Más de 100.000 niños han sido separados de sus padres en la oleada de deportaciones de Trump, dice informe

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Tres cuartas partes de los niños separados de sus padres son probablemente ciudadanos estadounidenses, según estimaciones de la Institución Brookings que se compartieron con The New York Times.

Ledy Ordonez estaba en el trabajo en una tienda mayorista de pescados y mariscos de San Antonio en julio pasado cuando unos agentes de migración entraron en las instalaciones y se la llevaron a ella, y a cerca de una decena de personas, bajo custodia. Ordonez, quien es madre soltera, sigue detenida y fue separada de su único hijo, Alonzo, un niño de 2 años nacido en Estados Unidos que ahora está al cuidado de una amiga.

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"Ya puede andar y hablar", dijo Ordonez desde un centro de detención de Texas. "Me he perdido de mucho".

Un nuevo análisis sugiere que más de 100.000 niños han sido separados de sus padres durante las medidas represivas contra la inmigración ejecutadas por el gobierno de Donald Trump. Y aproximadamente tres cuartas partes de esos niños, como Alonzo, son probablemente ciudadanos estadounidenses, según estimaciones que la Institución Brookings compartió con The New York Times.

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La estimación de Brookings sobre el número de niños que son ciudadanos estadounidenses es más del doble de lo que cabría esperar en el mismo periodo de tiempo según los datos oficiales del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por su sigla en inglés). Los investigadores, cuyo informe se basa en un análisis estadístico de la población detenida, sostienen que las estadísticas oficiales son un recuento insuficiente debido a la forma en que el gobierno recoge esa información.

Los hallazgos apuntan a una escala de separaciones familiares que eclipsa con creces la de la política de "tolerancia cero" del primer gobierno de Trump en 2018, cuando unos 5500 niños fueron separados de sus padres inmediatamente después de cruzar la frontera sur.

El DHS no respondió directamente a las preguntas sobre el número de padres que habían sido detenidos o el análisis que sugería que las estadísticas oficiales no reflejaban el número total de niños nacidos en Estados Unidos cuyos padres habían sido arrestados.

El DHS dijo en un comunicado que a los padres se les da la opción de ser expulsados con sus hijos, o dejar a sus hijos nacidos en Estados Unidos con una persona designada.

"Se mire como se mire, hay decenas de miles de niños que han sufrido la detención de sus padres desde que este presidente entró en funciones", dijo Tara Watson, investigadora principal de Brookings. "La mayoría son ciudadanos estadounidenses", dijo.

Los investigadores calculan que unos 205.000 niños han pasado por la detención de uno de sus progenitores --que suele ser un paso previo a la deportación--, de los cuales unos 145.000 son ciudadanos. Utilizaron datos de la Oficina del Censo y de las detenciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas para determinar el número probable de hijos de los detenidos en función de su situación migratoria, sexo, edad, nacionalidad y si estaban casados.

En Estados Unidos viven más de 13 millones de migrantes que son vulnerables a la deportación, ya sea porque son indocumentados o porque tienen un estatus temporal. Unos cinco millones de niños menores de 18 años viven con al menos un padre migrante no autorizado, según estimaciones de varios centros de investigación, y más de cuatro millones de ellos son ciudadanos estadounidenses.

El gobierno de Trump ha detenido a unos 400.000 inmigrantes durante operaciones de control en el interior del país. No hay información fiable sobre cuántos hijos tienen los detenidos o qué pasó con esos niños cuando sus padres fueron puestos bajo custodia.

Watson, economista, y su coautora, Maria Cancian, profesora de política pública en la Universidad de Georgetown, dijeron que trataron de responder a estas preguntas.

Las estimaciones parten del supuesto de que la aplicación de las leyes migratorias es esencialmente aleatoria, es decir, que los migrantes que son padres tienen las mismas probabilidades de ser detenidos que los migrantes sin hijos. Pero los investigadores también crearon una herramienta interactiva que calcula el número probable de niños afectados por la detención de los padres en diferentes escenarios y supuestos de aplicación de la ley. Su estimación más conservadora del número de niños nacidos en Estados Unidos con un padre detenido es de unos 117.400. Su estimación más alta es de aproximadamente 175.000.

Los investigadores dijeron que consideraban que 145.000 era su estimación más precisa, y predijeron que aumentará porque el Congreso asignó 45.000 millones de dólares en el llamado proyecto de ley grande y hermoso para ampliar la capacidad de detención.

Su estimación contrasta con las cifras publicadas por el DHS, según las cuales los padres de unos 60.000 niños nacidos en Estados Unidos fueron detenidos en el mismo periodo. En su informe, los investigadores teorizan que la discrepancia se debe a que el DHS no pregunta sistemáticamente por los niños, o a que los detenidos temen revelar que tienen hijos, preocupados por ponerlos en peligro a ellos o a sus cuidadores.

Basándose en entrevistas con organismos de protección de la infancia, los investigadores calculan que solo una pequeña parte de los niños acaban en familias de acogida u otras situaciones similares.

"La mayoría de los niños se quedan con amigos y familiares que no tienen la obligación legal de cuidar de ellos", dijo Cancian, que estudia el bienestar infantil y la migración.

Muchas escuelas y organizaciones de ayuda legal han ayudado a los migrantes a designar un cuidador para sus hijos en caso de que se separen.

Sin embargo, los niños suelen quedar al cuidado de hermanos mayores o de familias de clase trabajadora que ya tienen que enfrentar dificultades económicas y una precaria situación migratoria, por lo que, en última instancia, estos acuerdos resultan insostenibles, afirman los expertos.

Si el gobierno separa a los niños de buenos padres que resultan ser indocumentados, tiene "la obligación de salvaguardar su bienestar", dijo Cancian.

Public Counsel, una organización de ayuda legal sin fines de lucro de Los Ángeles, ha instruido a más de 4000 migrantes sobre los planes de custodia desde el año pasado, asegurándose de que alguien está facultado para tomar decisiones médicas y relacionadas con la escuela.

Sin embargo, la organización recibe regularmente llamadas de escuelas, iglesias y otros que buscan ayuda para los niños cuyos padres acaban de ser detenidos.

"Estamos viendo a niños en situaciones delicadas, abandonados con vecinos que no tienen la documentación adecuada que necesitan; hermanos mayores que tienen hijos propios, y casos en los que un padre no puede encargarse de niños pequeños", dijo Sharon Cartagena, abogada de derecho de familia de Public Counsel.

Casey Revkin, directora ejecutiva de Each Step Home, que comenzó ayudando a familias migrantes durante las separaciones fronterizas de 2018, ahora se centra casi exclusivamente en ayudar a padres detenidos que han vivido en Estados Unidos durante muchos años y fueron separados de sus hijos.

"Casi todos los días nos contacta una mamá detenida que fue arrestada y separada de sus hijos", dijo Revkin, cuyo grupo recauda fondos para ayudar a los padres detenidos a pagar las llamadas telefónicas a sus hijos. "Esta vez la crueldad suele infligirse a niños que son ciudadanos estadounidenses".

La madre de Samantha Lopez, ciudadana estadounidense de 3 años, fue entregada al ICE el mes pasado por un ayudante del sheriff tras un control de tráfico cuando ella se dirigía a su trabajo en un restaurante, según su marido.

El padre de Samantha Lopez, quien pidió que no se revelara su nombre completo por temor a que pudiera ser blanco del ICE, dijo que su esposa les había dicho a los agentes que tenía una hija pequeña, sin que eso cambiara nada.

"Siento un gran vacío y mucha angustia", dijo. "Cuando nuestra hija habla con su madre, escucha atentamente y luego se pone a llorar".

"Le están haciendo daño a mi hija estadounidense", dijo.

Lopez, obrero de la construcción, dijo que necesitaba trabajar tantas horas extraordinarias como fuera posible para costearse un abogado que lograra la liberación de su esposa, pero también debe cuidar a su hija después de la guardería.

Irónicamente, tener un hijo nacido en Estados Unidos puede separar a las familias.

Ordonez, quien lleva más de 10 meses separada de su hijo nacido en Estados Unidos, dijo que hace tiempo les suplicó a los agentes que permitieran a la pareja permanecer en un centro de detención familiar mientras ella luchaba por su caso. Pero los ciudadanos estadounidenses no pueden ser retenidos en centros de detención de migrantes.

"Nunca quise que me separaran de mi único hijo", dijo.

Los agentes le han advertido a Ordonez que su deportación es inminente, dijo. Para acompañar a su madre, Alonzo necesita un pasaporte. Ordonez ha tenido dificultades para conseguirlo, añadió. Los agentes le advirtieron recientemente que la deportarían sin el niño si no obtenía el documento, y lo dejarían con sus actuales cuidadores.

"No son familia ni nada, solo lo cuidan como un favor", dijo llorando. "Si me deportan, quiero llevarme a mi hijo".

Miriam Jordan reporta sobre personas migrantes y su impacto en la demografía, la sociedad y la economía de Estados Unidos desde la perspectiva de base.

Jeff Adelson es un reportero del equipo de periodismo de datos del Times quien se especializa en el uso de datos demográficos para explorar las tendencias sociales, las dinámicas de la población y los efectos de las políticas públicas.

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