La pausa de hidratación no solo frena el ritmo de los partidos en la Copa del Mundo 2026: también afecta a los hinchas

Juan Carlos Montoya, psicólogo deportivo colombiano, expuso la razón por la que las pausas de hidratación frenan la conexión de los aficionados con el espectáculo

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La pausa de hidratación llegó al Mundial 2026 como una medida para proteger el rendimiento físico de los futbolistas, pero también abrió un debate entre los aficionados. El psicólogo Juan Montoya explica cómo estos minutos de interrupción pueden beneficiar al deportista, aunque modificar el ritmo y la dinámica de un partido - crédito Diego Suárez/Infobae

La pausa de hidratación se convirtió en una de las imágenes habituales de la Copa del Mundo 2026. Mientras los futbolistas se acercan a la línea lateral para recibir agua, escuchar indicaciones de sus entrenadores y recuperar energía, una parte de los aficionados observa una escena que rompe con la dinámica natural del fútbol: el partido se detiene, el ritmo desaparece y la conexión emocional con el juego queda suspendida durante unos minutos.

Para analizar esta situación, el psicólogo Juan Carlos Montoya, explicó que la discusión tiene diferentes perspectivas. El fútbol no solamente es una cuestión física, también es ritmo, concentración y emociones. En ese punto aparece la otra cara de la pausa de hidratación: lo que sucede con el espectáculo. “El fútbol tiene una dinámica y cuando los deportistas salen con una tarea, salen a realizarla por un tiempo estimado de 40 o 45 minutos. En el momento en que ese tiempo se corta, puede afectar la dinámica”, señaló en entrevista con Infobae Colombia.

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Más allá de lo que ocurre en la cancha, las pausas de hidratación también tienen un efecto en quienes siguen los partidos por televisión. Juan Montoya analiza cómo la interrupción rompe los procesos de atención y concentración del espectador, que debe volver a conectarse con la emoción del encuentro cuando el balón vuelve a rodar - crédito Diego Suárez/Infobae

Además, la interrupción puede convertirse en un elemento estratégico. Un equipo que atraviesa un buen momento puede verse perjudicado porque pierde intensidad, mientras que otro puede aprovechar esos minutos para reorganizarse y recuperar posiciones. “Desde el punto de vista de la dinámica del juego, probablemente el que esté en un ritmo, en un nivel que le esté beneficiando el transcurso del partido, puede sentir que ese ritmo se va a caer y le va a permitir al otro recomponerse”, explicó.

El impacto más evidente, sin embargo, aparece en los aficionados. Durante el Mundial 2026 se han visto imágenes de hinchas abucheando las pausas de hidratación, una reacción que refleja la sensación de que el partido pierde continuidad.

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Juan Carlos Montoya, psicólogo con pasado en América de Cali, reveló que los jugadores de la Selección Colombia deben entender que tienen una tarea que no depende de Cristiano Ronaldo - crédito Infobae Colombia

Para quienes están en el estadio, la experiencia puede mantenerse por el ambiente, la pasión y la interacción con otros aficionados. Pero para quienes siguen el partido por televisión, la interrupción tiene otro efecto: el cerebro debe volver a conectarse con la historia del juego.

Para el televidente o para las personas, las pausas siempre van a generar un proceso de corte atencional”, explicó Montoya. “La atención es cuando se dirigen todos los sentidos hacia unos estímulos específicos. En este caso, la gente está metida en la pantalla, está inmersa en el juego y está auditivamente atenta a todo lo que está sucediendo”.

El problema aparece cuando esa concentración se rompe. Después de la pausa, el espectador debe volver a ubicarse en el partido, recordar qué estaba ocurriendo y recuperar la conexión emocional con lo que pasa en la cancha. “El cerebro tiene que volver a retomar, empezar a memorizar qué es lo que ha sucedido, qué ha pasado y volver a conectar. Muchas veces el interés se pierde”, indicó.

El efecto de la pausa de hidratación en el fútbol

Sin embargo, el psicólogo aclara que el efecto depende mucho de la motivación del espectador. No es lo mismo una pausa durante un partido cualquiera que una interrupción en un encuentro donde está jugando la selección de un país. “Si está jugando la selección de tu país, la motivación está exacerbada y no quieres interrupción, quieres estar conectado con lo que está sucediendo. Probablemente la pausa sea algo supremamente rápido y vuelva a conectarse porque el nivel de motivación está muy alto”, explicó.

En cambio, en un partido con menor carga emocional, esa pausa puede tener un impacto mayor: “Cuando la motivación no está tan alta o el estado anímico no está tan elevado, probablemente esa pausa va a generar un corte atencional y un corte de interés”.

El debate también conecta con una discusión más amplia sobre las nuevas generaciones y la supuesta pérdida de atención en el fútbol tradicional. Figuras como Gerard Piqué han señalado en el pasado que el deporte necesita adaptarse a públicos acostumbrados a contenidos más rápidos y dinámicos, una tendencia que impulsó formatos como la Kings League.

La pausa de hidratación se convirtió en ley de juego para el fútbol a partir de la Copa del Mundo 2026 - crédito Jerome Miron/Reuters
La pausa de hidratación se convirtió en ley de juego para el fútbol a partir de la Copa del Mundo 2026 - crédito Jerome Miron/Reuters

Los hinchas del fútbol ahora tienen varias cosas para prestarles atención

Para Montoya, el problema no es que las nuevas generaciones tengan menos capacidad de atención, sino que conviven con más estímulos al mismo tiempo. “El tema de las nuevas generaciones es amplio porque la gran mayoría de los procesos atencionales en los seres humanos son casi iguales. La diferencia está en los estímulos que tienen estas nuevas generaciones, en estar atentos a múltiples estímulos y en que todo esté muy digitalizado”, explicó.

Así, la pausa de hidratación en el Mundial 2026 representa una tensión entre dos necesidades: proteger al futbolista y mantener intacta la experiencia del espectáculo. Mientras para los jugadores puede ser una herramienta fundamental para competir en condiciones extremas, para los hinchas puede convertirse en ese pequeño momento donde el fútbol deja de fluir y la emoción necesita volver a arrancar.

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