
La distancia es uno de los factores más complicados para gestionar en pareja. Aunque el amor no entiende de kilómetros, la realidad es que lidiar con una relación a cientos o miles de kilómetros de distancia presenta una serie de desafíos.
Sin embargo, hay ocasiones en las que las parejas que mantienen relaciones a distancia son capaces de encontrar dinámicas muy sanas que refuerzan la relación. Uno de los momentos más importantes para estas parejas es el momento del reencuentro, que puede ser una vez cada semana, cada mes o incluso cada año.
Esta sensación es algo que conoce a la perfección Lauren Bosworth. Esta mujer de Reino Unido, según publica el medio Newsweek, lleva manteniendo una relación a distancia durante años. Conoció a su pareja en 2019 mientras trabajaba en Estados Unidos.
De hecho la pareja tuvo un hijo juntos, pero por culpa del Coronavirus y las estrictas restricciones, se vieron obligados a vivir separados durante muchos años. “Me reuní con mi pareja por primera vez en cinco años el pasado julio, fue la primera vez que conoció a su hijo”, declaró para le medio británico.
El hecho que lo cambió todo
La pareja iba a casarse, algo que ilusionaba a las dos partes. Lauren subió un vídeo a su cuenta de TikTok (@laurenb4120) el día de antes de la boda explicando cómo se sentía al respecto. Pero en el momento menos esperado, tuvo que cambiar sus planes.
Antes de salir de la oficina en la que trabaja, hubo un giro dramático de los acontecimientos que lo cambió todo. Recibió una llamada que le avisaba de que su hijo estaba en urgencias y cubierta de sangre.
“Se me rompió el corazón”
Una compañera del trabajo llevó a Lauren al hospital, donde vio a su hijo tumbado en la cama, con el uniforme del colegio ensangrentado y con un aparatoso vendaje recubriéndole la cabeza. “Se me rompió el corazón”, confiesa la mujer.
La gravedad del asunto fue tal que el niño necesitaba una intervención quirúrgica con anestesia al día siguiente, es decir, el que tenía el vuelo. Debido a este incidente, Lauren iba a perder más de 2.000 euros y la posibilidad de casarse con su pareja.
Un final feliz
Sorprendentemente, la operación sería más rápida de lo esperado. Después de una hora y 30 puntos de sutura, la familia recibió el visto bueno para abandonar el hospital de Leicester y se dirigieron directamente al aeropuerto de Londres.
“Sinceramente, no pensé que lo lograríamos. Tuvimos que pasar el registro y los controles del aeropuerto, pero conseguimos llegar a tiempo“, explica la mujer a Newsweek. Al final la familia consiguió subirse al avión y la pareja pudo celebrar el matrimonio con total normalidad.
La historia ha conmocionado a miles de personas en Reino Unido y no es para menos. Esta anécdota, repleta de giros inesperados y momentos tensos, es digna de haber salido de una película de ficción, demostrando que la vida real puede superar incluso a los relatos literarios.
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