Una mujer de 88 años que no pudo graduarse por un embarazo obtiene su diploma en la universidad 60 años después: “Se ha curado un vacío en mi corazón”

La edad para muchos no supone un obstáculo, sino una nueva oportunidad para perseguir los objetivos truncados y esta abuela estadounidense ha conseguido su título

Guardar
Una anciana se gradúa con
Una anciana se gradúa con 88 años en la Universidad de Maine, en Estados Unidos. (Infobae)

La edad para muchos no supone un obstáculo, sino una nueva oportunidad para perseguir las metas que no se han podido conseguir a lo largo del tiempo. Una abuela de New Hampshire (Estados Unidos), Joan Alexander, de 88 años, vio cumplido su sueño de obtener un título universitario, un logro que había quedado pendiente durante más de seis décadas. El pasado mes, en la temporada de graduaciones, la Universidad de Maine le otorgó el diploma en Educación que le fue negado a finales de los años 50 debido a su embarazo, según el medio New York Post.

Esta emotiva ceremonia ha marcado un cierre lleno de significado en la vida de Alexander, quien ha comentado: “No me di cuenta de que significaría tanto para mí, pero ahora siento que se ha curado un vacío en mi corazón”, según un comunicado de la universidad. La octogenaria es probablemente la graduada de mayor edad en la historia de la institución.

Un camino de perseverancia y dedicación

En 1959, Joan Alexander debería haber obtenido su título, pero las normas de la época le impidieron completar la enseñanza práctica requerida para terminar la carrera. Sin embargo, este año, el decano asociado Justin Dimmel y otros oficiales decidieron que la experiencia de Alexander como ayudante a tiempo completo en un programa de preescolar en los años ochenta cumplía con los requisitos necesarios. Dimmel ha reconocido que la historia de Alexander le había conmovido profundamente y ha destacado el compromiso de esta estadounidense: “Fue una inspiración para mí, mis compañeros y la clase graduada de 2025”.

Una graduación en la universidad.
Una graduación en la universidad. (Canva)

A lo largo de los años, Alexander crio a sus cuatro hijas, enfrentándose en ocasiones en solitario a los desafíos, ya que su marido pertenecía a la Guardia Costera, y sus ausencias eran frecuentes. La familia residía en diversas localidades hasta asentarse en New Hampshire, donde la ahora graduada se involucró activamente en la comunidad local. Su dedicación la llevó a ofrecer su tiempo como voluntaria en la iglesia, biblioteca y una escuela infantil de la zona, actividades que reflejan su amor por la enseñanza y el servicio a los demás.

Un legado de inspiración educativa

Durante la ceremonia del 11 de mayo, aunque Alexander no pudo asistir en persona, su hija Tracy y su nieta Isabel Beck acudieron para recibir el diploma en su nombre. La presidenta de la universidad, Joan Ferrini-Mundy, ha reconocido la valiosa presencia de Alexander en la universidad. Tracy ha comentado con emoción que, a pesar de la ausencia física de su madre, el haber estado allí con su hija fue un momento muy especial. “Todo el mundo estaba tan contento de haber podido ayudar a que esto ocurriera. Realmente he sentido que mi madre fue vista y reconocida”, ha explicado Tracy.

Bloques de saberes básicos y criterios de evaluación comunes: las universidades avanzan hacia una PAU “armonizada” para el próximo curso

Con su título de licenciado en ciencias de la educación, Alexander no solo cierra un capítulo importante de su vida personal, sino que también deja un legado de inspiración para las futuras generaciones. La historia de Alexander recuerda que nunca es tarde para alcanzar los sueños, incluso aquellos que parecían imposibles.