Entrevista a Facundo Campazzo, tras su desembarco en la NBA: “Mi objetivo es divertirme en la cancha”

El base está impactado por el nuevo mundo que ya disfruta pero, a la vez, no se achica y sabe qué hacer para triunfar. “Tengo dudas e incertidumbre, aunque debo confiar en mi ADN. Necesito evolucionar como jugador, aprender y encajar en el sistema”, explica el refuerzo de los Denver Nuggets, detallando lo que necesita mejorar. El análisis de un crack muy maduro

El base, de 29 años, ganó 11 títulos en 7 años en el Real Madrid
El base, de 29 años, ganó 11 títulos en 7 años en el Real Madrid

Se baja del auto acompañado por su agente David Carro y lo espera Martynas Pocius, ex compañero y actual asistente en los Nuggets. “Estoy listo, muy feliz de estar acá, excitado”, le dice, como puede, al camarógrafo de los Nuggets que lo espera en el estacionamiento. Está nervioso. Se le nota y lo admite ante la cámara. Camina y se mete en el estadio Ball Arena. Mira para arriba, hacia un lado, hacia el otro. Hace gestos de incredulidad. Se lo nota feliz, como nene con chiche nuevo. Pero a la vez sorprendido, impactado por el entorno. Su actitud luce inocente, representa la de cualquier chico de club de barrio que un día toca el cielo con las manos. Su esencia lo puede. Genuino, no tiene miedo de mostrar lo que siente, que está nervioso, ansioso, feliz, todo junto… El crack muestra sus sentimientos y eso, lejos de hacerlo ver más débil, no hace más que agrandar la devoción popular que despierta en nuestro público y lo convierte en único.

Esa naturalidad que lo hace especial es la que exhibe el primer día de entrenamientos con los Nuggets, su nuevo equipo. Facu viene del Real Madrid, de ganarlo todo (11 títulos en siete años), pero se siente un rookie –porque lo es-, un debutante, que debe demostrar. No se siente menos por admitirlo. Pero es lo que dice. Otra cosa será en la cancha, donde les comerá el hígado si puede. Porque es Campazzo es un fenómeno competitivo, un demonio capaz de todo, aunque mida 1m79 en un mundo de gigantes. “Recién en estas horas me empezó a caer la ficha, cuando me puse la camiseta de entrenamiento, cuando estuve con mis compañeros por primera vez y empecé a ser parte de este mundo. Fue muy emocionante. Pero hasta ahí me costaba. Caminaba por las instalaciones y miraba todo, sin creer que realmente estoy acá. Es vivir un sueño. Desde aquellos días en el club Municipal de Córdoba en el que jugábamos con mis compañeros a ser los jugadores NBA, fuera Vince Carter, Jason Kidd o Steve Nash… Y ahora estoy acá. En un punto es muy loco”, arranca la charla con el 13° argentino en la NBA.

-Primeros días en Denver. ¿Cómo estás, con qué te encontraste, cómo es la ciudad y que has vivido en la franquicia?

-Me encontré con una ciudad fresquita pero muy linda, en la que todos han sido muy amables, desde irme a buscar al aeropuerto hasta ofrecerte lo que sea necesario. Ya conocí como a 30 personas de la franquicia, sobre todo del staff, asistentes que me dijeron que no veían la hora de que estuviera acá, porque creen que los puedo ayudar mucho. En estos días hicimos los testeos de Covid-19 y ayer comenzamos las prácticas, pudiendo hablar con compañeros y el coach. He estado ansioso, emocionado, nervioso, ahora ya más tranquilo.

-Dame tres razones por las que te convenció Denver porque sé que hubo más de un interesado.

-No sé si llego a tres… Es verdad que también hubo interés de lo Wolves y de los Knicks, pero elegí Denver porque es un equipo de playoffs y eso me sedujo mucho. También el hecho que sea un conjunto bastante “europeo”, en el sentido que al DT le gusta ese juego y que sus dos líderes sean internacionales. Lo tomé más que nada por ese lado. Luego podemos sumar que la ciudad es linda, aunque no fue determinante. Como tampoco el tema del dinero.

-Está claro que no te importó el dinero. Firmaste un contrato que, viendo lo que tuviste que poner para la cláusula de rescisión, está bastante claro que resignaste más que muchos jugadores que pegaron el salto en los últimos años. ¿Por qué?

-No es que no me importó nada. Tampoco es que voy a jugar para pagar la cláusula. Si la operación no me daba un buen resultado, si no me daban las cuentas, no lo iba a hacer. Pero creo que mucha gente ayudó y me lo facilitó, comenzando por el Real. Pero sí, está claro que el dinero no fue factor importante, que nunca me dejé llevar por eso. Mi sueño era llegar a NBA, competir acá. Por suerte mi familia y la gente cercana me apoyó en la decisión y acá estoy. No quería retirarme sin decir que al menos había intentado concretar el sueño.

Así lo presentaron los Denver Nuggets, la franquicia que apostó por su talento
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-Has sido un tapabocas desde aquel retiro repentino del capitán Tato Rodríguez que te obligó a ser el base titular de Peñarol. Siempre debés haber escuchado que no podrías y lo hiciste. ¿Por qué creés que siempre te tienen de punto y por qué has podido silenciar esas predicciones agoreras?

-El básquet es un mundo de gente alta, atlética, y cuando aparece uno más bajito es normal que aparezcan las dudas. Yo siempre lidié con esos comentarios y llevó años luchando contra eso. Durante muchos años puedo decir que jugué para cambiar eso, pero ya no. Tengo claro que no le voy a caer bien a todo el mundo, que habrá gente que no le gusta mi estilo o mi juego, que cree que no me irá bien. Yo respeto esa opinión, pero no está en mi cabeza. En mi cabeza está divertirme dentro de la cancha. Es ahí donde la paso bien, jugando a mi manera. Soy consciente que debo trabajar duro para luego poder divertirme dentro de la cancha y ayudar a mis compañeros. Eso y ver a mi mujer, mi familia y la gente cercana emocionados por lo que me está pasando, es el motor. Me deja claro que tanto sacrificio valió la pena. El resto no puedo controlarlo.

-¿Pero qué le dirías a aquel que ahora dice “vamos a ser si ahora puede en la NBA, con los mejores del mundo”?

-Que comparto, que vamos a ver (se ríe). Como en cada cambio grande, como me pasó de Córdoba a Mar del Plata y de Mardel a Madrid, tengo la misma sensación, de incertidumbre. Me pregunto si podré mantener ese nivel en un equipo nuevo, en una liga nueva, en un mundo nuevo. Es así. En cada gran cambio están siempre estos temores, preguntas o dudas. Sé que la adaptación no será fácil y mi objetivo es achicar esos días de familiarización con todo lo nuevo. Pero, al fin y al cabo, el resultado final es un resultado. Lo único que puedo decir que tengo las mismas ganas y motivación que en mis otros pasos anteriores, sabiendo adónde llego pero también con qué.

-El juego FIBA es distinto al NBA y llegás a una liga poblada de grandes bases. Muchos dicen que te va a venir mejor el estilo. ¿Pensás así? ¿Y en qué cosas del juego deberás ajustar?

-Veremos si, como dicen, me viene mejor. Lo real es, como dijiste, que es diferente: un juego más dinámico, con una cancha más grande, con una pelota distinta, con una línea de tres más lejana, con diferentes reglas… Evidentemente voy a tener que evolucionar como jugador. Y adaptarme. Por ejemplo, tengo claro que no voy a tener tanto la pelota en la mano. En el Real podía parar el juego, tomar lectura, manejar los ritmos y acá será otra cosa. Necesitaré jugar más sin balón, correr mejor la cancha y saber ubicarme mejor, entre otras cosas. (Nikola) Jokic, por caso, sube la pelota y maneja el juego desde su posición. Entonces, yo deberé adaptarme a eso. En definitiva, evolucionar, agregar cosas a mi juego y encajar en el sistema. Pero lo veré cuando hable con el técnico, con quien todavía no lo hicimos.

-¿Pero no te hablaron de tu función, de cuánto piensan que podés jugar, si van a usar una doble base? ¿Eso no estuvo sobre la mesa cuando tomaste la decisión de aceptar la oferta?

-No mucho. Antes de contratarme seguramente vieron 60 videos míos, de lo que hago bien o lo que hago mal, y qué de lo que hago puede mejorar al equipo. Yo voy a tratar de aportar desde mi mentalidad, desde la energía y mi defensa, como hice siempre. Construir desde ahí. Luego poder aportar en situaciones de pick and roll, en el ataque rápido, que fluya escuchando lo que quiere el coach. Está claro que no me va tocar tener la pelota como en el Real y Peñarol. Y deberé aprender. Pero bienvenido sea chocarme contra una pared. Por acá también vengo a aprender, a ser mejor jugador…

-¿Qué dudas tenés?

-Dudas siempre hay. La incertidumbre está, de cómo me irá. Porque también me puede ir mal. No encajar, no hacerlo bien. Lo tengo claro. Pero me deja tranquilo si trabajo duro, en el día a día, si me preparo, tendré más chances.

-Más allá del juego, la NBA es otra cosa, más que nada porque lo que hiciste antes sirve de poco. Les pasó a todos, hasta a Manu... No sé si hablaste con él, con Luis (Scola). ¿Estás preparado para eso, para volver a rendir examen?

-Sí, en un punto es volver a empezar de cero, lo sé. Sé que llegó a una liga nueva y debo demostrar. Hablé con Manu, Pablo (Prigioni) y Luis, pero más que consejos, ellos prefieren que experimente por mi cuenta, que sea mi propia experiencia. Eso sí, debo estar preparado. Como me pasó antes, cuando pasé desde Peñarol al Real y pasé a ser el tercer base. Debo empezar de nuevo, con la ilusión de imponer mi juego, sin perder el adn, mejorando mis cosas.

-Vas a ser rookie y los novatos tienen que hacer algunos favores. ¿Te ves llevando donas? ¿Ya te pidieron algún recado?

-(se ríe). No sé. Se hará, si es necesario. Si tengo que llevar una mochila de barbies. O un desayuno. No tengo problemas. Son cosas especiales que te ayudan a hacer equipo. Igual, es raro, porque seré rookie siendo el segundo más grande del equipo (se ríe)

-Vos siempre hiciste muy buenos dúos y ahora mucho se habla de tu dupla con Jokic, dos de los mejores pasadores del mundo, de los más inteligentes. ¿Te ves haciendo un desastre junto a él?

-Ojalá. Espero poder tener una química con él. Es un jugador increíble, que juega en cualquier posición, maneja los tiempos y hace mejores a todos… Voy a intentar adaptarme y disfrutar a su lado.

-¿Con qué fantaseas? ¿O con quién?

-Un poco de todo. El día que me toque pisar el Madison o enfrentar a los Lakers en su casa. O a Boston. Hasta los Spurs, un equipo al que tanto vimos con Manu. Lo mismo que defender a (Steph) Curry o a (Damian) Lillard, mis rivales de mis primeros partidos. Alguien que me pellizque, ¿no? Nunca me lo hubiera imaginado. Mi mentalidad será de competirles, jugarles de igual a igual.

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-¿Pero vas a desplegar tu juego físico, áspero, que tanta molestia generó cada vez que llegaste a un lugar, o como es la NBA, los árbitros son bravos y serás un rookie empezarás más tranqui?

-No. Voy a intentar hacer mi juego, defender duro y no guardarme nada. No por estar en la NBA voy a cambiar… Yo recién llego y tengo que hacerme un lugar, mantenerme. Entonces deberé intentar crear mi juego, en ambos costados de la cancha, como sea.

-El último pedido sería completá esta frase: tu ilusión es…

-Disfrutar la experiencia, ser feliz, mantenerme y vivirlo al máximo. Hoy es un poco absurdo hablar de títulos, sobre todo para un primer año. El objetivo primordial pasa por disfrutar y pasarla bien. Y mantenerme, poder cumplir el sueño como quiero.

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