Totó la Momposina, estrella colombiana de la música folclórica, muere a los 85 años

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Totó la Momposina, cantante y bailarina colombiana de fama internacional cuyas vibrantes actuaciones mostraban su herencia afrocaribeña e indígena y las tradiciones folclóricas de su país, falleció el 17 de mayo en Celaya, al noroeste de Ciudad de México. Tenía 85 años.

Su familia anunció la muerte en una publicación de Instagram y dijo que la causa había sido un ataque cardíaco. Totó, como era ampliamente conocida, se retiró en 2022, tras ser diagnosticada con la enfermedad de Alzheimer y afasia, según su sitio web.

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A diferencia de muchos artistas de su generación, que adoptaron la música de baile pensada para ser más viable comercialmente, Totó hizo hincapié en los estilos e instrumentos folclóricos tradicionales, como el tiple (una pequeña guitarra de 12 cuerdas), la gaita (una flauta) y la tambora (un tambor de dos cabezas).

"Se podría describir nuestra música como una empresa que comenzó hace 500 años, un proceso que se ha desarrollado y ha cambiado pero que perpetúa las tradiciones del pueblo del que ha surgido", declaró a El Correo de la UNESCO, una publicación de la ONU, en 1998. "Lo que queremos hacer es inyectarle nuestra propia energía, desarrollarla al máximo y contribuir a reforzar nuestra identidad musical nacional. Queremos ayudar a que la música de nuestro país exprese la cultura de todo nuestro pueblo".

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Carolina Santamaría-Delgado, profesora de musicología de la Universidad de Antioquia en Medellín, Colombia, dijo en una entrevista que Totó, quien creció tanto en el norte rural y tropical como en la cosmopolita Bogotá, representaba una confluencia de estilos y una resistencia simbólica contra la conformidad musical.

"Si querías grabar un disco en aquellos tiempos, tenías que cantar con una orquesta", dijo la profesora Santamaría-Delgado. "Pero Totó dijo que no".

Su carrera comenzó a finales de la década de 1960, interpretando la enérgica y rítmica cumbia y géneros afines como el bullerengue, el fandango y el porro. Después de presentarse en el Radio City Music Hall de Nueva York en 1974, como parte de una muestra de música colombiana, realizó una gira por Europa y la Unión Soviética.

Pero en 1979, al enterarse de que su apoyo a las causas de izquierda podría no solo obstaculizar su carrera sino también dejarla en peligro físico en Colombia, se autoexilió a Francia.

Se marchó tan repentinamente que, en su nuevo país, al principio dormía en el suelo de los teatros, utilizando un abrigo de visón como manta, y cantaba por dinero en el metro de París.

Estudió historia de la danza y la música en la Universidad de la Sorbona y se unió a una ecléctica compañía de artistas conocida como el Colectivo de la Rue Dunois, uno de cuyos miembros describió más tarde sus colaboraciones como un "auténtico festival, con música francesa, yiddish y colombiana, un organillo, un espectáculo infantil con un tiovivo, un cine itinerante en un camión, un autobús inglés de dos pisos e incluso la liberación de un globo aerostático".

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A finales de la década de 1980, Colombia volvió a ser su base, pero siguió difundiendo su música internacionalmente. Su actuación en 1991 en el festival World of Music, Arts and Dance de Inglaterra, que había sido fundado por un grupo que incluía a la estrella del rock Peter Gabriel, llevó a Totó a grabar su álbum revelación de 1993, La Candela Viva, para el sello Real World Records de Gabriel.

De una aparición en 2004 en Manhattan, Jon Pareles escribió en una crítica en The New York Times: "Su voz podía ser brillante y cortante sobre la propulsión de seis tiempos de la batería y el sonido de la gaita. También podía sonar cariñosa y desamparada cuando se dirigía a un hijo de raíces cubanas, y reverente cuando cantaba una oración por la paz sin acompañamiento. Durante todo el set, sonó aguerrida y resistente".

Artistas pop como Timbaland y Jay-Z samplearon su trabajo, al igual que el grupo electrónico Major Lazer. Su voz fue incluida por el grupo puertorriqueño Calle 13 en el estribillo de "Latinoamérica", que ganó el premio a la canción del año y a la grabación del año en los Grammy Latinos de 2011. Totó recibió un premio a la trayectoria en los Grammy Latinos de 2013.

Aunque a menudo se le asocia con las tradiciones folclóricas, insistía en que formaba parte de un proceso dinámico que se extiende hasta el presente.

"Aunque respeto la palabra 'folclor', para mí significa algo que está muerto, en un museo", dijo en una ocasión. La música tradicional, añadió, "sigue viva. Mucha gente trabaja con ella y siempre está evolucionando".

Sonia Bazanta Vides nació el 1 de agosto de 1940 en el municipio Talaigua Nuevo, al norte de Colombia, junto al río Magdalena, el principal de Colombia.

Su padre, Daniel Bazanta, era un zapatero que también era percusionista; su madre, Livia Vides, era una cantante y bailarina que inculcó a su hija el orgullo por sus raíces afroindígenas.

Después de que su padre fuera encarcelado brevemente durante un periodo de fuertes tensiones políticas, la familia se asentó en la capital colombiana, Bogotá.

"Tuvimos que dejar todo lo que teníamos", recordó Totó más tarde a la revista Songlines. Añadió que la familia "subió las pocas posesiones que teníamos a un camión para ir a una ciudad totalmente desconocida para nosotros, donde tuvimos que enfrentarnos a muchas dificultades, ya que en esa época no había mucha gente de nuestra cultura y color".

En Bogotá, comenzó a establecerse como cantante y bailarina, adoptando un nombre artístico que combinaba un apodo de su infancia, Totó, con una referencia a la Depresión Momposina, una formación geológica de la región donde nació.

Su matrimonio con Hernando Oyaga, médico, terminó en divorcio. La sobreviven sus tres hijos, Marco Vinicio, Angélica María y Eurídice, y varios nietos, algunos de los cuales han continuado la tradición musical familiar.

Uno de los momentos culminantes del periodo de autoexilio de Totó fue la invitación a presentarse en Suecia después de que su compatriota Gabriel García Márquez recibiera el Premio Nobel de Literatura en 1982.

El escritor colombiano Julio Olaciregui, radicado desde hacía tiempo en Francia, recordó más tarde haberla oído presentarse por aquella época.

"No imaginaba que Totó, quien me hechizó en Barranquilla en los años 70, me curaría tiempo después, en París, del anhelo por el terruño, ese fenómeno climático agitado de nostalgia, un malestar indefinido, lejos del mar", dijo Olaciregui.

"Guiado por ella", añadió, "regresé al río Magdalena".

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