EE. UU. aumenta la presión sobre Cuba y sanciona a altos funcionarios

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La medida supone una importante escalada en la campaña del gobierno de Trump para obligar al gobierno comunista a revisar su sistema económico y político.

El gobierno de Donald Trump intensificó el lunes su campaña de presión contra el gobierno de Cuba, al imponer sanciones a tres organismos gubernamentales y a 11 altos cargos. Entre los sancionados figuran tres generales y funcionarios del partido comunista vinculados al aparato de seguridad cubano.

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Dichas sanciones, normalmente utilizadas contra acusados de narcotráfico, violación de los derechos humanos y terrorismo, congelan los bienes y las cuentas bancarias que puedan tener en Estados Unidos.

Aunque es poco probable que alguno de los cubanos objeto de las sanciones tenga activos en Estados Unidos, la medida supone una importante escalada en la campaña del gobierno de Trump para obligar al gobierno comunista a revisar su sistema económico y político.

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"Actores alineados con el régimen, como los designados hoy, son responsables del sufrimiento del pueblo cubano, del fracaso de la economía cubana y de la explotación de Cuba para operaciones de inteligencia extranjera, militares y terroristas", dijo el secretario de Estado Marco Rubio en un comunicado. "Las designaciones de hoy restringen aún más la capacidad del régimen cubano para suprimir la voluntad del pueblo cubano".

La medida siguió a una oleada anterior de sanciones que presionaron a algunas empresas extranjeras que hacían negocios en Cuba para que se retiraran de la isla, lo que podría desencadenar una cascada de dificultades económicas peores.

Tras una orden ejecutiva dictada este mes para dificultar los negocios en la isla, Hapag-Lloyd, naviera alemana, y CMA CGM, naviera francesa, suspendieron las reservas hacia y desde Cuba. Algunos analistas consideraron especialmente perjudicial la retirada de las navieras, ya que suministraban a la isla productos muy necesarios.

Una empresa minera canadiense, Sherritt International Corporation, también anunció que abandonaba sus empresas conjuntas con Cuba.

El gobierno cubano no respondió a las solicitudes de comentarios.

Entre los altos cargos cubanos afectados por las nuevas sanciones el lunes se encontraban el presidente de la Asamblea Nacional, así como los ministros de Comunicaciones, Energía y Minas y Justicia. También fueron nombradas varias personas que trabajaban para las fuerzas armadas, entre ellas el viceministro de Defensa y tres generales, así como el Ministerio del Interior, la Policía Nacional Revolucionaria y la Dirección de Inteligencia.

John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial EE. UU.-Cuba, organización privada no partidista que sigue la política comercial de Washington, dijo que las sanciones eran importantes debido a los altos cargos que ocupan las personas señaladas.

"Desde el punto de vista óptico, es significativo porque se añade a la cartera que el gobierno de Trump está desarrollando para --esperemos, desde su perspectiva-- utilizarla como herramienta de negociación", dijo Kavulich.

El gobierno de Trump ha estado asestando a Cuba repetidos golpes destinados a paralizar el gobierno comunista que dirige el país desde 1959. Cuba prácticamente no ha recibido petróleo este año después de que el gobierno de Trump bloqueara los envíos de petróleo de Venezuela, la principal fuente de la isla, y bloqueara casi todas las demás entregas de combustible extranjero.

La escasez de petróleo ha sumido al país en prolongados apagones. Incluso La Habana, la capital, está ahora sin electricidad hasta 22 horas al día.

"Para Cuba, esto es feo", dijo Kavulich. "Y se está poniendo más feo".

El gobierno también ha estado realizando vuelos de vigilancia alrededor de la isla. La semana pasada, el director de la CIA, John Ratcliffe, visitó la isla y exigió que Cuba cerrara los puestos de escucha chinos y rusos que alberga.

El miércoles, se espera que el Departamento de Justicia estadounidense anuncie una acusación penal contra Raúl Castro, exministro de Defensa y expresidente, por haber ordenado el derribo de dos aviones civiles en 1996. Murieron cuatro personas.

Estados Unidos y Cuba han mantenido negociaciones secretas en las que Washington ha exigido ciertos cambios, entre ellos una apertura económica y una indemnización para las personas cuyas propiedades fueron confiscadas por el gobierno hace décadas.

El presidente Miguel Díaz Canel ha calificado la serie de acciones estadounidenses de "crimen internacional".

"Cuba no representa una amenaza, ni tiene planes o intenciones agresivas contra ningún país", escribió en X. "Cuba, que ya sufre una agresión multidimensional de EE.UU, sí tiene el derecho absoluto y legítimo a defenderse de una arremetida bélica".

Miguel Cossio, director ejecutivo del Museo Americano de la Diáspora Cubana, en el sur de Florida, dijo que los objetivos de las sanciones parecían haber sido cuidadosamente seleccionados.

El museo, junto con la Foundation for Human Rights in Cuba, preparó un dossier que se hará público el martes con una lista recomendada de decenas de funcionarios cubanos que, según afirman, han participado en actos de represión, procesamientos por motivos políticos, corrupción y otros delitos que deberían hacerles merecedores de sanciones.

"No los escogen por gusto", dijo Cossio. "Son la élite de la cúpula, quienes realmente dirigen el gobierno y forman parte de la estructura de espionaje y represión".

Frances Robles es una reportera del Times que cubre América Latina y el Caribe. Lleva más de 25 años informando sobre la región.

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