Por lo general, las proyecciones económicas en la mayoría de los países con estabilidad económica no difieren demasiado de la realidad. Argentina no es el caso. En particular si se analizan los cálculos presentados el REM –el Relevamiento de Expectativas de Mercado que hace el Banco Central con datos de 60 entidades públicas y privadas– del 3 de enero del año pasado y si se los compara con los datos de ayer.

¿Pueden los consultores errar por 30 puntos el cálculo de la inflación? ¿Pueden calcular un dólar de $19,20 para fin de año, que terminó en $38,60; y proyectar un crecimiento del PBI de 3,2% en lugar de la caída del 2,5%, como se calcula que terminó 2018? Conviene aclarar que los datos de comienzos de 2018 eran muy similares a los que el Gobierno había presentado en el Proyecto de Presupuesto 2018, en septiembre del año anterior.

Para realizar proyecciones correctas es necesario que las autoridades no modifiquen las expectativas futuras. Ese ocurrió el 28 de diciembre del 2017 cuando el Gobierno le dio la orden al Banco Central de flexibilizar hacia arriba las metas de inflación.

"El Gobierno modificó hacia arriba las metas de inflación. Lo hizo para mostrar una suba de las expectativas de inflación menor que la que realmente hicieron las grandes consultoras, luego de la decisión de la Jefatura de Gabinete de "recalibrar" la meta del 10%, más menos dos puntos porcentuales, a un nivel más realista, como el 15,7% que usó como supuesto en el Presupuesto 2018. Y también por el anticipo de que se venía una fuerte suba de las tarifas del transporte", le explicó a Infobae el director de la consultora Economía & Regiones Diego Giacomini. "Si te equivocás en el cálculo de la inflación, la mayoría de las proyecciones te salen mal, pero también tuviste una sequía que costó más de un punto del producto de crecimiento y una megadevalaución que ni el Gobierno ni el mercado esperaban", agregó.

En el REM de comienzos de 2018, con datos de diciembre del año anterior, participaron sólo 19 consultoras (usualmente son unas 55). Luego del anuncio, no hubo tiempo de hacer muchas modificaciones. "Ante la imposibilidad de contar con una muestra homogénea del tamaño habitual, los resultados fueron elaborados con la información aportada por 19 participantes que habían remitido sus pronósticos antes de la difusión de los anuncios de política económica del día 28 de diciembre de 2017 (alrededor de un tercio de los participantes habituales que responden la encuesta)", dijo el BCRA entonces.

El presidente del BCRA, Guido Sandleris
El presidente del BCRA, Guido Sandleris

De ese modo, el Central mantuvo la fecha de difusión y, si bien mostró la octava suba consecutiva de la expectativa de inflación, ahora de 16,6% a 17,4%, se ubicó muy por debajo del rango de 18% a 22% que hicieron trascender a través de las redes sociales un conjunto de 11 consultoras. Además, a partir de ese momento el BCRA comenzó a bajar las tasas de interés hasta el 26,5 % anual (hoy rondan el 60% al año).

Muchas cosas pasaron en el medio impensadas al comienzo del año pasado. El 4 de enero el Gobierno colocó USD 9.000 millones en bonos en el mercado internacional a una tasa promedio del 6,5% cuando el riesgo país llegaba a los 365. Desde el 25 de abril tuvo lugar una crisis cambiaria que recién se detuvo a fines de septiembre, luego que la Argentina firmara un acuerdo con el FMI que tuvo que ser renegociado.

Para entender si la diferencia entre la inflación proyectada (17,4%) y la real (cerca de 48% cuando el Indec de a conocer la inflación de diciembre) fue culpa de Gobierno o error de las consultoras privadas, habría que mirar cómo fue el 2018 para ambos. "Los dos se equivocaron, pero los yerros no forzados de las autoridades –muchos de ellos reconocidos– terminan haciendo muy complicado el trabajo para los que hacen las proyecciones económicas. Los exculpan, de alguna manera. ¿Las consultoras se hubieran equivocado igual? Quién lo sabe: eso sí sería hacer futurología", le dijo a Infobae un analista financiero de un banco privado extranjero.

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