
Lo de preparar varias comidas el fin de semana - o el día que se tenga libre - y guardarlas en algún tupper para meterlos al congelador y no tener que cocinar cuando se tiene menos tiempo es de lo más habitual. Es lo más cómodo, al final, porque el tiempo es un bien escaso y, además, entre que los envases son reutilizables y hacerse la comida es lo más barato, también es lo más asequible.
Parece ser que no todo es tan sencillo: Merja Virtanen, una finlandesa experta en seguridad alimentaria, ha advertido recientemente sobre los peligros que conlleva el no comprar nuevos tuppers de forma regular. Según lo publicado por la Ràdio Associació de Catalunya 1 (RAC1), la experta asegura que “el plástico dañado puede hacer que las sustancias químicas y los microplásticos migren del envase de plástico a los alimentos que entran en contacto” con el mismo.
Lo de los microplásticos es un riesgo real: una investigación reciente, publicada el 3 de febrero en la revista Nature, reveló que no solo se han abierto paso hasta el cerebro humano, sino que el problema está empeorando rápidamente. “En comparación con las muestras de cerebro de las autopsias de 2016, eso es alrededor de un 50 % más alto. Eso significaría que nuestros cerebros hoy en día son 99.5% cerebros y el resto es plástico”, dijo a CNN el coautor principal del estudio Matthew Campen, profesor de ciencias farmacéuticas en la Universidad de Nuevo México en Albuquerque. También se han encontrado en varios otros órganos, incluidos los pulmones, el corazón, el hígado e incluso la placenta.
Lo peor de todo es que, al tratarse de un fenómeno relativamente frecuente, “hay mucho que todavía no sabemos”, dijo a CNN el pediatra Dr. Philip Landrigan, director del Programa de Salud Pública Global y el Bien Común y del Observatorio Global de Salud Planetaria del Boston College. “Lo que sí sabemos con certeza real es que estas partículas microplásticas son como caballos de Troya: llevan consigo todos los miles de productos químicos que hay en los plásticos, y algunos de estos productos químicos son muy malos actores”.

Los tuppers agrietados o con manchas blancas no deben utilizarse para almacenar alimentos
En general, todos los envases reutilizables de plástico llevan un aviso con sus recomendaciones de uso, como si es seguro meterlos en el lavavajillas o en el microondas. Es importante tener en cuenta que tanto la temperatura del agua como el detergente pueden hacer que el recipiente se deteriore de forma más rápida. Virtanen recomienda no utilizar el microondas para calentar los envases que no tengan en su etiqueta la indicación explícita de que es seguro hacerlo. También señala que si la fiambrera presenta manchas blancas o grietas se debe tirar directamente a la basura.
Esto se debe a que los tuppers suelen estar fabricados con polímeros, que con el paso del tiempo se degradan y liberan multitud de sustancias químicas. Además, cuando existen grietas sobre los mismos es más probable que se desprendan pequeñas partículas de plástico que transportan contaminantes que podrían llegar a inflamar el tracto digestivo. Por esto mismo, el consumo continuado de alimentos almacenados en envases de plástico puede tener efectos acumulativos (y nocivos) en la salud, como, por ejemplo, mal hepático y renal o el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes, u obesidad.
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