‘Mi primer amor’: Alcaldía de Sincelejo desmontó la polémica escultura dedicada al hombre mamaburra

El insólito “homenaje” estuvo menos de una semana en pie

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La polémica escultura dedicada al hombre mamburra, ‘Mi primer amor’, fue desmontada y, posteriormente, demolida por órdenes de la Alcaldía de Sincelejo, a menos de una semana de su instalación.

Varios sincelejanos se concentraron en el Pozo de Majagual para ver su caída. Algunos con una sonrisa y otros con pesar. Aún a sabiendas de que el monumento no contaba con autorización de la Secretaría de Planeación.

“Con respecto a la intervención de un particular en espacio público, precisamente en el pozo tradicional de Majagual, queremos informar que nuestra administración rechaza rotundamente la intervención sin permisos en espacio público, por lo tanto, ya se dio la orden para el desmonte inmediato de esta escultura que ayer se colocó”, señaló el alcalde del municipio, Andrés Gómez.

Aunque, destacó el trabajo del artista tras de la pieza: “Estamos conscientes de que el artista quiso demostrar en la ciudad una tradición que es el elemento de trabajo de antaño que teníamos en la ciudad, como es los animales: el burro y el caballo, que en su momento eran las herramientas con las cuales se transportaba el agua en la ciudad de Sincelejo”.

Tras destarase la polémica, Luis Quiroga Jaraba, quien habría pagado por la escultura, se negó a desmontar la placa, en entrevista con El Heraldo.

Y anunció en que en caso de que ordenaran removerla por no contar con los permisos, “se la donamos a Barranquilla y se la ponemos donde ellos quieran. Allá si la van a valorar porque eso es arte”.

Sin embargo, el mandatario desconoció su mensaje: “con respecto al mensaje que está colocando o la placa que se colocó en ese monumento, no representa nuestra cultura ni nuestra tradición en la ciudad de Sincelejo”, precisó.

¿De dónde salió?

La escultura fue una iniciativa privada del restaurante Llanera La 31, con la que se hacía una clara referencia al mito de la cultura caribe, que dicta que la primera relación de todo hombre debe ser con una burra. Con un tamaño de 190x60x200 cm, el monumento fue construido a partir de la técnica “cristanac sobre cemento”, por el artista local Sebastián Bohórquez, conocido con el seudónimo Goof.

Erigida justo enfrente de otro monumento emblemático dedicado a Pio, un hombre reconocido en Sincelejo que solía cargar galones de agua en su burro para abastecer a la población, dio de qué hablar desde un principio.

Después de todo, tenía una placa en la parte inferior que rezaba: la obra “rinde homenaje al hombre costeño ‘mamaburra’ del Sincelejo de antaño”, frase que fue parte de la polémica, luego de que algunos la consideraran “una apología a la zoofilia”, a pesar de quienes la defendían como una “tradición costeña”.

El artista respondió con una historia en su cuenta de Instagram en la que aclaró: “hay, gente que se ofendió por lo de la burra, eso es puro perrateo”, expresión costeña que denota diversión. Goof ha realizado otras obras costumbristas en la ciudad, intervenciones urbanas y pinturas expresionistas.

¿Vergüenza u homenaje?

Como era de esperarse, usuarios iniciaron una conversación alrededor de la estatua y su significado, en redes. Estableciendo, desde el principio, dos bandos: los que opinaban que hacía parte de la tradición del Caribe y los que se centraron en el tema de la zoofilia.

“Lo siento mucho, pero rendir homenaje a una práctica donde el desorden sexual es claro cómo es la zoofilia no merece retrato alguno y mucho menos en una escultura que ‘resalta belleza’. Es una práctica inmoral y anormal. Soy costeño y jamás me identificaría con ello ni mis cercanos”, comentaba uno de sus detractores.

“Normalizaron una enfermedad y las cosas hay que llamarlas por lo que son, esto no nos representa a los costeños”, enunciaba otro comentario a manera de rechazo.

Mientras, de otro lado, algunos aseguraron: “Prefiero un parque con este tipo de escultura.. que un parque lleno de drogadictos, expendedores de droga y sumado a la prostitución abierta en los parques”.

Y otros tantos decidieron tomárselo con gracia: “Ya salieron los delicados a indignarse, les recuerdo, ancestralmente esta práctica era normal y aunque obviamente la zoofilia no está bien, más que resaltar una práctica, acá lo que se busca es un espacio jocoso para llamar la atención”.