Polémica en Francia: el presidente del Senado necesita una silla nueva por “uso intenso” y costará 40.000 euros

La nueva silla se entregará en junio

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El presidente del senado francés,
El presidente del senado francés, Gérard Larcher. (Alexis Sci/Europa Press)

Después de un vídeo sexual, un nuevo escándalo sacude la Cámara Alta del Senado francés. El presidente, Gérard Larcher, recibirá una nueva silla para ejercer sus funciones en la “meseta” (así se llama la presidencia de la Alta Asamblea) y presidir los debates.

El escaño es ocupado por el senador desde 2014, y ya lo fue de 2008 a 2011, antes de ceder su escaño al socialista Jean-Pierre Bel. Pero no es el único que se sienta ahí. Cuando este falta, es sustituido por ocho vicepresidentes, por lo que, habiendo sometido estos señores y señoras a un “uso intensivo” del asiento, y habiéndolo obligado a “múltiples reparaciones”, el presidente ha decidido que ya es hora de sustituirlo porque “se ha roto”.

El cambio supone un gasto de cinco cifras para un gobierno en crisis que intenta abaratar presupuestos a toda costa. No es tanto la sustitución del sillón, sino el precio en sí lo que ha hecho saltar las alarmas, especialmente en redes sociales: 40.000 euros sin impuestos, según ha informado el medio francés L´Independant.

La solución de Mobilier National

A lo largo de los años, la empresa encargada de las numerosas reparaciones que ha tenido la ya histórica silla ha sido Mobilier National, especializada en la creación y restauración de muebles y objetos destinados al mobiliario y la decoración de edificios públicos en Francia y en el extranjero.

Sin embargo, la nueva rotura ya no tenía solución, y al perecer, la silla de sustitución de emergencia, una de la colección estatal, no es del agrado de Gérard Larcher. Como resultado, el senador encargó un nuevo sillón a una empresa que todavía no ha sido revelada. “Larcher tiene tanta modestia…”, escribían desde Le Canard Chainé, para después revelar que los servicios del senador “confirman la compra, pero ignoran cuidadosamente el importe del gasto”.

La nueva silla se entregará en primavera y tiene prevista ser utilizada por los asistentes de la Alta Cámara en junio.

Indignación de los franceses

Evidentemente, los ciudadanos del país vecino hubieran preferido que el presidente eligiera una silla un poco más “de oficina”, más clásica. Sobre todo, un poco más barata. Tal es el revuelo que ha causado el precio que las redes no han tardado en estallar: “Un sillón por 40.000 euros mientras Francia se derrumba, ¡felicitaciones al artista!” En un contexto donde los políticos han pedido al pueblo “que se apriete el cinturón”.

Aún todavía sin presupuestos aprobados para 2025, Macron (presidente francés) aprobó la “ley especial” con carácter urgente el 18 de diciembre, que autoriza al Gobierno a recaudar impuestos y endeudarse para financiar al Estado y la Seguridad Social.

Ahora, el recientemente nombrado primer ministro, François Bayrou, empieza a intentar atraer a los grupos parlamentarios para sacar adelante unos presupuestos que esperan tener aprobación “a mediados de febrero”, según explicó en France 2. Unos presupuestos que tienen como objetivo el ahorro de 50 mil millones de euros, ¿cómo? Subiendo impuestos a los más ricos, las empresas con beneficios extraordinarios y las plusvalías, además de recortando las subvenciones, como en educación.

El Nuevo Frente Popular y Agrupación Nacional votan a favor de destituir a Michel Barnier.