Las 5 frases que evitar para no convertir una charla en una discusión: “Sabotean la conexión con la otra persona”

La experta en gestión de la ira Sonia Díaz da sus claves para evitar peleas

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La experta en gestión de la ira Sonia Díaz da sus claves para evitar peleas. (Montaje Infobae)
La experta en gestión de la ira Sonia Díaz da sus claves para evitar peleas. (Montaje Infobae)

Cuando se pasa mucho tiempo con una persona, es inevitable que surjan roces. Las pequeñas costumbres y manías que antes apenas resaltaban se vuelven difíciles de manejar y las diferencias en la forma de afrontar las tareas cotidianas consiguen que surja la ira y se formen peleas constantes por los aspectos más pequeños de la vida. Las discusiones pueden aparecer en casa, con amigos o en entornos laborales y se deben, según la experta Sonia Díaz Rois, al “tono y la forma en la que nos expresamos”.

La coach y mentora certificada por la Universidad Internacional La Rioja (UNIR) explica que “todos caemos en trampas cotidianas, frases que parecen inofensiva, pero que sabotean la conexión con la otra persona”. A causa de estas expresiones que se dicen sin pensar, conversaciones simples sobre sacar la basura se convierten en peleas en menos de un minuto.

Del ‘ya lo hago yo’ al ‘te lo dije’: los errores que sabotean tus conversaciones

El primer fallo que se comete durante una conversación es soltar sermones sobre algún aspecto concreto de la vida. “Ese momento en el que adoptamos el tono de ‘profe de vida’ y soltamos frases del tipo: ‘Porque claro, tú lo que tendrías que hacer es organizarte mejor, porque si no, siempre te pasa lo mismo y no aprendes. Es que ya te lo he dicho mil veces, pero no escuchas…'“, ejemplifica Díaz.

En cuanto las personas sienten que les están regañando, inmediatamente dejan de escuchar, advierte la especialista. “El resultado es inmediato: desconexión”, añade.

Echar cosas en cara tampoco funciona. “Ese tipo de frases no acercan, al contrario: levantan un muro de culpa y malestar. Porque un favor deja de serlo cuando se convierte en moneda de cambio. Si esperas algo a cambio, dilo. Y si ayudas, hazlo porque quieres, no como argumento para ganar después una discusión”, aconseja Díaz.

En ese mismo sentido, tampoco se deben reprochar cosas del pasado durante una conversación. “Empiezas hablando de algo puntual y, casi sin darte cuenta, repasas todas las veces anteriores que ocurrió lo mismo”, dice la coach, lo que termina por transformar un detalle puntual “en la misma discusión de siempre”. “El problema es que al poner todo el historial sobre la mesa, el otro se defiende o contraataca”, explica.

Otra de las frases que más peleas genera es el “trae, ya lo hago yo”. Aunque parezca inofensiva a simple vista, “en realidad transmite algo más duro”, asegura Díaz. La frase incluye “el mensaje oculto de la desconfianza”. “Si delegas, deja que el otro lo haga a su manera. Y si no te gusta cómo lo hace, enséñale sin menospreciar. Porque si cada vez que alguien intenta ayudar lo apartas con un “ya lo hago yo”, la próxima vez ni lo intentará“, recomienda.

La última frase, mil veces repetida en conversaciones cotidianas, es el famoso “te lo dije”. “Pocas cosas encienden más a alguien que soltar un ‘te lo dije’ cuando las cosas han salido mal. Puede que tengas razón, pero en ese momento el otro no necesita que le pases factura, sino apoyo”, señala Díaz.

Evita las discusiones: “No se trata de callarte lo que piensas, sino de aprender a decirlo mejor”

Una pareja tras una discusión (AdobeStock)
Una pareja tras una discusión (AdobeStock)

Para Díaz, “el enfado no es el problema. El problema es no saber qué hacer con él”. Por ello, defiende que lo importante es aprender a comunicar mejor las cosas que nos molestan “sin herir, sin atacar y sin poner al otro a la defensiva”.

Lejos del típico consejo de “respira y cuenta hasta diez”, Sonia propone una alternativa más realista: escuchar al enfado antes de intentar calmarlo. “Si el enfado pudiera hablar, diría: no quiero que me calmes, quiero que me escuches y me entiendas. Cuando lo escuchas, ya no necesita gritar”, conclye.