
Ha pasado casi un mes desde la muerte de Mario Vargas Llosa, quien falleció el pasado 13 de abril a los 89 años en Lima, la capital de su Perú natal. Ya en aquel momento, su entorno más cercano insistió en que prefería llevar su despedida con la máxima intimidad posible, algo que se ha respetado en todo momento. Sin embargo, según han ido pasando los días se han desvelado nuevos detalles de los últimos días del Nobel de Literatura.
También se han conocido detalles del testamento que ha dejado en lo que se refiere al patrimonio tangible. Más allá de los derechos de sus novelas, sus herederos han recibido un total de cinco propiedades inmobiliarias. Y es que el escritor acumuló a lo largo de su vida varias casas repartidas por diferentes países que ahora forman su patrimonio inmobiliario.
De estas viviendas, la más conocida en España es la que tenía en Madrid, donde pasaba largos periodos de tiempo. Se trata de un piso situado en el Madrid de los Austrias, exclusivo por su ubicación, en el que también trabajó, pues alberga una parte de su vasta biblioteca personal. Está situado en un edificio histórico de finales del siglo XIX, ubicado muy cerca de lugares tan conocidos como la Plaza Mayor, el Palacio Real o la Puerta del Sol. El piso del fallecido escritor ocupa toda la tercera planta del edificio, que tiene un total de cinco alturas, y cuenta con 386 metros cuadrados de superficie a los que se suma una terraza de 30 metros cuadrados con vistas a la ciudad. “El interior se distribuye en dos dormitorios y dos cuartos de baño, por lo que tiene una distribución cómoda y funcional”.

En Lima, ciudad en la que falleció, era dueño de un piso ubicado en el distrito de Barranco, uno de los más exclusivos de la capital peruana. Este era el refugio familiar, con unas espectaculares vistas al mar y donde pasó sus últimos años de vida tras separarse de Isabel Preysler. En este inmueble también se encuentra parte de su inmensa biblioteca personal. La mejor parte de este piso está en la terraza, decorada con cómodos sofás y vegetación, y con vistas al océano Pacífico.
Gracias a diferentes fotografías compartidas por su hijo Álvaro Vargas Llosa en las redes sociales, se sabe que este inmueble está decorado de manera tradicional, con muebles antiguos que combinaban con piezas más modernas, siempre guardando una línea estética neutra y cálida.
A unas horas de distancia en avión, se encuentra la residencia vacacional de Mario Vargas Llosa, situada en Punta Cana, en pleno Caribe. Esta es, de todas sus viviendas, la más personal y apenas se conocen detalles de cómo es la propiedad.

Siguiendo rumbo hacia el norte, llegamos a Nueva York, donde el escritor de La fiesta del chivo era propietario de un apartamento situado en uno de los rascacielos de la ciudad. El edificio en cuestión está ubicado en el cruce entre la calle 57 y la Octava Avenida, muy cerca de Columbus Circle. Cuenta con 200 metros cuadrados de superficie y está ubicado en el exclusivo barrio de Midtown Manhattan. En él vivió junto a su mujer, Patricia Llosa, en esa planta 46 con vistas a lugares tan emblemáticos como Central Park.
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