
El Alzheimer es el tipo de demencia más común en todo el mundo, motivo por el que los esfuerzos de la ciencia para luchar contra él son universales. En España, alrededor de 800.000 personas sufren Alzheimer y cada año se diagnostican 40.000 casos nuevos. Este trastorno neurodegenerativo progresivo afecta principalmente a personas mayores, aunque puede presentarse también en etapas más tempranas de la vida. Los síntomas de esta enfermedad se desarrollan gradualmente y empeoran con el tiempo, afectando a diversas funciones cognitivas y comportamentales.
Sus principales síntomas incluyen pérdida de memoria, dificultades para realizar tareas cotidianas, desorientación en tiempo y espacio, dificultades en el lenguaje y la escritura, disminución de la capacidad de tomar decisiones, alteraciones del estado de ánimo y comportamiento, dificultades para comprender imágenes y relaciones espaciales...
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Pero, ¿existe alguna manera de frenar el golpe del Alzheimer? La Dra. Teresa Moreno, neuróloga y miembro de la Sociedad Española de Neurología (SEN), explica para Infobae España que la única manera de mejorar los síntomas del Alzheimer es “con algunos fármacos”, pero no con ellos “cambiamos el curso de la enfermedad”. La buena noticia es que hay cosas que sí están en nuestra mano para retrasar la aparición de la enfermedad: “Podemos intentar que la pérdida de memoria u otros síntomas sean lo más tarde posible. No es lo mismo comenzar con 60 años que con 90. Para intentar retrasar los síntomas, hay que procurar llevar una vida lo más sana posible y cognitivamente activa. Es decir, cuantas más actividades físicas o mentales hagamos, mejor”.

La influencia que tiene llevar una vida sana con hacer frente a los primeros síntomas del Alzheimer o al deterioro de la memoria es mucho mayor de la que podamos pensar. No nos referimos solo a la actividad física, sino a otros hábitos de vida saludables, como un buen descanso, aspecto en el que la neuróloga hace hincapié: “Se ha visto que un porcentaje alto de pacientes diagnosticados de Alzheimer, realmente lo que tenían era una apnea del sueño. Y, sin llegar a tanto, dormir mal afecta muchísimo a la memoria. Por suerte, es de las causas que tienen tratamiento, porque con un buen ajuste del sueño los pacientes mejoran muchísimo de la memoria”.
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Leer ficción, hacer crucigramas o sudokus
Además de descansar las horas adecuadas, llevar una buena alimentación y realizar ejercicio físico regular, existen otras actividades a nuestro alcance que pueden ayudarnos a ejercitar la memoria y fortalecerla. La neuróloga propone “leer, hacer crucigramas, sudokus… Vale más un poco todos los días, que mucho una vez al mes”. De hecho, la doctora Teresa Moreno aclara que lo que hace que estas actividades refuercen nuestra capacidad cognitiva es porque expone “al cerebro a cosas nuevas”.
Algunas investigaciones apuntan a que, dentro de la literatura, los libros de ficción son los que más colaboran en el proceso de ejercitar la memoria, ya que requiere más atención y concentración del lector. “Cualquier tarea que nos haga estar más atento, hace que se fortalezcan las capacidades cognitivas”, expresa la doctora. “Todos tenemos experiencia en ir conduciendo a trabajar de manera automática; llega un momento en el que no sabes ni cuándo has salido y cómo has llegado. Esto ocurre porque el cerebro lo tiene automatizado y no tiene que esforzarse. Con las películas o los libros de ficción lo que pasa es que innovan, y hacen que el cerebro trabaje más”.
La tecnología “modifica” nuestra capacidad de atención
Estas recomendaciones para fortalecer la memoria llegan en un momento en el que cada vez más expertos alertan del detrimento de esta en nuestra sociedad actual, en la que las nuevas tecnologías están cambiando nuestro acceso a la información y “modificando” nuestra capacidad de atención. “Actualmente se tiene acceso a muchísima información, lo cual es bueno, pero información muy rápida y sin detalles. Con Internet y la llegada de la Inteligencia Artificial, ya no es tan necesaria la memoria, así que los jóvenes hoy en día no la ejercitan”. Así, la neuróloga explica que la atención es más rápida, aunque menos permanente. Sin embargo, expresa que “esto no es ni mejor ni peor, es diferente”.
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