“Es el proceso de una madre soltera y fracasada, sin familia, con un marido siempre ausente que tiene su parte de responsabilidad”, dice la Fiscalía ante el caso de una vecina de Torcy, en Francia, que fue procesada tras unos hechos ocurridos en mayo de 2024.
La mujer le había pedido a su hijo de cinco años que cuidara de su hermana bebé de 16 meses mientras ella iba a recoger a su tercer hijo al colegio. Pero cuando la madre salió de la casa, el niño atacó a la bebé con un cuchillo porque quería “silenciar sus gritos”.
La madre, identificada como Hiruni (nombre ficticio asignado en la sentencia), dejó a los dos menores solos en su apartamento mientras iba a recoger a su hijo mayor de siete años a una escuela cercana. Al regresar, encontró a su hija herida y sangrando, lo que desató una investigación que culminó en un juicio por negligencia y falta de deberes parentales.
De acuerdo con el relato presentado en el tribunal, al regresar a casa, Hiruni se encontró con una escena alarmante: el suelo de la cocina estaba cubierto de sangre y la bebé no estaba en su sillita. Los gritos y llantos la guiaron hasta el balcón, donde encontró a la pequeña Ama con múltiples cortes en los brazos. La madre actuó rápidamente para vestirla y permitir que los bomberos, alertados por un vecino, atendieran a la menor.
El niño confesó haber usado un cuchillo
La policía llegó al lugar poco después de que se reportara el incidente. Inicialmente, las autoridades sospecharon que Hiruni podría haber maltratado a su hija. Sin embargo, la situación dio un giro cuando encontraron al niño de cinco años, identificado como Supun, escondido bajo la cama de sus padres, llorando y visiblemente alterado.
Tras calmarse, el menor confesó que había utilizado un cuchillo para silenciar a su hermana, quien lloraba de manera persistente. Según explicó, a menudo quedaba a cargo de la bebé cuando su madre salía a recoger al hermano mayor. Las autoridades señalaron que el comportamiento del niño podría haber sido influenciado por una combinación de irritación ante los llantos de la bebé y posibles celos por la atención que esta recibía de su madre.
Durante la investigación, Hiruni admitió que era común dejar a sus dos hijos menores solos en casa mientras iba a buscar al mayor a la escuela, ubicada a cinco minutos de distancia. Según declaró, esta práctica se había llevado a cabo desde el inicio del año escolar 2022, sin que ella considerara que estuviera incurriendo en una infracción.
En la audiencia del 27 de febrero de 2025, Hiruni, asistida por un intérprete, confirmó los detalles previamente proporcionados a los investigadores. El juez presentó un informe elaborado por los Servicios Sociales en junio de 2024, que identificó dos fallas principales en el entorno familiar: la falta de medidas de prevención infantil, como la accesibilidad a objetos peligrosos, y la exposición de los niños a contenido violento, como películas inapropiadas para su edad.
El documento también recomendó atención psicológica para el niño de cinco años y expresó preocupación por la falta de conocimiento de la madre en temas de crianza y seguridad infantil. Cuando el magistrado le preguntó si consideraba que necesitaba ayuda para criar a sus hijos, Hiruni evitó responder directamente, limitándose a afirmar que era una buena madre y que amaba a sus hijos.
El contexto familiar y la sentencia del tribunal
El abogado de Hiruni, quien fue contactado por la asociación de apoyo a víctimas AVIMEJ, describió las dificultades que enfrenta la familia. Señaló que el padre de los niños está frecuentemente ausente por motivos laborales, lo que deja a Hiruni como la única responsable del cuidado de los tres menores. Además, lamentó que el juez de menores rechazara implementar una medida de apoyo educativo que podría haber prevenido el incidente.
El Ministerio Público, por su parte, reconoció que la práctica de dejar a los niños solos, aunque anómala, es una realidad en muchas familias. En sus alegatos, subrayó que este caso no solo juzga a una madre soltera y sobrecargada, sino también a un sistema que no brindó la ayuda necesaria para evitar lo que pudo haber acabado en tragedia.
Finalmente, el tribunal dictó una sentencia que reflejó un enfoque más orientado a la rehabilitación que al castigo. Hiruni fue absuelta parcialmente por los meses en los que no se pudo comprobar negligencia y se le impuso la obligación de completar un curso de responsabilidad parental en un plazo de seis meses. En caso de incumplimiento, deberá pagar una multa de 1.000 euros.
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