
El SAFE y sus fondos repartidos para la inversión en defensa han ocupado titulares en las últimas semanas. El instrumento ‘Acción por la Seguridad de Europa’ destinó 1.000 millones de euros a España a través de un préstamo hace algo más de una semana, mientras que ha vuelto a ser noticia al conocerse la intención de incluir a Canadá y Reino Unido en este organismo.
El SAFE surgió el pasado mes de mayo como el nuevo instrumento financiero de la Unión Europea (UE). Su objetivo es permitir a los Estados miembros acceder a préstamos a largo plazo con el objetivo de impulsar la inversión en la producción de equipos de defensa y fomentar adquisiciones conjuntas.
El fondo, que ha movilizado 150.000 millones de euros, busca fortalecer la base tecnológica e industrial de la defensa europea (BITDE) en respuesta a la demanda creciente de capacidades estratégicas dentro del bloque. El bloque comunitario tiene como uno de sus objetivos prioritarios reducir la dependencia tecnológica y militar.
Cómo funciona el SAFE
Esta iniciativa se dirige principalmente a financiar proyectos urgentes y de gran envergadura relacionados con la modernización y expansión de la industria de defensa. Los Estados miembros interesados pueden solicitar estos fondos, presentando planes nacionales para legitimar sus inversiones. Si se aceptan sus ideas, reciben los préstamos a un precio competitivo con devolución a largo plazo.
Tiene una norma fundamental y limitante. Este organismo exige que los países que se beneficien adquieran los equipos de defensa en operaciones conjuntas, obligando a la implicación de al menos dos Estados miembros. Con esto, busca promover la cooperación y el crecimiento económico europeo.
No obstante, de manera excepcional y por el actual contexto internacional de rearme y urgencia, el mecanismo contempla la posibilidad de que una sola nación pueda formalizar compras directas de forma temporal. En principio, esta cláusula se limita a acciones muy concretas, para no olvidar su idea de fomentar la colaboración.
Posibles compras con estos préstamos
Las actividades financiadas a través del SAFE estarán centradas en áreas estratégicas establecidas por el Consejo Europeo. Se organizan en dos categorías principales de productos de defensa. En la primera categoría se incluyen munición y misiles, sistemas de artillería, capacidades de ataque de precisión, sistemas de combate terrestre, protección de infraestructuras críticas, operaciones de ciberdefensa y movilidad militar.
La segunda categoría abarca diferentes ámbitos. Está compuesta por los sistemas de defensa aérea y antimisiles, operaciones navales superficiales y submarinas, soluciones de drones y antidrones, transporte aéreo estratégico, sistemas ISTAR (control, comunicaciones, inteligencia o vigilancia), servicios espaciales, inteligencia artificial y guerra electrónica.
Además, para ambas categorías, se limitará el coste de los componentes que procedan de países que no pertenecen a la UE, Espacio Schengen o Ucrania a un máximo del 35% del total. Con esto, buscan estimular el mercado europeo en todas las fases de los procesos de producción. Ahora, todo indica que Canadá y Reino Unido entrarán en este grupo de países que pueden optar a los préstamos, así como ser sus empresas las que produzcan y se beneficien.
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