
El artículo publicado el miércoles aborda si los cerebros humanos pueden generar nuevas neuronas en la edad adulta.
El cerebro de muchas personas se deteriora a medida que envejecen, pues se llena de proteínas que funcionan mal y provocan la muerte celular y la pérdida de memoria y cognición. Pero los cerebros de otras personas permanecen casi completamente intactos y su pensamiento es tan ágil a los 80 años como lo era a los 50.
Un artículo publicado el miércoles en la revista Nature ofrece una nueva explicación posible para esta discrepancia, y aborda uno de los debates más controvertidos de la neurociencia: si los cerebros humanos pueden desarrollar nuevas neuronas en la edad adulta, un fenómeno denominado neurogénesis.
El estudio descubrió que los llamados 'superancianos' --personas de 80 años o más que tienen la capacidad de memoria de alguien 30 años más joven-- contaban con aproximadamente el doble de neuronas nuevas que los adultos mayores con memoria normal para su edad, y 2,5 veces más que las personas con la enfermedad de Alzheimer. La investigación se enfocó en una zona del cerebro llamada hipocampo, que es importante para el aprendizaje y la memoria y que se cree que es el lugar donde nacen principalmente nuevas neuronas.
"Este artículo muestra pruebas biológicas de que el cerebro que envejece tiene plasticidad", incluso hasta los 80 años, dijo Tamar Gefen, profesora asociada de psiquiatría y ciencias del comportamiento de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, quien colaboró en la investigación.
Para buscar la neurogénesis en los adultos mayores, los científicos trataron primero de detectar signos de ella en la autopsia de cerebros de adultos jóvenes, de 20 a 40 años, que murieron con una cognición normal. Identificaron marcadores genéticos de tres tipos clave de células: células madre neurales, neuroblastos y neuronas inmaduras.
"Es casi como si las células madre neurales fueran bebés, los neuroblastos una especie de adolescentes y las neuronas inmaduras una especie de casi adultos", dijo Orly Lazarov, profesora de neurociencia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Illinois en Chicago, quien dirigió la investigación. La presencia de los tres tipos podría sugerir que las células madre están activas y dividiéndose en el cerebro y que esas nuevas células bebé están madurando hasta convertirse en neuronas adultas.
A continuación, los científicos buscaron estos mismos tres tipos de células en los cerebros de cuatro grupos de personas mayores: aquellas con cognición normal, aquellas con deterioro cognitivo leve, aquellas con alzhéimer y las superancianas, todas las cuales habían donado sus cerebros para su estudio tras su muerte. Cada grupo tenía señales de los tres tipos de células, pero las cantidades diferían drásticamente entre ellos y parecían estar relacionadas con la cognición de las personas en el momento de su muerte.
Los superancianos tenían muchas más neuronas inmaduras en el hipocampo, no solo en comparación con los demás adultos mayores, sino también con los adultos jóvenes. Las neuronas inmaduras de las personas superancianas también tenían características genéticas y epigenéticas únicas que, según creen los investigadores, las hacían resistentes al envejecimiento.
"El superenvejecimiento se produce no solo porque hay más de estas células jóvenes, sino porque existe un tipo de programación genética" que permite que se conserven, dijo Gefen.
Bryan Strange, catedrático de neurociencia clínica de la Universidad Politécnica de Madrid, quien estudia a otro grupo de superancianos, dijo que la neurogénesis podría ayudar a explicar otros aspectos únicos de sus cerebros, como que el hipocampo suele ser mucho mayor que en los adultos mayores típicos.
Pero señaló que este grupo de personas presenta otras diferencias cerebrales, como un mayor volumen en zonas que no experimentan neurogénesis y una mayor conectividad entre regiones cerebrales, que los nuevos hallazgos no pueden explicar.
La investigación también descubrió algo interesante sobre las personas del grupo con alzhéimer. En realidad, tenían más células madre neurales que el resto de los adultos mayores, pero muchos menos neuroblastos y neuronas inmaduras.
"Si tienes una neurogénesis normal, pierdes gradualmente las células madre", dijo Hongjun Song, profesor de ciencias neurológicas de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, quien investiga la neurogénesis pero no participó en el estudio. Una interpretación del nuevo hallazgo es que, en la enfermedad de Alzheimer, la neurogénesis se interrumpe y las células madre se desactivan y no son capaces de progresar a la siguiente fase de desarrollo, por lo que la reserva de células madre queda intacta.
"Si esto es cierto, se abre una nueva vía en este campo" para un posible tratamiento de alzhéimer que reactive las células madre inactivas, dijo Song.
No todo el mundo está convencido de los nuevos hallazgos. Shawn Sorrells, profesor asociado de neurociencia en la Universidad de Pittsburgh que también ha investigado la neurogénesis, dijo que el objetivo de los científicos de cartografiar "cómo cambia el hipocampo con el envejecimiento y cómo cambia de forma diferente en personas que envejecen de forma diferente es increíblemente interesante e importante".
Pero a Sorrells le preocupa que el estudio adolezca de algunos de los mismos defectos metodológicos y suposiciones que otras investigaciones sobre la neurogénesis. Añadió que le gustaría que los resultados se validaran utilizando otras técnicas.
Los expertos están de acuerdo en que los bebés y los niños pequeños son capaces de generar nuevas neuronas en el cerebro, al igual que los animales adultos de varias especies. Pero muchos piensan que aún no está claro si los adultos humanos tienen la misma capacidad. Existen numerosos estudios que aportan pruebas en ambos sentidos, y los resultados suelen estar influidos por los métodos utilizados por los investigadores.
Lo más probable es que este estudio más reciente no zanje el debate, pero da a los científicos nuevas pistas que seguir. Por su parte, Lazarov intenta ahora comprender cómo se relacionan las neuronas inmaduras especiales de los superancianos con la memoria superior del grupo, y si sería posible capturar parte de esa actividad en un fármaco para ayudar a los demás a mantener más agilidad mental durante más tiempo.
Dana G. Smith es periodista del Times y cubre salud personal, en particular el envejecimiento y la salud cerebral.
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