
El secretario de salud de EE. UU., Robert F. Kennedy Jr., dijo recientemente que la dieta podría "curar" la esquizofrenia. Preguntamos a los expertos sobre esta afirmación.
Maya Schumer, de 32 años, neurocientífica de Belmont, Massachusetts, vivía con un trastorno bipolar desde hacía más de una década. Había probado casi todos los tratamientos --terapia, antipsicóticos, estabilizadores del estado de ánimo, anticonvulsivos-- para controlar sus síntomas.
Pero los ataques de pánico, los episodios de manía y depresión, y la niebla cerebral persistían.
Según dijo, en 2024, se sentía "más propensa al suicidio" que nunca. Así que cuando su psiquiatra le sugirió que probara la dieta cetogénica, también conocida como "dieta keto", que gira alrededor de alimentos ricos en grasas y bajos en carbohidratos, decidió que ya no tenía nada que perder.
Al cabo de cinco meses de comer más alimentos ricos en grasas, como carne roja, mantequilla y aguacate, y menos cereales, frutas y verduras, sus ataques de pánico disminuyeron y pudo concentrarse sin necesidad de tomar estimulantes, dijo. Sin embargo, su depresión persistía, por lo que su psiquiatra añadió una dosis baja de litio. Finalmente, con una combinación de dieta y medicación, dijo, "las cosas hicieron clic". Describió que se sentía estable, segura y con los pies en la tierra, y que su enfermedad parecía más fácil de controlar. Lo comparó con poder ver sin anteojos.
En los últimos años, algunos estudios limitados han empezado a sugerir que la dieta cetogénica puede ayudar a reducir los síntomas de enfermedades mentales como la depresión, el trastorno bipolar y la esquizofrenia. En febrero, el secretario de salud, Robert F. Kennedy Jr., llegó a afirmar que podría "curar" algunas de estas afecciones.
Los expertos afirman que no hay evidencias que respalden su afirmación y que la dieta no debe sustituir a tratamientos probados como la terapia o los medicamentos psiquiátricos. Pero algunas personas --en especial quienes no han tenido mucho éxito con los medicamentos o han experimentado efectos secundarios graves-- dicen estar desesperadas por encontrar otras soluciones. Ahora, médicos y pacientes han empezado a experimentar con la cetoterapia para el tratamiento de las enfermedades mentales.
Un 'interruptor' celular
La dieta cetogénica se utiliza desde la década de 1920 como tratamiento para la epilepsia, aunque hoy en día es más conocida y se utiliza más para perder peso.
Existen muchas versiones de la dieta, pero todas recomiendan comer alimentos ricos en grasas y bajos en carbohidratos, como huevos, carne, pescado, mantequilla, frutos secos y verduras sin almidón, como las de hoja verde y la coliflor. Los cereales, las legumbres, los dulces, las verduras feculentas como las papas y la mayoría de las frutas están prohibidos.
El objetivo es poner el cuerpo en cetosis, cuando las células "cambian" de quemar principalmente carbohidratos para obtener energía a quemar grasa para obtener energía, dijo Shebani Sethi, directora del programa de psiquiatría metabólica de Stanford Medicine. Esto estabiliza y reduce los niveles de azúcar e insulina en sangre y puede reducir el apetito, lo que podría ayudar a perder peso y a controlar la diabetes tipo 2.
En 2017, Christopher Palmer, profesor adjunto de psiquiatría de la Facultad de Medicina de Harvard, informó de una relación entre la dieta y la salud mental, publicando un estudio de caso que incluía a dos de sus pacientes con trastorno esquizoafectivo.
Ambos pacientes descubrieron que su depresión remitía y sus alucinaciones y delirios desaparecían tras probar la dieta cetogénica durante unas semanas. Cuando dejaron la dieta, los síntomas reaparecieron en 24 horas.
"Mi reacción inicial fue de incredulidad: esto es imposible", dijo Palmer. "Luego me sumergí en la literatura". Dijo que solo encontró unos pocos estudios científicos sobre la dieta cetogénica y las enfermedades mentales, incluido un ensayo de 1965 en el que participaron 10 mujeres con esquizofrenia cuyos síntomas mejoraron tras seguir la dieta durante dos semanas.
Lewis Anstee, de 31 años, quien vive en el Reino Unido, probó la dieta cetogénica en 2024, el mismo año en que le diagnosticaron esquizofrenia. Al principio, dijo, se sentía un poco mejor, pero no sabía cómo seguirla. Con el tiempo, aprendió lo que le funcionaba, y notó que cuando seguía la dieta al pie de la letra, su paranoia y sus delirios se desvanecían. Sintió tanta mejoría que trabajó con un psiquiatra para dejar la medicación, que le había provocado entumecimiento y sedación.
"Los efectos secundarios, para mí, superan con creces cualquier beneficio potencial" de la medicación, dijo.
Las investigaciones sobre el éxito de la dieta en el tratamiento de la epilepsia han sugerido que la dieta cetogénica parece estabilizar las células cerebrales, reducir la inflamación y equilibrar los niveles de neurotransmisores en el cerebro, dijo Palmer. Algunos estudios pequeños y limitados han respaldado la hipótesis de que tales cambios cerebrales también podrían ayudar a las personas con enfermedades mentales.
En un ensayo de 2024, los investigadores evaluaron los síntomas de 23 adultos con esquizofrenia o trastorno bipolar antes y después de que siguieran la dieta cetogénica durante cuatro meses. Al final del estudio, los investigadores informaron que los síntomas de los participantes habían mejorado un promedio de 31 por ciento. Otro estudio, publicado en 2025, concluyó que cuando 16 estudiantes universitarios con depresión grave siguieron la dieta durante 10 a 12 semanas, sus síntomas mejoraron alrededor de un 70 por ciento.
Muchos participantes en estos y otros estudios perdieron peso mientras seguían la dieta y tuvieron otras mejoras de salud, como una disminución de la presión arterial y de los niveles de inflamación, lo que puede haber contribuido --al menos en parte-- a un mejor funcionamiento cerebral que podría haber mejorado sus síntomas, dijo Sethi, quien dirigió el ensayo de 2024.
También es posible que estos resultados positivos se debieran en parte a un efecto placebo, un fenómeno por el que la salud de una persona mejora basándose en la creencia de que un tratamiento le hará sentirse mejor, dijo Min Gao, investigadora principal de psiquiatría metabólica de la Universidad de Oxford. Como ninguno de los dos estudios incluía un grupo de control, dijo, es difícil confiar en las conclusiones.
En un ensayo publicado en febrero en el que participaron 88 personas con depresión clínica, Gao y sus colegas sí incluyeron un grupo de control. Dieron a la mitad de los participantes comidas cetogénicas durante seis semanas y pidieron a la otra mitad (el grupo de control) que comiera algo más sano de lo habitual. Aunque los síntomas depresivos del grupo cetogénico mejoraron en comparación con el grupo de control, dijo Gao, fue solo por un escaso margen.
Se necesita mucha más investigación para determinar los efectos de la dieta cetogénica en la salud mental, añadió.
Sopesar los riesgos y los beneficios
Al menos una decena de ensayos sobre la dieta cetogénica y las enfermedades mentales están en curso o han concluido recientemente.
Algunos expertos dicen que no estarán convencidos de los beneficios de la dieta hasta que se sepa más, y les preocupa que pueda conllevar algunos riesgos. Si los pacientes prueban la dieta por su cuenta y empiezan a sentirse mejor, podrían pensar que pueden dejar de tomar sus medicamentos, lo que podría conducir a un empeoramiento de los síntomas o a una crisis de salud mental, dijo Gia Merlo, profesora clínica de psiquiatría de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York.
Drew Ramsey, psiquiatra especializado en nutrición de Jackson, Wyoming, recordó a un expaciente con trastorno bipolar que "se enamoró" de la dieta cetogénica, dejó de tomar sus medicamentos mientras la probaba y más tarde fue hospitalizado por un episodio de manía. "No funciona para todo el mundo", dijo Ramsey.
Las versiones populares de la dieta cetogénica también tienden a ser ricas en grasas saturadas, como las de la carne roja, y pobres en fibra, lo que puede aumentar el riesgo de trastornos de salud como las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, añadió Merlo.
Otro problema es que la dieta cetogénica puede ser difícil de seguir a largo plazo, dijo Ramsey. A menudo requiere cocinar desde cero, hacer un seguimiento diligente de los nutrientes y evitar muchos alimentos que la gente disfruta, como el arroz, el pan y la mayoría de las frutas. Incluso quien cuenta con el apoyo de entrenadores dietéticos o participa en estudios científicos, a veces decide abandonarla.
Si quieres probar la dieta, es importante que lo hagas bajo la supervisión de un médico u otro profesional de la salud, dijo Palmer, que pueda controlar tu salud y hacer ajustes en la medicación si es necesario. "Por favor, no lo hagas por tu cuenta", añadió.
Dicho esto, algunos pacientes tienen tanto éxito con la dieta cetogénica que la siguen durante años, dijo Palmer.
Maya Schumer lleva 18 meses siguiendo la dieta, y piensa continuar.
"Si esta dieta puede ayudarme a vivir", dijo, "cosas como el pan y la pasta no parecen tan importantes".
Alice Callahan es reportera del Times, donde cubre nutrición y salud. Tiene un doctorado en nutrición de la Universidad de California, campus Davis.
Christina Caron es reportera del Times y cubre salud mental.
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