
Te decimos cómo se diagnostica la fragilidad, en qué se diferencia del envejecimiento normal, qué te pone en riesgo de volverte frágil y qué hacer al respecto.
En las décadas de 1980 y 1990, los médicos diagnosticaban la fragilidad basándose principalmente en su intuición.
PUBLICIDAD
"Solíamos decir: 'Se nota cuando lo ves'", dijo Peter Abadir, profesor asociado de medicina geriátrica y gerontología de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. "Lo cual no es más que una forma burda de decir que las personas frágiles parecen frágiles".
Afortunadamente, el campo ha avanzado desde entonces, y existen métodos más específicos y objetivos para diagnosticar dicha condición. Así es cómo los expertos definen la fragilidad, en qué se diferencia del envejecimiento normal, qué pone a alguien en riesgo de volverse frágil y qué hacer al respecto.
PUBLICIDAD
¿Qué es la fragilidad?
En general, los médicos definen la fragilidad como una mayor vulnerabilidad y una menor capacidad de resistencia ante problemas de salud. Una persona frágil tiene más probabilidades de caerse, por ejemplo, y el riesgo de ser hospitalizada, necesitar cuidados de seguimiento a largo plazo o morir a consecuencia de esa caída que alguien que no es frágil.
PUBLICIDAD
También se entiende que la fragilidad va de la mano del envejecimiento, aunque no todas las personas mayores son frágiles. "Se puede pensar en la fragilidad como un envejecimiento acelerado, o un envejecimiento más acelerado que el de las personas de la misma edad", dijo Kenneth Rockwood, profesor de medicina geriátrica de la Universidad Dalhousie de Canadá.
Las estimaciones varían, pero según una amplia revisión de 2020, a nivel mundial, alrededor del 11 por ciento de los adultos de 50 años se calificaban de frágiles, mientras que el 51 por ciento de las personas de 90 años o más lo eran. En Estados Unidos, las tasas de fragilidad tendían a ser mayores entre las mujeres, los estadounidenses negros e hispanos y las personas con bajos ingresos, según un estudio de 2015.
PUBLICIDAD
Los médicos consideran la fragilidad como un espectro, empezando por la fase de "prefragilidad". Las personas prefrágiles se encuentran peor que sus compañeros más robustos, pero están en mejor forma que quienes son totalmente frágiles. El interés por la prefragilidad ha aumentado en los últimos años, en parte porque es más fácil intervenir y mejorar en esa fase. La prefragilidad también afecta a una porción mucho más amplia de la población: en la revisión de 2020, casi la mitad de los adultos de 50 años o más se consideraban prefrágiles.
¿Cómo sé si soy frágil?
PUBLICIDAD
Hay dos métodos principales para diagnosticar la fragilidad. Uno se enfoca en las capacidades físicas de los adultos mayores. Utiliza una serie de pruebas breves, como la fuerza de agarre y la velocidad al andar, para evaluar cinco rasgos clave: debilidad, lentitud, agotamiento, inactividad física y pérdida de peso involuntaria. Si las personas tienen tres, cuatro o cinco de estos rasgos, se les diagnostica como frágiles; tener uno o dos las califica como prefrágiles.
Todo el mundo experimenta un ligero descenso en el rendimiento con la edad, pero los médicos están más preocupados por aquellos que se encuentran en el 20 por ciento inferior en estas pruebas.
PUBLICIDAD
El otro marco diagnóstico, denominado modelo de acumulación de déficits, adopta un enfoque más holístico. El médico diagnostica la fragilidad basándose en el número de enfermedades que padece el paciente, como la hipertensión o el deterioro cognitivo leve. El modelo también puede incluir la opinión de la propia persona sobre su salud y su capacidad para realizar tareas cotidianas complicadas, como conducir.
La puntuación se presenta como un decimal: el número de afecciones o síntomas que tiene una persona dividido por el número total de afecciones o síntomas por los que la evaluó un médico. Una puntuación de 0,1 a 0,24 suele considerarse prefrágil y de 0,25 en adelante se considera frágil.
PUBLICIDAD
"Cuantos más problemas tengas, más probabilidades tendrás de ser frágil", dijo Rockwood, quien desarrolló la escala.
Un médico general o un geriatra pueden administrar una de estas evaluaciones a un paciente a partir de los 70 años, o si sospechan que la persona es frágil. Sin embargo, hay algunas preguntas que uno se puede hacer a sí mismo para evaluar cómo está envejeciendo, dijo Linda Fried, profesora de epidemiología y medicina de la Universidad de Columbia. Fried desarrolló la medida de la fragilidad física cuando era geriatra en el Johns Hopkins.
PUBLICIDAD
"Si te sientes más vulnerable en tu entorno, si te sientes indeciso a la hora de ir a hacer algunas de las cosas que solías hacer, vale la pena reflexionar sobre cómo te encuentras", dijo Fried.
¿Qué causa la fragilidad?
Los expertos creen que la fragilidad es el resultado del deterioro de varios sistemas orgánicos, sobre todo los sistemas musculoesquelético, inmunitario y metabólico. A nivel celular, la fragilidad se asocia con un aumento de la inflamación, un deterioro del funcionamiento mitocondrial y otras características del envejecimiento.
"El envejecimiento normal implica todo esto", dijo Abadir. "Es solo el ritmo y la trayectoria" de los cambios y la disfunción lo que se acelera en una persona con fragilidad.
Ese deterioro acelerado podría estar relacionado con un trastorno de salud que afecte muchas funciones o sistemas del organismo, por ejemplo, insuficiencia renal o demencia. O podría producirse orgánicamente por razones que los científicos aún no comprenden.
"A medida que envejecemos, nuestra reserva fisiológica en varios sistemas del cuerpo disminuye de forma natural", dijo Ronan O'Caoimh, geriatra del Hospital Universitario Mercy y del Colegio Universitario de Cork, Irlanda. "Cuantas más enfermedades se padecen, más rápidamente disminuye esa reserva fisiológica. Pero hay un ritmo natural subyacente que todos tendremos".
Fried cree que demasiada pérdida muscular podría causar un efecto dominó que conduzca a la fragilidad. Según dijo, a medida que las personas se debilitan, también suelen moverse más despacio. Esos cambios combinados pueden hacer que alguien "reduzca su nivel de ejercicio". A medida que las personas se vuelven menos activas y con peor condición física, "en realidad desarrollan una mayor sensación de fatiga y baja energía", continuó Fried. Por último, a medida que las personas consumen cada vez menos calorías porque sus cuerpos son menos activos, empiezan a perder peso.
¿Cómo evito volverme frágil?
Cuando alguien ya es frágil, revertir la situación es difícil, por lo que los expertos hicieron hincapié en la intervención temprana y la prevención, idealmente a partir de la mediana edad.
En general, coincidieron en que la mejor forma de evitar la fragilidad es el entrenamiento de fuerza y el acondicionamiento aeróbico. También es importante consumir suficientes proteínas para ayudar a mantener la masa muscular. Según algunas recomendaciones, los adultos mayores deberían consumir al menos entre 0,45 y 0,54 gramos de proteína por 450 gramos de peso al día. Mantenerse socialmente activo y comprometido también puede ser útil.
"Mucho antes de envejecer, la gente debe mantener su fuerza y su masa muscular", dijo Fried. "Es muy importante". Una de las razones por las que las mujeres podrían ser más propensas a volverse frágiles es que "empiezan con menos fuerza y masa muscular", añadió.
Existen algunas pruebas de que este tipo de intervenciones en el estilo de vida también pueden ayudar a mejorar la prefragilidad o a prevenir un mayor deterioro, dijo O'Caoimh.
"Envejecer es inevitable", dijo, "pero envejecer bien no es inevitable".
Dana G. Smith es periodista del Times y cubre salud personal, en particular el envejecimiento y la salud cerebral.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El crucero afectado por un brote de hantavirus zarpa hacia Europa continental
Reportajes Especiales - News

Los pasajeros del crucero vinculado a un brote mortal de hantavirus han sido evacuados
Reportajes Especiales - News

Trump rechaza la nueva propuesta de Irán y prolonga el limbo en Medio Oriente
Reportajes Especiales - News

El 60% de las notas en Harvard son A, pero los estudiantes no leen ni van a clase: la paradoja de la élite universitaria
Un informe de la propia universidad reveló que el ausentismo, la polarización ideológica y las notas infladas están vaciando de sentido la experiencia universitaria en una de las instituciones más prestigiosas del mundo, que ahora busca reformar su cultura de aula

¿Qué es el trastorno dismórfico corporal?
Reportajes Especiales - Lifestyle



