El desgarrador relato de una madre cuya hija, de 13 años, quedó embarazada de su abuelo: ahora la familia las rechaza y el hombre sigue libre

La decisión de denunciar los hechos derivó en la salida de la madre y sus hijas del municipio en el que habitaban debido al hostigamiento social, mientras las víctimas enfrentan aislamiento y lentitud en el avance del proceso judicial

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El caso de abuso sexual
El caso de abuso sexual infantil en Puerto Concordia salió a la luz tras un parto inesperado en un hospital del Meta - crédito Más allá del silencio / YouTube

Un parto inesperado en un hospital de Puerto Concordia, Meta, llevó al descubrimiento de un caso de abuso sexual infantil cometido por un integrante de la familia. El episodio, relatado en el pódcast Más Allá del Silencio, conducido por el periodista Rafael Poveda, expone la complejidad de los entornos donde se produce la violencia sexual y la dificultad de las víctimas para acceder a justicia y protección.

“Angie”, una adolescente de 13 años, vivía con su abuela y el esposo de esta, “Omar”, en una finca ubicada en las afueras del municipio. Su madre, “Leidy”, residía en el pueblo junto a otra hija.

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La cercanía física entre ambas viviendas no alcanzó para que Leidy detectara lo que ocurría en su familia. Solo la aparición de molestias físicas en Angie, interpretadas inicialmente como problemas digestivos, motivó la consulta médica que terminó en el nacimiento repentino de una bebé, “Dulce María”, en octubre de 2023.

La víctima y su familia
La víctima y su familia sufrieron aislamiento y presión comunitaria después de que la denuncia fue presentada formalmente - crédito Más allá del silencio / YouTube

La reacción familiar y el descubrimiento de la verdad

La familia desconocía por completo el embarazo. Según narró Leidy en diálogo con el pódcast citado, la apariencia física de Angie y la regularidad de su ciclo menstrual dificultaron la detección. “Ella siempre fue de contextura gruesa como yo, y nunca dejó de tener su periodo. No había motivo para sospechar”, afirmó la madre.

El desconcierto inicial dio paso a la intervención de la Comisaría de Familia y la Fiscalía General de la Nación, que actuaron tras el nacimiento. Las primeras hipótesis apuntaron a una persona cercana y de confianza.

La insistencia de los funcionarios llevó a Leidy a confrontar a su hija, que finalmente reveló que el padre de Dulce María era su abuelo político, Omar. “Lloraba desconsolada y terminó confesando: ‘Sí, fue mi abuelito’”, relató la madre.

Angie, adolescente de 13 años,
Angie, adolescente de 13 años, reveló que su abuelo político es el padre de la bebé, según confirmó una prueba de ADN - crédito Más allá del silencio / YouTube

El proceso judicial y el aislamiento de las víctimas

Tras la denuncia, Omar fue detenido en febrero de 2024, pero permaneció poco tiempo bajo custodia. La defensa movilizó apoyos en el municipio, donde el señalado gozaba de reconocimiento como presidente de la Junta de Acción Comunal y aspirante al Consejo Municipal.

Diversos pobladores firmaron cartas en respaldo a su inocencia. La madre de la víctima, por su parte, debió enfrentar el señalamiento de sus propios hermanos y la presión para desistir de la denuncia.

“El proceso avanzó lentamente. La Fiscalía no lograba que Omar se presentara a la prueba de ADN. Solo tras insistentes solicitudes y la intervención del Inpec se realizó el examen, que confirmó la paternidad”, detalló. A pesar del resultado, el acusado recibió detención domiciliaria y posteriormente recuperó la libertad por vencimiento de términos en febrero de 2025.

Leidy relató que el aislamiento familiar fue progresivo. Su madre optó por proteger a Omar y llegó a solicitar a Angie que firmara una declaración exculpatoria. “Mi mamá me dijo que le había quitado al hombre de su vida, que yo era una mala hija”, reportó la mujer al pódcast.

El acusado, Omar, permaneció bajo
El acusado, Omar, permaneció bajo detención domiciliaria y fue liberado por vencimiento de términos, según consta en el proceso judicial - crédito Más allá del silencio / YouTube

Las secuelas y la espera de justicia

Leidy y sus hijas debieron dejar Puerto Concordia y establecerse en Bello, Antioquia, para evitar el hostigamiento. La adolescente retomó sus estudios y la abuela asumió el cuidado de la bebé. “Aquí nadie sabe lo que pasó. Todos piensan que la niña es hija mía”, explicó Leidy.

El caso permanece a la espera de juicio. La madre sostiene que la justicia no ha respondido acorde a la gravedad de los hechos y lamenta la falta de protección para las víctimas.

“El Estado dice que protege los derechos de los niños, que denunciemos, pero la justicia deja libre a quienes tienen contactos”, expresó Leidy en el pódcast. La audiencia preparatoria aún no tiene fecha definida, mientras la familia busca reconstruir su vida lejos del lugar donde ocurrieron los hechos.