Joven desapareció hace dos meses en Cajicá cuando salía de su trabajo: investigan posible relación con cuerpo desmembrado

Javier Mauricio García Pineda salía de su trabajo cuando fue visto por última vez en el mes de junio, y aunque hay denuncias de su desaparición ante las autoridades, hasta ahora no se sabe de su paradero

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Las autoridades intentan encontrar al
Las autoridades intentan encontrar al joven de 24 años desaparecido desde junio - crédito Colprensa

El municipio de Cajicá sigue siento el epicentro de la búsqueda de Valeria Afanador, la pequeña de 10 años que desapreció desde el 12 de agosto cuando salía de su colegio.

Sin embargo, la desaparición de la menor no es el único caso ocurrido en el municipio, pues las autoridades también intentan encontrar el rastro de Javier Mauricio Garcia Pineda, de 24 años, visto por última vez el 10 de junio, cuando terminó su jornada laboral en el outlet de Imusa en Cajicá aproximadamente a las 10 de la noche.

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Familiares de Javier Mauricio Garcia Pineda informaron que, pese a que ya han transcurrido casi tres meses desde la desaparición, no existe ningún reporte concreto sobre su paradero.

Incluso, se han presentado denuncias formales ante organismos como el CTI de Chía, la Fiscalía General de la Nación y la Policía Metropolitana de Bogotá, sin que hasta ahora se haya recibido información relevante sobre el caso.

El joven salió de su
El joven salió de su trabajo el 10 de junio y no regresó - crédito suministrado a Infobae

La madre de Javier Mauricio Garcia Pineda continúa en estado de incertidumbre y preocupación mientras espera avances por parte de las autoridades encargadas de la investigación.

Relatan que, hasta la fecha, el seguimiento institucional no ha arrojado resultados y que persiste una ausencia total de respuestas respecto al destino del joven.

Entretanto, las autoridades indagan la posibilidad de que el cuerpo hallado durante las labores de búsqueda de la pequeña Valería tenga alguna relación con el joven de 24 años.

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El joven salió de su trabajo el 10 de junio y no regresó - crédito suministrado a Infobae

Encuentran extremidades humanas en Cajicá durante búsqueda de Valeria Afanador

El hallazgo de restos humanos desmembrados introdujo nuevas interrogantes en la comunidad de Cajicá y sumó presión a la búsqueda de Valeria Afanador, la niña de 10 años desaparecida desde el 12 de agosto.

Según reportó City TV, los equipos de rescate encontraron dos brazos y dos piernas, envueltos en bolsas plásticas, a escasa distancia del punto donde se perdió la pista de la menor, sacudiendo el ánimo de los organismos de socorro desplegados en la zona.

Sin embargo, City TV informó que las primeras verificaciones forenses descartaron cualquier conexión entre los restos y la desaparición de la niña: “los restos hallados correspondían a un hombre adulto”, confirmaron las autoridades.

A pesar del impacto inicial, el caso avanzó hacia una doble investigación. Por un lado, la Fiscalía y el CTI emprendieron diligencias para identificar a la nueva víctima, mientras los equipos de búsqueda, conformados por socorristas, la fuerza pública, vecinos y familiares, amplían el radio de rastreo con nuevas jornadas diarias en áreas urbanas y rurales del municipio.

La recompensa por información determinante para ubicar a Valeria permanece en $70 millones, cifra que busca incentivar la colaboración ciudadana. Adicionalmente, la Interpol activó una circular amarilla, lo que implica una alerta internacional sobre la desaparición de la estudiante.

La preocupación local ha llevado a la sociedad civil y a autoridades a mantener la búsqueda activa desde el primer día, ya que la niña, diagnosticada con síndrome de Down, presenta restricciones alimentarias y dificultades para comunicarse.

El episodio modificó el ritmo cotidiano de Cajicá y motivó nuevas estrategias de seguridad en el colegio donde fue vista por última vez, el Gimnasio Campestre Los Laureles. En declaraciones recogidas por City TV, el padre de Valeria, Manuel Afanador, adelantó que existen indicios sólidos de que “la niña no pudo haber salido sola del colegio, algo o alguien tuvo que intervenir”. En respuesta, la familia contrató un abogado especializado en derechos humanos para acompañar y fortalecer las indagaciones.

Los recientes protocolos en el colegio incluyen vigilancia continua a través de cámaras, patrullaje nocturno motorizado cada dos horas y la instalación de sistemas adicionales de monitoreo en el entorno del campus y el río Frío, que discurre cerca del plantel.

La emisora Chía Radio recogió voces de padres de familia preocupados respecto al regreso a clases —“Mi hija tiene miedo de regresar”, expresó una madre—, al tiempo que la misma directiva aseguró que las actividades académicas solo se retomarán bajo supervisión gubernamental y refuerzo en medidas preventivas.