Ophélie Gaillard es una de las violonchelistas clásicas más conocidas a nivel mundial. Pero a su impresionante carrera o aplaudidas grabaciones hay que añadirle otro detalle más por el que es famosa: le han robado dos veces su preciado instrumento, un violonchelo de casi 300 años: una en 2018 y otra recientemente.
El primer hurto se produjo hace seis años, cuando la música profesional estaba cerca de su casa y se encontró con un hombre armado con un cuchillo. Esa misma noche, Gaillard lanzaba un post a su perfil de Facebook: “¡Ayuda! Me robaron mi violonchelo esta noche”. Un mensaje que no tardaba en volverse viral, en tanto que ella acudía a una comisaría a poner una denuncia: se habían llevado su móvil y su instrumento, que además, no es nada barato.
Y es que el violonchelo de Gaillard fue fabricado por el que es considerado uno de los mayores fabricantes de la historia de la música: Francesco Goffriller. Violines y violas, pero especialmente ese instrumento que dio fama a músicos como el español Pablo Casals o la francesa Jacqueline du Pré. Ellos mismos tuvieron el honor de tocar un Goffriller en alguna ocasión, sabiendo que entre sus manos sujetaban un artilugio valorado en 1,3 millones de euros.
Por suerte para Gaillard, a los tres días pudo volver a recuperar este valioso objeto, de la manera más bizarra: “Recibí una llamada anónima al final de la mañana diciéndome que mi violonchelo estaba frente a mi casa en un coche. Lo encontré en el asiento trasero”, comentó ella entonces. Un final feliz, en el que nadie esperaba que en 2024 se pudiera llegar a vivir una situación similar.

Fruto de la casualidad
La mala suerte quiso que a finales de septiembre de 2024, un grupo de ladrones entraran en casa de Gaillard y robaran seis cuadros, varios aparatos electrónicos... y el violonchelo. “Es como si me arrancaran una pierna”, definía ella más adelante en declaraciones recogidas por el periódico Le Parisien. A sus redes sociales volvió a publicar un aviso, ofreciendo tanto una foto como una descripción del instrumento, así como su correo y dirección en París.
“¿Se trata de un robo selectivo?¿O fueron personas que no conocen en absoluto el valor del objeto? Es imposible decirlo en este momento”, comentaba ella. La músico también añadió que este tipo de instrumentos son muy difíciles de vender, dado que todos los profesionales del mercado los conocen -hay solo unos pocos en el mundo-. “Todo el mundo lo sabe, incluso en Japón. ¡Una obra de arte como esta no se puede revender!”.
Dos meses después, esto ha quedado demostrado. Esta semana, la policía francesa detuvo a tres sospechosos del robo. Una operación en la que encontraron el preciado instrumento, por lo que todo indica que desconocieron en todo momento su valor. Los tres detenidos ya eran conocidos por las autoridades de la zona -la región de Annecy, al este del país-, y según ha informado el periódico francés, entraron en la casa de la famosa violonchelista por pura casualidad. El instrumento, por suerte, está en buen estado, y Gaillard podrá volver a disfrutar de él.
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