mordida.
Cómo dejar de morderse las uñas
Abandonar este hábito no es nada fácil. La Asociación Americana Psiquiátrica, de Estados Unidos reconoce la onicofagia como un trastorno obsesivo-compulsivo desde el año 2012, por lo que en los casos más graves puede ser necesario terapia psicológica, e incluso la intervención de médicos especialistas como el dermatólogo, que repare los daños ocasionados tanto en las uñas como en la piel. También un odontólogo podría ayudar, en caso de que se haya visto afectada la dentadura.
Más allá de la ayuda profesional, existen técnicas y productos diseñados para facilitar la deshabituación. Masticar chicle, usar guantes, tiritas o uñas postizas pueden ayudar a dejar de morderse las uñas. Existen también sprays o esmaltes que tienen un mal sabor y evitan que alguien se lleve las manos a la boca.
Es complicado, pero las técnicas parecen funcionar: si en la adolescencia, un 45% de las personas se muerde las uñas, el porcentaje se reduce significaivamente en la edad adulta.
Últimas Noticias
Cuando la productora que lanzó a Chuck Norris terminó golpeando al cine español
El actor y experto en artes marciales ha fallecido a los 86 años. Su figura queda ligada a un episodio poco conocido del declive de la productora y distribuidora C.B. Films
El estadounidense Jimmy Gracey murió accidentalmente: las cámaras de seguridad lo grabaron cayendo al mar en Barcelona
La autopsia del joven estadounidense se está llevando a cabo este viernes en el Instituto de Medicina Legal de Cataluña

Calendario lunar de marzo 2026: cómo se verá la luna las siguientes noches desde España
Sumérgete en el calendario lunar y descubre cómo este antiguo sistema sigue marcando el ritmo en nuestros días

La gasolina bajará 16 céntimos el litro y el gasóleo 17 tras las medidas anticrisis aprobadas por el Gobierno
Con los nuevos recortes, el litro de gasolina 95 se pagará a 1,6 euros de media, mientras que el diésel caerá hasta los 1,7 euros

Un trabajador de Sevilla consigue el perdón frente a 40.000 euros de una deuda que no era suya: había avalado a otra persona y llegaron a retenerle toda la nómina
El juzgado le ha concedido la medida gracias a la Ley de la Segunda Oportunidad


