EE. UU. se prepara para decidir sobre el segundo mandato de Trump

Reportajes Especiales - News

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Los republicanos se alistan para sufrir pérdidas en medio de un rechazo al liderazgo económico del presidente y a la guerra de Irán. La mayor interrogante del martes es quién controlará el Senado.

Durante los últimos dos meses, el presidente Donald Trump ha hecho una petición constante: finjan que él está en la boleta.

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Las elecciones intermedias del martes le darán a los votantes la oportunidad de hacer exactamente eso. Están listos para emitir el primer referendo nacional sobre la agenda del segundo mandato de Trump, caracterizada por aranceles de gran alcance, una guerra impopular con Irán y una agresiva ofensiva migratoria.

Los funcionarios republicanos se preparan para un juicio severo y derrotas potencialmente significativas. En general, esperan perder el control de la Cámara de Representantes. También están cada vez más preocupados por perder el Senado.

Los demócratas han buscado definir sus campañas a través del enojo por los altos precios impulsados por los aranceles y la guerra, y se han centrado de manera particular en la idea de hacer que la vida cueste menos. Liderados por Trump, los republicanos han batallado para articular un contraargumento convincente, pues el presidente desestima las preocupaciones sobre la economía y transmite un mensaje a menudo disperso.

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La política estadounidense está, por supuesto, llena de sorpresas. Si bien los republicanos han tenido un desempeño inferior al esperado en ambas elecciones intermedias de la era de Trump, el presidente ha demostrado su capacidad para movilizar a sus partidarios más leales. También ha intensificado sus ataques infundados contra el sistema electoral de Estados Unidos, lo que genera temores de una interferencia federal en los resultados.

Los demócratas necesitan una ganancia neta de solo tres escaños en la Cámara de Representantes para ganar la mayoría. El Senado es una tarea más difícil: los demócratas deben mantener todos sus escaños y arrebatar al menos cuatro ocupados por republicanos. Compiten en estados como Texas, que no ha elegido a un senador demócrata desde 1988, y Kansas, que no lo ha hecho desde 1932.

Y si los demócratas arrebatan al menos dos gubernaturas ocupadas por republicanos, tendrán la mayoría de ellas por primera vez desde 2010, cuando un rechazo hacia el presidente Barack Obama impulsó una ola republicana que ha moldeado la política estadounidense desde entonces.

Las urnas comenzarán a cerrar a partir de las 6 p. m., hora del este. Los resultados posteriores moldearán el país durante al menos los próximos dos años, y tal vez mucho más. Aquí hay seis temas a observar a medida que termina la votación:

¿Qué tan profundo pueden llegar los demócratas en el territorio republicano?

Observemos dónde estaban las contiendas reñidas en los últimos días de la campaña.

Los estados tradicionalmente republicanos de Kansas y Ohio tienen contiendas por el Senado muy reñidas. Los demócratas compiten seriamente en distritos de la Cámara de Representantes como el del norte de Nueva York, que desocupará la representante Elise Stefanik, donde Trump ganó por 21 puntos porcentuales hace dos años.

Las contiendas por la gubernatura están reñidas en estados conservadores como Florida, Nebraska y Oklahoma, donde el gobernador Andy Beshear de Kentucky, presidente de la Asociación de Gobernadores Demócratas, pasó la noche del lunes haciendo campaña por el candidato del partido. El último candidato presidencial demócrata en ganar siquiera un solo condado en Oklahoma fue Al Gore en el 2000.

Durante el fin de semana, los republicanos inyectaron dinero de forma apresurada en la contienda por el Senado de Luisiana, que hasta entonces no se consideraba una contienda reñida. Ambos partidos también han destinado dinero de última hora a las contiendas por el Senado en Misisipi y Carolina del Sur, estados que han estado fuera del alcance de los demócratas durante una generación.

Dado que en general se espera que los demócratas ganen contiendas en al menos algunos distritos rojos de la Cámara de Representantes y que amenazan con arrebatar escaños del Senado en estados profundamente rojos, la pregunta es hasta dónde pueden prevalecer en terreno republicano.

¿Qué tan enojados están los votantes por el manejo que Trump hace de la economía?

A los votantes les importa más si pueden pagar sus necesidades diarias, y las encuestas sugieren que están enojados por los altos precios provocados por los aranceles y la guerra ordenados por Trump.

El presidente pasó el día previo a las elecciones hablando sobre sus modificaciones al estanque reflectante en Washington. Durante las últimas semanas, algunas de sus frases más memorables en los mítines han sido sobre las anatomías de los candidatos republicanos al Senado.

Los índices de aprobación de Trump se han hundido a mínimos históricos. Los candidatos republicanos que han reformulado sus identidades políticas a su imagen batallan para convencer a los votantes de que pueden actuar con independencia.

En muchos casos, los republicanos ni siquiera han intentado argumentar que la economía está en buena forma. En cambio, han intentado cambiar de tema.

En la contienda por el Senado de Míchigan, el exrepresentante Mike Rogers ha buscado poner la fe musulmana y los antecedentes familiares de su oponente demócrata, Abdul El-Sayed, en el centro de la campaña. En Texas, los votantes han visto una avalancha de anuncios republicanos sobre cómo James Talarico, el candidato demócrata al Senado, habló sobre los derechos de las personas transgénero en el pasado. Y en Maine, la senadora Susan Collins quiere convencer a los votantes de la idea de que su antigüedad después de cuatro mandatos es lo mejor para su estado.

Si los demócratas ganan la Cámara de Representantes, ¿qué tan grande será su mayoría?

Podríamos saber bastante temprano en la noche qué tipo de jornada será para la Cámara de Representantes.

En Indiana y la mitad oriental de Kentucky, las urnas cierran a las 6 p. m., hora del este. Hay contiendas reñidas en el Sexto Distrito del Congreso de Kentucky, que Trump ganó por 15 puntos en 2024, y el Quinto Distrito de Indiana, que ganó por 17 puntos.

Ambas son contiendas competitivas que revelarán algunas de las primeras pistas sobre el resto del mapa electoral. Son distritos que combinan votantes rurales y suburbanos y que generalmente son seguros para los republicanos.

Hay decenas de distritos similares para la Cámara de Representantes en todo el país.

El Segundo Distrito de Nevada cubre Reno y la mitad norte rural del estado. Trump lo ganó por 14 puntos. No es un lugar donde los demócratas suelen competir. Pero este año, los demócratas tienen a una candidata fuerte, el titular republicano se retira y el candidato del partido es considerado débil, mientras que una posible candidata saboteadora de un tercer partido está a punto de desviar votos conservadores con la ayuda de los demócratas.

Distritos como estos determinarán qué tan grande podría ser el margen de maniobra que tengan los demócratas de la Cámara de Representantes cuando los nuevos miembros asuman su cargo en enero.

¿Cuáles son las repercusiones de la lucha nacional por la redistribución de distritos?

Comenzando con Texas el verano pasado, los estados liderados por republicanos comenzaron a rediseñar las líneas de sus distritos electorales para intentar asegurar más escaños de la Cámara de Representantes para su partido.

Los nuevos mapas se basaron en la idea de que el electorado en 2026 se vería en cierta medida como el que llevó a Trump a la victoria en 2024.

Sin embargo, parece no ser así.

Los votantes latinos se han vuelto en contra de Trump, lo que ha cambiado la política del sur de Texas y el sur de Florida, donde los republicanos intentaron asegurar ventajas. Los votantes rurales están furiosos por el precio del combustible diésel. Los votantes negros, según sugieren los datos de votación anticipada, acudirán a las urnas en grandes cantidades.

El resultado es que los distritos de la Cámara de Representantes diseñados con la intención expresa de ponerlos en manos republicanas ahora tienen contiendas competitivas. En Texas, Florida, Tennessee y Carolina del Norte, hay contiendas cada vez más reñidas en distritos que Trump habría ganado por dos dígitos de haber existido en 2024.

Mientras tanto en California, los votantes aprobaron un plan cuyo objetivo es entregar cinco escaños de la Cámara de Representantes a los demócratas, y la redistribución de distritos no parece haber puesto en riesgo ninguno de los escaños del partido.

El resultado de todas estas contiendas podría tener ramificaciones más allá del control inmediato de la Cámara de Representantes. Varios estados sopesan volver a trazar sus mapas electorales antes de las elecciones de 2028. Si los nuevos mapas de este año resultan contraproducentes, esto podría moderar la agresividad de los cartógrafos del próximo año.

¿Qué pasa con todo el dinero republicano?

Elon Musk gastó al menos 474 millones de dólares para respaldar a los republicanos en las elecciones intermedias. Los siguientes cuatro mayores donantes también son republicanos. Y Trump tenía un fondo de campaña inigualable.

Si los republicanos superan las expectativas, será al menos en parte debido a una ventaja financiera construida mucho antes de que las contiendas se volvieran reñidas en las últimas semanas de la campaña.

Al mismo tiempo, los funcionarios demócratas involucrados en las contiendas de la Cámara de Representantes y del Senado han lamentado no tener el dinero para competir en tantos distritos y estados como les gustaría.

La contienda por la gubernatura de Texas, por ejemplo, se convirtió en una fuente de frustración para los demócratas latinos. Durante semanas, se han mostrado enfadados porque el partido no invirtió más en Gina Hinojosa, una representante estatal que, según muestran las encuestas, está empatada o muy cerca del gobernador Greg Abbott, el republicano titular de tres mandatos.

En privado, los funcionarios demócratas de la Cámara de Representantes han enumerado una serie de distritos en los que creían que tenían posibilidades de ganar si tan solo hubieran tenido más recursos disponibles.

¿Los demócratas se verán perjudicados por los dramas de sus contiendas por el Senado?

Las contiendas por el Senado en los estados rojos de Iowa, Kansas, Misisipi, Ohio, Texas y Carolina del Sur son competitivas en parte porque los demócratas han nominado una lista de candidatos generalmente sólida que, en su mayoría, ha evitado problemas mayores durante la campaña.

Ese no es el caso de sus homólogos de los estados azules.

Los demócratas de Maine cambiaron a su candidato en julio luego de que el ganador de las primarias, Graham Platner, se viera obligado a abandonar la contienda tras una acusación de violación, la cual negó.

Míchigan se vio convulsionado este fin de semana por un cambio de apoyo de última hora, cuando la representante Haley Stevens, quien perdió las primarias del Senado ante El-Sayed, desertó y respaldó al republicano en la contienda, Rogers.

Y en Minnesota, un estado parcialmente demócrata, la vicegobernadora Peggy Flanagan ha liderado las encuestas en su contienda por el Senado a pesar de ser perseguida por el mayor escándalo de fraude del estado y de ser vista como alguien que dirige una de las campañas más débiles del partido.

También está Alaska, donde un reportaje de The New York Times la semana pasada sobre artimañas demócratas para ayudar a Mary Peltola, la candidata del partido al Senado, al reclutar a un segundo Dan Sullivan para la contienda desató una ola de enojo republicano.

Las encuestas muestran que los candidatos demócratas lideran o cuentan con una ventaja en las cuatro contiendas, pero algunas de estas elecciones --especialmente en Míchigan y Maine, donde Collins, la republicana titular, es una oponente formidable-- han requerido más recursos y atención de lo que los líderes del partido hubieran preferido.

Reid J. Epstein es reportero del Times y cubre campañas y elecciones desde Washington.

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