Hooters quiere ser familiar: traigan a los niños

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Es una fresca noche de primavera, y las 25 televisiones de Hooters transmiten partidos de béisbol, hockey y baloncesto. Durante décadas, la cadena ha proporcionado un refugio a los hombres a quienes les gusta reunirse con cerveza fría, alitas de pollo calientes y camareras atractivas. En una noche como esta, el Hooters de East Brunswick, Nueva Jersey, debería estar abarrotado. Y lo está. Pero además de los tipos viendo deportes, el local está lleno de niños y sus padres.

Debajo de un letrero que dice "Precaución: rubias pensando", una niña de 6 años bebe un refresco con una pajita flexible. Cerca, miembros de un equipo de béisbol de secundaria devoran patatas fritas en un envase con forma de embudo en una mesa estampada con chicas del calendario de trajes de baño de Hooters. En un rincón, una camarera con pantalones cortos ajustados entrega globos y lápices de colores a unas niñas que acaban de bailar.

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Tres hombres de 26 años, que han venido después de un día de golf, observan la escena desde una mesa alta. "Estamos sorprendidos de que haya tantos niños aquí", dice Robbie Holmes, que trabaja en la construcción. "No esperábamos equipos de béisbol ni familias. Es una locura".

Hooters fue fundado en 1983 por seis empresarios de Florida que "se reunieron para abrir un lugar del que no pudieran ser echados", según el sitio web de la empresa. En el primer Hooters, en Clearwater, Florida, las alitas, las hamburguesas y la cerveza las servían camareras vestidas con atuendos reveladores.

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Los fundadores pronto abrieron más locales y concedieron la licencia del nombre Hooters a emprendedores. En su apogeo, la cadena tenía más de 420 restaurantes en 42 estados y 29 países, y durante tres años una línea aérea Hooters. Firmas de capital privado eventualmente tomaron control de los locales que no eran administrados por los hombres que habían iniciado todo.

Tras una serie de cambios de propiedad, la empresa quedó más o menos dividida en dos: Hooters Inc, la rama controlada por los fundadores, y Hooters of America, dirigida por los franquiciadores. A medida que los uniformes de las camareras se hacían más pequeños en muchos locales, Hooters Inc. y Hooters of America tuvieron desacuerdos sobre la identidad de marca de la empresa.

El negocio sufrió debido a la recesión de 2008 y los cambios en los hábitos alimenticios. La pandemia asestó otro golpe. Agobiada por las deudas y ventas a la baja, Hooters of America cerró decenas de locales antes de declararse en bancarrota bajo el Capítulo 11 en marzo de 2025.

En los últimos meses, los propietarios originales se han movilizado para recuperar gran parte del negocio, al adquirir unos 140 locales con un plan para "re-Hooterizar" la marca. El esfuerzo está dirigido por Neil Kiefer, quien fuera abogado de los fundadores y ahora es el director ejecutivo. Su objetivo es devolver a Hooters a lo que describió como su identidad principal: un lugar informal con un ambiente familiar.

"Hay mucho que limpiar", dijo Kiefer, de 74 años, en una entrevista.

Kiefer argumentó que, bajo el control de capital privado, los operadores de la franquicia se inclinaron por un marketing más abiertamente sexual, en particular una decisión tomada en 2021 de introducir uniformes que parecían ropa interior.

"Estamos volviendo a lo que nos convierte en un restaurante de playa y no en un bar de chicas", dijo Kiefer.

Calificar a Hooters de "restaurante de temática playera" pasa por alto la estética que estuvo ahí desde el principio, cuando la cadena promovía a sus camareras como "Hooters Girls". También tenía un exitoso negocio paralelo publicando un calendario con sus empleadas en bikini.

Aunque el Hooters de East Brunswick no está entre los restaurantes controlados por Kiefer, está tomando ejemplo del enfoque familiar que ahora respalda el equipo original. Los sábados hay una promoción "Los niños comen gratis", y en el mostrador se venden pañaleros para bebés con la marca Hooters. Sin embargo, todavía se celebra de vez en cuando la "noche del bikini", en la que las camareras hacen su trabajo en traje de baño.

"Es un tema actual de debate", dijo Kiefer sobre las noches en bikini. "Nunca verás una de esas en una de nuestras tiendas y, esperamos, lograremos que todos se alineen con eso también".

La decoración del local de East Brunswick muestra que el cambio de imagen dista mucho de haberse completado, con fotos enmarcadas de camareras con trajes atrevidos en las paredes y un televisor que reproduce en bucle una presentación de diapositivas de las noches en bikini. Los uniformes de las camareras tienen más tela que antes, pero siguen llevando escotados cuellos en V y pantalones cortos naranjas ajustados.

En medio de este nuevo impulso familiar, los foros de en línea se han llenado de padres que debaten si Hooters es un lugar apropiado para los niños, con comentarios que van desde "los cuerpos no son intrínsecamente sexuales, dejen que los niños coman alitas" hasta calificar a la cadena de "sórdida y asquerosa".

Dave Ockrim, de 39 años, y su esposa, Lisa Ockrim, de 43, dijeron que les sorprendió ver a tantos padres con niños cuando entraron con sus dos hijos, de 2 y 12 años.

"No creo que sea demasiado atrevido ni perverso", dijo Dave Ockrim. "Además, la comida es realmente buena".

Otra clienta, Lexy Pogoda, de 38 años, ama de casa, estuvo de acuerdo. "Soy bastante conservadora con este tipo de cosas", dijo, "pero no creo que sea vulgar, si eso es lo que dice la gente".

Cinco niños, de 1 a 15 años, estaban sentados cerca, formaban parte de un grupo familiar en una larga mesa. En otro lugar de la sala, Lesly Dagdag, de 41 años, dijo que a menudo cenaba aquí con su familia. "Les he preguntado a mis amigos: '¿Es raro que llevemos a nuestros hijos a Hooters?", dijo. "Y dicen: 'Sí'".

Alan Renaut, de 44 años, dijo que su hija de 9 años había ganado un unicornio morado en la máquina de garras. "Es simplemente un buen ambiente", dijo.

La decoración kitsch y la música alegre --desde Taylor Swift a Guns N' Roses-- hacen que el local sea ruidoso y relajado. Las camareras son expertas en convertir los cumpleaños en un espectáculo, ponen de pie a los niños en las sillas y les dan menús para agitar como alas, dijo Anna Petrillo, camarera de Hooters de 23 años. Para los hombres adultos, las camareras adoptan un enfoque diferente, al rellenar sus camisas con toallas de papel para simular pechos, añadió Petrillo.

A lo largo de los años, Hooters se ha enfrentado a su cuota de desafíos legales. En 1997, la empresa llegó a un acuerdo con un grupo de hombres que presentaron una demanda por discriminación al argumentar que se les había negado empleo en la cadena debido a su sexo. Como parte del acuerdo, Hooters aceptó emplear a hombres en funciones de apoyo. En 2011, la Organización Nacional de Mujeres presentó una demanda para prohibir el acceso de menores a los restaurantes Hooters de California, demanda que no prosperó.

Amour Henry, de 23 años, bartender del local de East Brunswick, dijo que intentaba que todos los clientes se sintieran a gusto, especialmente aquellos que no encajaban con el demográfico usual. "Las mujeres podrían sentirse incómodas aquí --dijo-, así que les prestamos especial atención. Enseguida le hacemos un cumplido, como: '¡Qué guapa eres!'".

Aunque las Hooters Girls marcan la pauta en un espacio construido alrededor de la actuación de la amabilidad y el coqueteo femeninos, los padres tendían a no mencionarlas cuando se les preguntaba por su decisión de cenar en Hooters.

Para Holmes, quien trabaja en la construcción, las camareras seguían siendo el principal atractivo. "Las alitas están buenas", dijo, "pero el gran atractivo es que aquí hay chicas".

¿Se acabaron las noches en bikini?

¿No siempre ha sido sobre las mujeres? Al parecer, el nombre del restaurante se inspiró en un número cómico de Steve Martin, en el que defendía en tono jocoso que "hooters" era el nombre apropiado para los pechos de las mujeres. El logotipo del búho es de un doble sentido descarado, y sus ojos abiertos en forma de "O" refuerzan la broma.

La primera Hooters Girl, Lynne Austin, fue reclutada en un concurso de bikinis patrocinado por la marca de tequila José Cuervo en 1983 y posó para Playboy tres años después. El arquetipo se mantuvo. Un anuncio de trabajo actual de Hooters pide una "chica estadounidense, porrista, surfista, una chica de al lado", y añade: "sexy pero sana".

Hooters también ha sido el escenario de un rito cultural de paso: algunos padres han llevado a sus hijos al restaurante como una especie de iniciación a la masculinidad heterosexual.

Una noche reciente, en East Brunswick, Arian Lapa, de 47 años, estaba sentado en una mesa alta con su hijo, su hermano y un sobrino. Era el cumpleaños número 12 de su hijo, y había venido en coche desde Staten Island para celebrarlo.

"Fue una decisión familiar", dijo Lapa. "Reunimos a las esposas para discutirlo".

En una sala trasera, un equipo juvenil de béisbol, junto con entrenadores y padres, se mezclaba después de un partido. Cuando le preguntaron qué era lo que más le gustaba de Hooters, Billy, de 12 años, no pudo contener la risa.

"Las alitas", dijo finalmente, entre las risas de sus amigos.

Kiefer, el ejecutivo que está intentando cambiar la imagen de Hooters, dijo que el principal reto para la cadena es la "idea preconcebida" que se tiene de la marca, y quizá de las noches en bikini.

Si las noches en bikini desaparecen, como espera Kiefer, los clientes habituales no quedarán contentos, según Jeff Berniker, un empleado de Walgreens de unos 60 años, quien dijo haber fotografiado los eventos en el Hooters de East Brunswick. "Si eres padre y no quieres que tus hijos lo vean, hay otras 300 noches al año en las que puedes venir", añadió.

Charles Wilson, un conductor de camiones sentado en la zona del bar, también se expresó en contra de poner fin a las noches en bikini. "Es un sacrilegio", dijo. "¿Qué demonios los ha hecho ganar dinero?".

Puede que Hooters se encuentre ahora en el limbo: demasiado atrevido para las familias jóvenes y no lo bastante sexy para ciertos clientes.

Una noche reciente, las familias se amontonaban en el comedor, los niños garabateaban en las páginas para colorear de Hooters y las Hooters Girls, que una vez fueron la atracción principal, parecían interactuar más con los niños que con los adultos.

En la mesa de Lesly Dagdag, el ambiente era cálido. Su extensa familia había negociado horarios de trabajo, guarderías y recogidas del colegio para hacer posible la noche.

"Es importante para nosotros reunirnos así", dijo. "Nos sentimos raros trayendo aquí a nuestros hijos, pero lo hacemos de todos modos".

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