
Las tablas de cortar son herramientas esenciales en cualquier cocina, pero a menudo se pasa por alto el impacto que los materiales pueden tener en la higiene y seguridad alimentaria. ¿Madera o plástico? La respuesta no solo depende del gusto personal, sino también de los cuidados y el desgaste que cada opción implica. Walter Antonucci, un biólogo italiano que comportarte consejos de higiene a través de su cuenta de TikTok (@dr.walter.antonucci), explica qué se debe tener en cuenta en cada caso.
La tabla de plástico: práctica y funcional
“El plástico no es el enemigo”, asegura Antonucci en uno de sus últimos videos. Según el experto, este material tiene varias ventajas: es fácil de limpiar, liviano y puede desinfectarse de manera sencilla en el lavavajillas, incluso en cocinas pequeñas donde el espacio es limitado. Sin embargo, el problema surge cuando las tablas de plástico quedan rayadas o desgastadas por el uso.
“Cuando está todo rayado, desgastado y lo cortas como si fuera un tronco, puede empezar a dar paso a unos cuantos trozos de plástico”, advierte. Estos microfragmentos, invisibles a simple vista, pueden terminar en los alimentos, convirtiéndose en componentes no deseados de nuestra dieta. Para evitar este riesgo, Antonucci recomienda revisar regularmente el estado de las tablas y reemplazarlas en cuanto presenten daños evidentes. “Revise su tabla de cortar con frecuencia y no se pegue demasiado. Cuando esté descartada, debe cambiarse, sin peros”, destaca.
La tabla de madera:de mantenimiento exigente
Por otro lado, las tablas de madera tienen un encanto especial. “Bonito, sí, pero necesita cuidados de spa”, bromea el nutricionista. Este material evoca una sensación hogareña, como “la cocina de la abuela que hace mucho pan y salami”. Sin embargo, requiere un cuidado más minucioso: no puede lavarse en el lavavajillas ni dejarse en remojo, sino que debe limpiarse y secarse inmediatamente después de cada uso.
Además, para prolongar su vida útil, Antonucci sugiere aplicar regularmente una gota de aceite de cocina. A pesar de estas precauciones, la madera tiene una desventaja importante en comparación con su contraparte: la tendencia a absorber líquidos y bacterias. Por este motivo, está prohibida en las cocinas profesionales debido a consideraciones higiénicas. “En la cocina de casa, por supuesto, puedes usarlo, pero solo si sigues las reglas de oro: limpieza, secado y mantenimiento constante”, aclara el especialista.
El estado de la tabla, más importante que el material
El veredicto de Antonucci es claro: el material de la tabla no es el elemento decisivo. “Si la tabla de cortar está dañada o rayada, sea cual sea el material, hay que cambiarla”. La clave está en evitar arañazos profundos, ya que estos se convierten en refugios para bacterias y residuos microscópicos, que representan un mayor riesgo para la salud.
El nutricionista recomienda tener más de dos tablas de cortar y dedicar cada una a un uso específico: una para carnes, otra para pescados y otra para verduras. “Separar los usos es una garantía de higiene en la cocina, pero también un hábito inteligente para evitar la contaminación cruzada que puede llegar a ser peligrosa, especialmente con los alimentos crudos”, señala.
Cuidado y cambio oportuno: el verdadero truco
Finalmente, Antonucci subraya que el comportamiento del usuario marca la diferencia. “La tabla de cortar perfecta es la que respetas y cambias cuando es necesario”. Una tabla de plástico bien cuidada es más segura que una de madera desatendida, mientras que una de madera mantenida correctamente puede durar años sin problema, reduciendo gastos y evitando residuos innecesarios.
“Si comienza a dañarse, es hora de pasar la página”, finaliza el biólogo nutricional, recordando que la higiene comienza con gestos simples: limpiarla adecuadamente, secarla bien, vigilar el desgaste y reemplazarla cuando llegue el momento. “El plástico o la madera no son enemigos. El error es pensar que uno es automáticamente mejor que el otro. Cambia cuando sea necesario, sin remordimientos”.
Las tablas de cortar, mejor de plástico o cristal
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) coincide en que las tablas de cortar deben ser de plástico o cristal. No obstante, este organismo da una serie de consejos en caso de que los materiales sean otros. Por ejemplo, explican que las de madera, cuando estén estropeadas, se pueden lijar. En el caso de que sean de plástico, conviene tirarlas.
Para su limpieza, recomiendan, independientemente del material, lávalas con agua caliente y jabón después de cortar cada alimento o mételas en el lavavajillas. También aconsejan sumergirlas en agua fría con lejía de vez en cuando.
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